Inicio COLUMNA INVITADAS ¿Y su moral, presidente?

¿Y su moral, presidente?

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Por: Verónica Juárez Piña

El Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dice que la “oposición está moralmente derrotada”. Nunca me he sentido aludida por su retrato de la oposición. Nosotras, como perredistas, representamos a cientos de miles de mexicanas y mexicanos, y sabemos cuál es nuestra encomienda: poner sobre la mesa un modelo progresista de país. Y un modelo progresista significa: proteger nuestras libertades, ampliar nuestros derechos, luchar por la justicia social y defender la democracia en México.

Me refiero a este último punto: ¿No es un riesgo contra la democracia que un gobernador, por su simple capricho y en complicidad con un congreso sometido, amplíe su período de Gobierno de 2 a 5 años? ¿No es un riesgo para la democracia que un gobernador impulse una consulta y manipule la pregunta, la organización y el conteo? ¿No es un riesgo para la democracia que su partido político, Morena, no sea capaz de condenar abiertamente lo que está haciendo Jaime Bonilla? ¿No es un riesgo para la democracia que el gobernador se salte los derechos políticos de los bajacalifornianos que votaron por un período de 2 años? Sí, sí lo es.

Lo que ocurre en Baja California es el golpe a la democracia más grande desde que hay alternancia en el poder. En Morena se dicen distintos, pero ningún gobernante de este país desde los tiempos de Porfirio Diaz se atrevió a hacer lo que está haciendo Jaime Bonilla. Y es aquí donde entra la moral del Presidente y su ambigüedad: ¿No debería López Obrador condenar, sin ambigüedades, lo que hace un gobernador electo de su partido? ¿Aparte de inconstitucional, no es inmoral lo que está haciendo Bonilla?

Tal vez si usted no vive en Baja California, vea el problema como algo lejano. No obstante, es mucho más cercano de lo que piensa. Si dejamos que se salga con la suya, sería un golpe a la constitución y a la democracia que generaría un precedente muy peligroso para México. Precedentes como reelecciones inconstitucionales, ampliaciones indiscriminadas de los periodos, compra de legisladores sin castigo, tribunales electorales totalmente sometidos. Sé que la Corte hará lo correcto, pero una cosa es la dimensión jurídica y otra la dimensión política y ética. En esta última, el Presidente perdió una gran oportunidad.

Las perredistas trabajamos por décadas por la validez del voto, la autonomía del árbitro electoral, las libertades civiles, la equidad en la contienda y la entronización en los cargos. Hoy, queremos dejar en claro que vemos peligros serios y regresiones autoritarias que nos preocupan. Morena está utilizando sus mayorías como un escudo para saltarse la ley y la Constitución. De esta manera, no se trata de una lucha de partidos. No se trata de grilla entre las distintas fuerzas políticas. Es la democracia misma la que está en riesgo. Un sistema que todos debemos defender.

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