Inicio INTERNACIONAL Impulsan demócratas una “ola azul” para arrasar a republicanos en 2018

Impulsan demócratas una “ola azul” para arrasar a republicanos en 2018

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Con la popularidad presidencial por los suelos, divisiones entre los republicanos y sucesivas derrotas electorales de conservadores en Alabama, Virginia y Nueva Jersey, los demócratas perciben el inicio de una “ola azul” que les permita recuperar el control del Congreso en 2018.

A 11 meses de que se realicen las elecciones intermedias de noviembre, los demócratas velan armas para la pelea política del año, en la que buscarán capitalizar las fracturas internas de los conservadores, la impopularidad del presidente Donald Trump y sus políticas, así como escándalos como la trama rusa y el acoso sexual.

“Hay una ola azul barriendo el país”, sostuvo el presidente del Comité Nacional Demócrata, el dominicano-estadunidense Tom Peres, en alusión al color emblemático del partido. “No es coincidencia. Construimos esta ola invirtiendo y organizando (…) Lucharemos todos los días para mantener la ola en 2018 y más allá”.

La derrota del juez conservador Roy Moore en la carrera por el escaño senatorial que dejó vacante Jeff Sessions en Alabama, es vista por los demócratas como un modelo para derrotar a los republicanos. Una inversión de un millón de dólares les permitió tocar más de 300 mil puertas y hacer 1.25 millones de llamadas.

Los recursos fueron invertidos estratégicamente en segmentos del electorado alejados de los republicanos: los “millenials” y las minorías, especialmente las mujeres afroamericanas.

El resultado fue que el demócrata Doug Jones logró lo impensable y derrotó a Moore, quien fue apoyado por Trump. Un 96 por ciento de los afroamericanos votó por Jones, una proporción incluso mayor que el voto por Barack Obama en 2018.

“Fue un energizante para los demócratas que quieren escaños en el Senado en Nevada y Arizona”, aseguró el representante demócrata por Texas, el mexicano-estadunidense Joaquín Castro.

“Pero también lo fue para alguien como Beto O’Rourke contra Ted Cruz en Texas (…) Así que creo que tenemos una buena oportunidad de recuperar la cámara baja y ser muy competitivos por el Senado”, confió.

El triunfo de Jones colocó el balance de fuerzas en el Senado en 51 escaños para los republicanos y 49 para los demócratas, lo que tendrá el efecto de complicar la mayor parte de la agenda legislativa de Trump en 2018, en especial en sus intentos por aplicar la puntilla a la Ley de Salud Asequible, conocida como el Obamacare.

Aunque Trump y los demócratas comparten posiciones cercanas en el proyecto de creación de infraestructura para potenciar el empleo, mantienen fuertes diferencias en asuntos como salud, impuestos y la seguridad fronteriza, en especial en el tema del financiamiento del muro en la frontera con México.

The Cook Polítical Report, la biblia de las campañas electorales en Estados Unidos, estima que la impopularidad de Trump podría agudizar la tendencia histórica bajo la cual el partido en el poder pierde tradicionalmente escaños tanto en el Senado como en la Cámara de Representantes en las elecciones intermedias.

Aun cuando un presidente es popular, su partido ha perdido en promedio 12 escaños en la Cámara de Representantes y uno en el Senado. Pero cuando su popularidad es menor al 35 por ciento, el promedio de escaños perdidos es de cuatro en la Cámara Baja y cinco en el Senado.

“La popularidad de Trump sigue por debajo del 50 por ciento (y ha flotado en alrededor del 32 por ciento al 45 por ciento para su primer año). Eso no pinta bien para los republicanos en 2018”, de acuerdo con Cook.

En la Cámara de Representantes, los republicanos cuentan con 239 escaños frente a 193 demócratas y tres vacantes. Con los 435 asientos en juego en noviembre de 2018, los republicanos perderían el control de la cámara baja si la impopularidad de Trump confirma las tendencias históricas.

Aunque los republicanos tienen cifrado su resurgimiento político al impacto de su nueva reforma fiscal, las encuestas muestran que 55 por ciento de la población cree que beneficia desproporcionalmente a los ricos. Además sus dividendos no se materializarán hasta el pago de impuestos en abril de 2019.

Pero la aritmética electoral puede no ser tan sencilla para los demócratas, aun cuando las tendencias demográficas apuntan en su favor, no sólo por el crecimiento de apoyo entre minorías y “millenials”, sino una tendencia que quedó confirmada en Alabama: los votantes suburbanos están alejándose de los republicanos.

El desenlace de Alabama podría también no replicarse en otros estados, toda vez que el juez Moore, con su historial de comentarios racistas y las acusaciones de acoso sexual contra menores de edad, era un candidato singular cuyas vulnerabilidades buscarán ser evitadas en la selección de otros prospectos republicanos.

David Wasserman, el editor del Cook Political Report, considera de hecho que la geografía de Estados Unidos opera en contra de los demócratas en 2018, tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado.

Aún si los demócratas ganan en 2018 todos los distritos de la Cámara y del Senado dónde Hillary Clinton ganó o perdió por menos de tres puntos, los demócratas podrían quedar cortos a lograr la mayoría en la cámara baja y perder cinco escaños en el Senado, de acuerdo con Wasserman.

El escenario político podría no obstante ser alterado, por ejemplo, si las conclusiones de la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la trama rusa, abonan a las expectativas de los demócratas por iniciar un proceso de juicio político contra el presidente.

Aunque algunos demócratas ya dispararon las primeras salvas con intentos de iniciar el proceso en la Cámara de Representantes, el liderazgo del partido no les ha dado su bendición, hasta que concluya tanto la pesquisa de Mueller, como las de los Comités de Inteligencia del Senado y de la cámara baja.

Los problemas para el presidente podrían también complicarse si Trump decide despedir a Mueller. Grupos progresistas alistan movilizaciones de miles de activistas si el presidente remueve al fiscal, aunque hasta el momento la Casa Blanca ha dicho que no tiene planes de hacerlo.

A pesar de que la hoja de ruta a su recuperación del control del Congreso no cuenta con una carretera pavimentada, los demócratas no pueden ocultar su regocijo con el alineamiento político hacia 2018. “(Los republicanos) están actuando como quien sabe que su poder será de corta duración”, observó la demócrata Nancy Pelosi.

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