Inicio ESTILO DE VIDA Un parque chileno con intenso aroma a México

Un parque chileno con intenso aroma a México

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El Parque Metropolitano de Santiago, uno de los más grandes de América Latina, tiene en el Cerro San Cristóbal algunos rincones con aroma a México gracias a la cooperación del gobierno mexicano en la década de los años 60 del siglo pasado.

Conocidos son los estrechos lazos y las excelentes relaciones que por décadas han tenido los pueblos chileno y mexicano, con intercambios culturales que han marcado a ambos países y que se mantienen vivos por décadas.

Uno de los planes que anotó mayores logros concretos fue el Plan Chileno-Mexicano de Cooperación Fraternal 1960-1964, gracias al cual el gobierno mexicano destinó importantes recursos para la construcción de obras de infraestructura.

En particular, en el Parque Metropolitano, el plan de cooperación contempló una casa del arte “Doctor Atl”, el Parque de Escritores República de México, un mosaico en la Fuente de la Lluvia y de la Luna y el mural en la Piscina Tupahue.

En la actualidad existe la Plaza México, en las cercanías de la cumbre del cerro San Cristóbal, un remodelado espacio que fue inaugurado hace unos días en el marco del centenario del parque, el cual es visitado por miles de personas cada día.

En ese mismo espacio, adoquinado y con asientos para que los turistas descansen, se encuentra la Fuente de la Lluvia y de la Luna, la cual se encuentra en reparaciones ya que contará con un moderno juego de agua y luces.

La fuente cuenta en su fondo con un mosaico de piedras de color realizado por la chilena María Martner, el cual fue encargado por el gobierno mexicano en el marco del Plan de Cooperación y que en los próximos meses será recuperado.

En el mismo cerro se encuentra la Piscina Tupahue, la que cuenta con un mural de grandes dimensiones que fue proyectado por el arquitecto Carlos Martner, diseñado por el muralista mexicano Juan O’Gorman y ejecutado por María Martner.

La obra es una alegoría de la hermandad entre Chile y México que es representada por la presencia de Caupolicán y Cuauhtémoc, a los cuales se suman los símbolos de ambas naciones, como el guanaco, el cóndor y una vid, representando a Chile, y un guepardo, un águila y el maíz, simbolizando a México.

El mural, que requiere una restauración debido a su actual mal estado, se encuentra protegido como “Monumento histórico” desde el 1 de septiembre de 2015 y está a la espera de un proyecto cultural que repare los daños que tiene.

Por último, la Casa de la Cultura Anáhuac, ubicada en las cercanías de la Piscina Tupahue, fue construida en 1966 por Carlos Martner, con financiamiento del gobierno mexicano, como un símbolo del acercamiento entre los pueblos de ambos países.

En la actualidad alberga exposiciones y muestras artísticas itinerantes, las que son visitadas por miles de personas al mes.

De esta forma, México está presente en uno de los principales parques de la capital para testimoniar el fuerte lazo que existe entre los dos pueblos, relación centenaria que se acrecienta día a día.

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