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Desazolve #SECUELASyPERSPECTIVA

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Por: Salvador Cosío Gaona

A escasos días de la jornada comicial efectuada en el vecino país al norte, se han suscitado muchos eventos y se resienten las consecuencias tanto en México como en el mundo, siendo de tipo financiero como sociopoliticas, además que se han acendrado los comentarios y análisis sobre las propias consecuencias y entre ello el si el ya electo Presidente que asumirá el 20 de enero próximo podrá tener la capacidad de ejercer un gobierno absolutista o las cámaras legislativas que aún siendo mayoritariamente del mismo partido, harán un contrapeso necesario al ser en la práctica personajes no necesariamente afines al próximo mandatario de la nación que más influye sobre el resto del mundo y obviamente, con relación a México.

Hay especulación en relación a si podrá cumplir el cúmulo de promesas o amenazas externadas durante la campaña presidencial. No ha escapado al escenario el comentario sobre la posibilidad de poder florecer el movimiento social para revertir el resultado.

La actuación del Congreso será fundamental durante su mandato. El órgano bicameral es el depositario del poder legistativo: pueden aprobar impuestos; dar el visto bueno a las nuevas leyes o por el contrario, rechazarlas; decidir cómo gastar el dinero del que dispone el Estado. El presidente es el que hace cumplir la Ley, ya aprobada por el Congreso.

Aunque la Cámara de Representantes —que junto con el Senado constituye el Congreso— cuente ahora con una mayoría republicana, Trump no podrá hacer lo que le venga en gana. Algunas de sus propuestas serán adoptadas, otras no. Además, el presidente electo no siempre contará con el apoyo de sus propio partido: muchas personalidades declararon durante la campaña electoral que no apoyarían a Trump en su lucha por llegar a la Casa Blanca, a pesar de pertenecer a la misma formación.
Aún siendo demasiado temprano para establecer augurios basados en algo más allá que lo discursivo electorerista que le granjeó muchos millones de votos, hay ya algunos elementos que van surgiendo.

Tras el fracaso electoral de la que fue candidata a la Presidencia de Los Estados Unidos de América Hillary Rodham-Clinton que como abanderada del Partido Demócrata no pudo vencer al ilógico sistema electoral y con ello evitar que acceda a la Casa Blanca el aspirante postulado por el Partido Republicano, el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, el Presidente de México Enrique Peña Nieto ha iniciado las maniobras para retomar la relación con dicho nefasto personaje, hoy ya electo Mandatario de la vecina nación del norte.

Aunque mayoritariamente nos cause un gran desagrado, Trump es el futuro Presidente del país con el que México tiene una amplia franja limítrofe y aunque en su momento el polémico abanderado republicano xenófobo le provocó a Peña Nieto la peor crisis política del mandato, una vez que ganó la elección al beneficiarse del también polémico sistema electoral norteamericano, pues obtuvo menos votos individuales que su competidora pero logró más votos electorales por estados, es ahora el hombre que encabezará políticamente al quizá más poderoso país del planeta y aunque no nos guste, México tiene que convivir con él, así que Peña Nieto ya le llamó por teléfono para felicitarle y acordaron abrir un “nuevo capítulo de confianza y respeto mutuo” en la relación bilateral.

Antes de verse las caras, los equipos de ambos personajes entrarán en contacto para diseñar una agenda sobre temas prioritarios entre los que están migración, seguridad, cooperación y un apartado que Peña Nieto denominó “prosperidad” y que presumiblemente se refiere a las temibles negociaciones económicas. Fijado el temario, Trump y Peña Nieto iniciarán un “diálogo para crear acuerdos y buscar Armonia».

Trump se distinguió a lo largo de su campaña por patear casi diariamente el hígado de los mexicanos, y nos llamó criminales, prometiendo sellar y controlar estrictamente la frontera con un gigantesco muro y amenazando con hacer que sea pagado por nuestro México, amagando con efectuar deportaciones masivas, como también prometió imponer un gravamen a los más de 30 mil millones de dólares al año que los mexicanos viviendo de su país remiten a sus familias en diversos lugares de México y ha proclamado que acabará con el Tratado de libre comercio de América del Norte (TLCAN) y con todo ello ha convertido su figura en una de las más odiadas al sur del Río Bravo.

