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Semana redonda para Trump

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Por: Salvador Cosío Gaona

Difícilmente se puede recordar una mejor semana para el polémico presidente estadounidense Donald Trump, quien en los últimos días concretó la firma y ratificación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC); acuerdo que constituye uno de los grandes triunfos de su gobierno en materia económica, fue absuelto del juicio político (impeachment) que enfrentó desde el 21 de enero, presentó el discurso del Estado de la Unión en calidad de rock star y por si fuera poco, su popularidad, aunque baja, se encuentra en el nivel máximo de su presidencia (49%).

En un discurso sobre el Estado de la Unión marcado por el enfrentamiento con los legisladores demócratas, el presidente de Estados Unidos de América del Norte, Donald Trump, presumió la firma y ratificación del T-MEC como uno de los grandes triunfos de su gobierno.

«Muchos políticos vinieron y se fueron, con la promesa de cambiar o reemplazar el TLCAN, pero al final no hicieron absolutamente nada. Pero al contrario que muchos otros que vinieron antes que yo, yo cumplo mis promesas», dijo Trump el pasado  martes.

Presumió también que el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) generará 100,000 empleos automotrices de altos salarios en Estados Unidos.

Otro asunto que el inquilino de la Casa Blanca gusta de presumir frente a sus simpatizantes es el muro fronterizo, que dijo, para principios del próximo año tendrá más de 800 kilómetros construidos. El presidente estadounidense aseguró que México está pagando por el muro y que pronto daría a conocer cómo.

«Ya hemos completado más de 100 millas (165 kilómetros) y habrá más de 500 millas (805 kilómetros) a principios del próximo año», sentenció el mandatario sobre su proyecto bandera para combatir la entrada de inmigrantes indocumentados por la frontera sur de su país.

Trump también sacó a relucir la reducción del flujo de inmigrantes desde México, que aseguró ha disminuido un 75 por ciento desde mayo pasado, como resultado de «los esfuerzos sin precedentes» de su Administración.

«A medida que el muro sube, las incautaciones de drogas aumentan y los pasos fronterizos disminuyen», destacó el mandatario.

Abundó que como resultado de un esfuerzo sin precedentes, los cruces ilegales cayeron un 75 % desde mayo, con una caída de ocho meses seguidos».

IMPEACHMENT 

Medios de comunicación de la Unión Americana han dado cuenta que a Trump nunca se le ha visto más ufano -ni siquiera cuando ganó las elecciones- que el pasado miércoles, cuando se ha burlado ampliamente de sus adversarios políticos tras presentarse ante los estadounidenses, justo al día siguiente de su absolución en el impeachment.

La prensa habla de un Trump “pletórico y verborreico, henchido de sí mismo”. Relatan que durante alrededor de una hora “contó chistes, se burló de políticos e introdujo falsedades sobre lo sucedido con la trama rusa y el escándalo ucranio. Llamó a los demócratas “corruptos” y “malvados”. 

Refieren que Trump entró en la sala Este de la Casa Blanca al son del triunfal Hail to the chief, el himno personal de los presidentes de Estados Unidos. Levantó la portada de The Washington Post con el titular ‘Trump, absuelto’ como un trofeo y dio un discurso que mezclaba la euforia con la sed de revancha. “Hemos pasado por un infierno de forma injusta”, dijo al principio de su intervención, ante miembros de la Administración, legisladores republicanos, familia y seguidores. “Fue malvado”, continuó, “fueron policías sucios, filtradores y mentirosos”.

Trump se burló de Romney, tachó de “llorón” al líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer, y acusó al presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Adam Schiff -que ha ejercido de fiscal y punta de lanza demócrata en este juicio-, de haberse “inventado” la conversación entre el presidente estadounidense y su homólogo ucranio, Volodímir Zelensky. El contenido se esa llamada a la que se refiere, en realidad, fue hecho público por la propia Casa Blanca el pasado septiembre, cuando estalló el caso, e hizo evidente que el norteamericano pidió a Zelenski esas investigaciones.

“Esto es una celebración”, dijo, en otro momento, el presidente. Verídico. El magnate que llegó a la Casa Blanca procedente de los programas de telerrealidad convirtió el discurso posterior a la crisis institucional más grave de su mandato en su particular fiesta. Abrazó a su hija Ivanka, hizo salir a su esposa, Melania, imitó voces de políticos, y bromeó con sus legisladores.

Es el estilo Trump, a nadie debe sorprender, como tampoco sorprendió demasiado su patanería frente a la presidenta de la Cámara de Representantes de la Unión Americana, Nancy Pelosi, cuando evitó darle la mano dejándola con el brazo extendido después de presentar su discurso sobre el estado de la Unión que ofreció la noche del pasado martes, propiciando que la demócrata rompiera la copia del discurso que el presidente le entregó antes de iniciar su alocución.

Fue pues, una semana redonda para el poderoso mandatario, quien se encuentra quizá también, en el mejor momento frente a los votantes. Si bien se desconoce cómo le vendrá haber estado sometido a juicio político, no se puede dejar de percibir que cada una de sus expresiones, de sus ofensas, de sus burlas, de  sus victorias (las ciertas y las inventadas) le son aplaudidas de manera efusiva, incluso cuando hace gala de patanería. 

Opinió[email protected]

@salvadorcosio1 

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