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Por la defensa del INE

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Por: Verónica Juárez Piña

La cancelación de las candidaturas de Félix Salgado Macedonio por no haber entregado su informe de gastos de precampaña, ha desatado una irracional campaña de ataques contra el Instituto Nacional Electoral por parte del Presidente de la República, de Morena y de sus frustrados candidatos al gobierno de Guerrero y Michoacán; al grado de pretender desaparecerlo.

Frente a estas amenazas, todas y todos quienes creemos que es indispensable la existencia de un órgano electoral autónomo, que tenga la responsabilidad de organizar elecciones equitativas, transparentes y confiables; que eviten la intromisión de los gobiernos y funcionarios públicos en las elecciones y que haga cumplir la normatividad electoral; debemos defender al INE y respaldar sus decisiones sustentadas en la ley.

En México, el cambio político lo hemos realizado por la vía de las urnas, por la vía de la construcción de autoridades electorales, autónomas e imparciales, y del diseño de reglas claras para los procesos electorales, con el fin de generar condiciones equitativas de competencia.

Las reformas electorales que han sido promovidas en un ejercicio democrático, paulatinamente han creado las condiciones para el desarrollo de procesos electorales justos e imparciales y para el desarrollo de un sistema plural de partidos que, poco a poco, se ha ido consolidando.

El Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación son reconocidos por la comunidad internacional como los pilares de la democracia mexicana e instituciones del Estado Mexicano.

Éstas fueron las autoridades electorales que organizaron y validaron el triunfo en las urnas a López Obrador en 2018. Éstas son las autoridades que, cuando los actores políticos flagrantemente violan el marco jurídico, aplican la ley, como es su obligación.

Éstas son las autoridades que no pueden ni deben ceder ante las presiones de quienes hoy ven alejarse cada día más la posibilidad de perpetuarse en el cargo y mantener sus falsas mayorías.

Estamos convencidas y convencidos de que todo el diseño institucional de nuestro país es perfectible. También de que debemos buscar los mecanismos para que los procesos electorales no sean tan onerosos para el erario.

Es indispensable también generar una nueva dinámica entre las instituciones que garanticen su integridad.

Sin embargo, creemos que todo ello podremos lograrlo a partir de un diálogo constructivo que involucre a las organizaciones sociales, a la academia, a los actores políticos y a las y los legisladores.

Una nueva reforma político-electoral debe partir de 2 premisas. La primera, de hacia dónde vamos avanzar. Sabemos lo que está mal y debemos dialogar cuáles deben ser las modificaciones estructurales que nos permitan un modelo fuerte, moderno, autónomo y legítimo. Y segundo, cualquier reforma debe ser producto de un ejercicio plural que permita la participación y consenso de todos los sectores de nuestra sociedad.

Las imposiciones desde la mayoría legislativa siempre tendrán el sello de la ilegitimidad.

Desde la verdadera izquierda, la izquierda democrática y comprometida con los derechos políticos de las y los mexicanos, celebramos las decisiones tomadas por las autoridades electorales y les reconocemos, ante el desprestigio que les pretenden lanzar desde Palacio Nacional, les reconocemos el que no se dejen amedrentar, que no cedan ante las amenazas permanentes porque la sociedad reconoce su valor.

Les pedimos que no cejen en su actuación legal y conforme a los principios constitucionales, porque la transformación de cuarta que hoy las amenaza es un fenómeno transitorio, fugaz, efímero, por lo que es indispensable que sigamos sumando esfuerzos para defender la Constitución y el Estado de Derecho, la República y sus instituciones, para que la paz y la justicia priven, nuevamente, en nuestro país.

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