Al conocerse la victoria del tal Trump, Peña Nieto expresó un mensaje a los mexicanos y señaló: «Somos aliados, vecinos y socios; si a México le va bien, también a Estados Unidos y viceversa. Hay lazos inseparables entre ambos países”. Con la victoria del Republicano ha cundido el miedo a otra crisis histórica, como primer signo de tormenta económica, el peso ha caído en picada, de ahí que los empresarios temen por el futuro y los analistas vaticinan una pronta necesaria intervención del Banco de México (BANXICO), subiendo los tipos de interés. Se esperan estrategias y operativos tendientes a buscar amainar los problemas que afectarían la situación económica y financiera del país.

Trump abrió ya su portal greatagain.gov, donde utiliza su eslogan de campaña “Make America great again” (“Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo”) por primera vez con la terminación .gov, que identifica a los sitios gubernamentales de Estados Unidos. En ese espacio virtual se aceptan solicitudes de empleo para trabajar en su gobierno y además se anticipan algunas de las principales políticas de su administración. Entre ellas, uno de los títulos resalta: “Reforma migratoria y construcción del muro”, y en este portal se anticipa un “programa de diez puntos” con el que Trump, que asumirá la Presidencia el próximo 20 de enero, buscará, según el texto del mensaje en la página web «restaurar la integridad de nuestro sistema de inmigración, proteger nuestras comunidades y priorizar a Estados Unidos”.

Los puntos son:
1.- Construir un muro en la frontera sur.
2.- Terminar con la política de detención y liberación.
3.- Tolerancia cero con los delincuentes extranjeros.
4.- Bloquear el financiamiento para las “ciudades santuarios” (una referencia a las que mantienen políticas de tolerancia hacia los inmigrantes indocumentados).
5.- Cancelar los decretos inconstitucionales (en referencia al de Barack Obama que prorrogó las deportaciones y otorgó permisos de trabajo por tres años a unos 5 millones de indocumentados) y hacer cumplir todas las leyes de inmigración.
6.- Suspender el otorgamiento de visas a cualquier lugar donde no pueda se pueda realizar un chequeo adecuado.
7.- Asegurar que otros países se encarguen de repatriar a sus ciudadanos cuando sean deportados.
8.- Completar el sistema biométrico de visas para las entradas y salidas del país.
9.- Terminar con el imán de empleos y beneficios.
10.- Reformar la inmigración legal para que sirva a los mejores intereses de Los Estados Unidos de América.

Uno de los hombres clave en la estructura de respaldo de Trump, como es el exAlcalde de Nueva York Rudolf Giuliani, posiblemente Secretario de Justicia o de Seguridad Nacional en el gabinete presidencial del magnate neoyorquino, ha señalado que sí se construirá el famoso muro gigante fronterizo, pero que sería pagado con presupuesto federal para control migratorio y que no es algo prioritario, suavizando el discurso de campaña que esgrimía como algo prioritario edificar ese muro y a costa de los mexicanos.

Pero lo más severo será el muro brutal en forma virtual que se pretende edificar, poniendo trabas a la economía y al comercio bilateral.
Habrá que estar muy atentos. El objetivo de Trump es grabar sustancialmente las remesas que envían los mexicanos e imponer aranceles a las exportaciones mexicanas hacia el país vecino del norte.

Pero no todo será miel sobre hojuelas para Trump, pues el escenario es el de una nación profundamente dividida, en la que aproximadamente 45 millones 500 mil ciudadanos votaron a su favor pero otros en número superior, aproximadamente 45 millones ochocientos mil, lo rechazaron y logra el triunfo legal en razón del polémico y tan injusto como vetusto sistema electoral, tal como ocurrió en la elección cuando se enfrentaron el demócrata Al Gore contra el Republicano George Bush hijo.

