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Barca sin remos

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Por: Jaime Castillo Copado

Sensación de seguridad

Después del viraje histórico, en donde Felipe Calderón Hinojosa, ex presidente y ahora principal impulsor de la candidatura independiente de Margarita Zavala, su esposa, quiso legitimarse en el poder sacando el ejército a las calles, nuestro México ya no volvió a ser igual.

La mal llamada “Guerra contra el Narco”, desató una andanada de violencia que, como los espirales, parece no tener fin. Ya luego vino Enrique Peña Nieto, y la violencia en determinadas zonas del país continúo imparable. Lugares como Reynosa, en Tamaulipas, así como Ciudad Juárez, en Chihuahua, se hicieron famosos a nivel mundial por sus elevados índices de violencia. Y de eso existen evidencias claras.

Hoy día es hasta inocente pensar que exista algún rincón del país en donde no ronde el fantasma del narco y su velo de violencia, pero sí existen todavía ciudades y lugares en donde al menos puede uno sentirse seguro.

Por ejemplo Puerto Vallarta, un lugar en donde sí nos sentimos seguros quienes vivimos por acá, y en donde sí es poco común que sucedan asaltos a mano armada, o tiroteos en las calles, como en otros lugares del país.

Lo que también es cierto, es que existe una gran presencia de cuerpos de seguridad que convergen en este lugar, como son la Marina, el Ejército, la Policía Federal, la Fuerza Única y, por supuesto, la policía municipal. Pero más cierto es, que existe una buena relación entre todas ellas y que cuando se requiere, se coordinan y trabajan cerrando filas, cada cual en su competencia.

Situaciones como los recientes asaltos a joyerías en la franja turística de Puerto Vallarta, no hacen sino recordar que los esfuerzos nunca serán suficientes y que los invictos en materia de episodios delincuenciales no existen.

En ese sentido, gran dignidad muestra el comisario (hoy ex comisario) de Seguridad Pública de Puerto Vallarta, Jorge Antonio Hernández Valencia, en dejar su lugar para, que si existe alguien mejor, ocupe ese puesto, con el mismo empeño y dedicación del que se va.

Porque por inversión y trabajo de prevención del municipio no ha quedado, puesto que se han ido adquiriendo más y más patrullas y equipo, y se trabaja en las colonias, para que los vecinos se integren a programas de vecino vigilante.

Acaso habría que pensar que a Vallarta le urge un Centro de Comunicaciones con todo lo necesario para monitorear y coordinar desde un mismo punto a todas las corporaciones que aquí convergen, pero se trata de una inversión millonaria en donde el municipio no puede solo. Un Centro de Comunicaciones tiene que ser por fuerza, una inversión conjunta entre los diferentes niveles de gobierno, y en ese sentido, Puerto Vallarta y los millones de turistas, se lo merecen.

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