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La verdad del Estado

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Por: Betsy Rua

Por allá de 1977, Norberto Bobbio (1909-2004) filósofo, politólogo y jurista italiano, presentó un ensayo cuya idea central era el rol del sector intelectual en los juegos del poder y la política.

Su aplastante conclusión, fue que los intelectuales debían evitar a toda costa que quienes ostentasen el monopolio del uso de la fuerza, el Estado (por supuesto en un panorama ideal) ostentase también el monopolio de la verdad. Yo buscaría precisar que quien ostente el uso de la fuerza, no debe ostentar el USO de la verdad.

Aquí yo no pretendo reflexionar sobre la participación de los intelectuales ni creo que este sea el espacio para el desglose de los argumentos de semejante ilustrado, pero sí me dio por pensar sobre qué es la verdad. Ya no en términos de significado sino en términos conceptuales.
Y es que hay de verdades a verdades, existen las relativas, las verdades a medias y la que cada uno prefiere frente a un abanico de posibilidades. Lo que no existe es la verdad absoluta, ¡vaya que dedcubrí el hilo negro!
Quizá a eso se atiene el presidente López Obrador cuando dice que él cuenta con otros datos.

Ya sea en lo económico o en seguridad, la verdad del presidente no parece cuadrar con la verdad de lo que muestran los hechos. Todos los días me quedo con la pregunta ¿Qué sabe él, que los demás no? ¿Con qué información cuenta que los demás no? Y de ser así, ¿No se supone que la ley de acceso a la información nos garantiza a los ciudadanos precisamente el derecho a conocer?

Tristemente la premisa de Bobbio no fue una premonición porque 42 años después, la clase política en México sigue conduciéndose bajo el amparo de sus propias verdades. Cada actor responde a intereses particulares y la academia no se salva, al igual que los medios, los indistriales, los estudiantes, cada grupo sigue una agenda, y no necesariamente la propia.

Banxico anunció ya la desaceleración económica por la que atraviesa México. Será la austeridad republicana, el combate a la corrupción, serán los indices de desempleo, serán los pocos incentivos económicos para la atracción y el mantenimiento de la inversión extranjera en México o cualquiera de las verdades del Estado, que como se ha demostrado en fechas recientes, no ostenta el monopolio del uso de la fuerza, pero sí el de la verdad.

Me queda claro que el término verdad no siempre hace alusión al de realidad.

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