Y así es como se han suscitado violentas protestas contra Trump, alimentadas por el coraje y el temor, ya que cientos de miles de personas, de Filadelfia a Los Ángeles, de Austin a Seattle, salieron a las calles a manifestarse contra el magnate quien horas antes había sido declarado presidente electo de Estados Unidos.

Enfrente de la Torre Trump en la 5ª Avenida en Nueva York, donde el mercader vive, una muchedumbre estimada en aproximadamente ocho mil personas, se aglutinó para expresarle repudio igual que sucedió frente a sus hoteles ubicados en las ciudades de Washington y Chicago, en forma similar como ocurrió en la Universidad de Berkeley, en San Francisco, donde alumnos y maestros realizaron un paro; como fue igual en la Universidad Americana, en Washington, donde quemaron la bandera de Los Estados Unidos de América. Nunca antes en la historia de ese país una elección presidencial había provocado reacciones tan violentas en las calles.

Habrá que recordar la contienda electoral más polémica hasta ahora, que fue aquella del año 2000, cuando George Walker Bush y Al Gore disputaron voto por voto en Florida y el triunfo legal se lo llevó Bush, al resolverse a favor del hijo del también Presidente George Bush, tras el dictado que al respecto hiciera la autoridad local de dicho estado gobernado por su hermano Jeb, desatando una tensa e intensa lucha post electoral, que fue resuelta por abogados en la Suprema Corte de Justicia pero sin llegar a los enfrentamientos en las calles como ahora está aconteciendo ni al fomento de expresiones alevosas que provienen de grupos radicales que atacan a los de raza negra o a los latinos, ofendiéndolos y además recordándoles que ganó Trump y esperan cumpla la promesa de construir un muro fronterizo y además deportar a millones de inmigrantes para proteger a ellos.

Lo cierto es que nunca antes un candidato había generado tanta polarización y ruptura en el tejido social. El populismo de Trump ha sido comparado por historiadores con el de Andrew Jackson, el séptimo presidente de Estados Unidos, quien también generó lucha entre grupos sociales, comparándose también al mercader neoyorquino con el político de Alabama George Wallace, un demagogo que era Gobernador y buscó la Casa Blanca en la elección de 1968 cuyo lenguaje desmesurado similar al de Trump, provocó profundo choque entre segmentos poblacionales y le costó incluso sufrir un atentado durante la campaña, al cansar a la sociedad de su furibundo y racista mensaje.

David Shribman, director del periódico Post-Gazette, de Pittsburgh, escribió el pasado 6 de noviembre un artículo titulado ‘La Rebelión de 2016’, fechado irónicamente en Gettysburg, donde se dio la batalla más cruenta de la Guerra Civil y donde un discurso de sólo 272 palabras pronunciado ante los sobrevivientes por el entonces Presidente Abraham Lincoln, evitó que su nación se dividiera irreversiblemente. Shribman apuntó: “Esta campaña ha sido acerca de la rebelión: rebelión contra el statu quo. Rebelión contra la disparidad en la riqueza. Rebelión contra el poder de los líderes de los partidos. Rebelión contra las prerrogativas de los partidos establecidos. Rebelión contra las normas de las campañas políticas. Rebelión contra las convenciones del lenguaje y las formas en la política. Rebelión incluso sobre si la campaña presidencial es el foro propio para rebelarse. Este había sido el año de vivir en rebelión, y en vísperas de ir a las urnas, millones de estadounidenses exhaustos, frustrados y disgustados, pero llenos de sentimientos de desilusión y desesperanza, tenían un sentido de esperanza por el futuro y una determinación para restablecer el respeto al país y a sus instituciones. Pero ésta no es la peor elección que hemos tenido aunque seguramente es la peor de los tiempos modernos”.

Los Estados Unidos de América se partieron por la mitad en la elección, como en casi todas las de los tiempos modernos, salvo los dos períodos de Ronald Reagan en los años 80, pero hay un fenómeno nuevo que detonó el tal Trump: el odio de los estadounidenses contra los estadounidenses. La polarización prende fácilmente y se sabe cuándo inicia pero no cuándo acaba, si es que alguna vez termina.

Aunque a partir de la consumación de la elección el tal Trump ha mostrado ligera atenuación de su radical discurso, ha insistido en que habrá un severo ordenamiento de las normas y prácticas migratorias, además de las estrategias para fortalecer el establecimiento de más planta productiva en su territorio castigando a las empresas de su país que saquen la inversión a México y otros países, no solamente con incentivos para permanecer sino con restricciones y aranceles.

En tanto eso ocurre entre los habitantes vecinos, que han hecho sentir por la manifestación de muchos cientos de miles en las calles de varias ciudades importantes su rechazo a Trump, en México han iniciado ya las expresiones a favor del magnate Carlos Slim, con la leyenda #SLIM2018, al considerar que el acaudalado hombre de negocios enlistado entre los primeros en la relación de los más éxitosos y más acaudalados del orbe, tendría la capacidad de ganar la elección, obtener concenso, hacer un buen gobierno y enfrentar con éxito al tal Trump.

Pero además de que allá en el vecino pais al norte cunden ladecepción y el alarmismo en muchos millones de habitantes de esa nación por la victoria del patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump y causan las protestas rechazando al futuro mandatario, impulsando la expresión #NotMyPresident convirtiéndola en lo que llaman Trending Topic o TT, también ese rechazo a Trump ha llevado a muchos cientos de miles de norteamericanos a expresar en redes digitales de comunicación comunitaria lo que se estuvo comentando desde hace muchos meses: el deseo de impulsar la candidatura a la Presidencia de Los Estados Unidos de América de la Señora Michelle LaVaughn Robinson-Obama, más conocida como Michelle Obama.

Hay que señalar que la aún Primera Dama del vecino país del norte, es una de las figuras políticas más conocidas y con mayor aceptación, además de ser objeto de excelente valoración cómo persona, profesionista y por su desempeño como esposa de un político como Obama, superando por supuesto a Hillary Rodham-Clinton y ya han iniciado a hacer circular mensajes y ‘memes’ usando repetidamente el hashtag #Michelle2020 además ya hay algunos carteles publicitarios, siendo así como miles de internautas estadounidenses, aunque también de muchos otros lugares del mundo, han expresado ese interés de que Michelle Obama busque la Presidencia en 2020.

La partida de los Obama de la Casa Blanca será un acontecimiento especial, seguramente habrá significativas expresiones afectivas porque la pareja presidencial estadounidense logró fomentar comunicación eficaz y directa con diversos grupos sociales, propiciando una imagen de matrimonio y familia dotadas de sencillez, sensibilidad y cercanía social.

Con el acceso de Donald Trump a la presidencia el 20 de enero de 2017, se esfumó el sueño de Hillary Rodham-Clinton por convertirse en la primera mujer Presidenta en Los Estados Unidos de América de ahí que además que en su momento llegó a comentarse con profusidad el que Michelle Obama debió haber sido la candidata del Partido Demócrata en lugar de Rodham-Clinton, ahora la derrota de la Señora Hillary removió ese sentimiento al estarse señalando que hubiere sido ella quien sí habría vencido a Trump.

Michelle Obama dejó una huella profunda en la mente de millones de personas, de ahí que no sea algo ilógico se empiece a ver en la ex primera dama una nueva opción de gobierno para que los Demócratas recuperen la Presidencia y no solo eso, pues muchos ciudadanos del vecino país al norte, al margen de simpatía partidista, consideran que tiene la preparación para ejercer el gobierno y hacer una excelente labor.

Lo que priva en el ambiente es que la próxima será una administración complicada, que difícilmente podrá ser muy exitosa como para favorecer la posible reelección dentro de cuatro años, razón por la que las especulaciones inician ya de cara a la próxima elección, no obstante que aún no inicia la que se acaba de elegir.

@salvadorcosio1
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Periodista, resignado Atlista, enamorado de mi ciudad y de mi Estado. De L a V en punto de las 7am al aire @1070noticias http://bit.ly/oYJFU2