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Reloj de Arena

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Un Año Perdido, Me Canso Ganso

Por: Guillermo E. Quiroga Madrigal

El pasado primero de diciembre se cumplió un año de que Andrés Manuel López Obrador asumiera el cargo como presidente de México. Fueron alrededor de 30 millones de votos lo que lo llevó a la silla presidencial con grandes expectativas para sus simpatizantes, quienes poco a poco han demostrado su descontento por las políticas establecidas en su mandato.

A un año de asumir la presidencia, Andrés Manuel López Obrador ha implementado cambios drásticos en la administración pública federal y ha dejado su impronta en el gobierno mexicano.

Con la promesa de “acabar con la corrupción” de la vida pública de México y llevar a cabo una transformación en el país, así llegó López Obrador.

Aunque su gobierno ha reportado logros, como sentar las bases legales para castigar la corrupción en el gobierno, el combate al robo de combustibles y la persecución de delitos cometidos en la administración de su antecesor, Enrique Peña Nieto, también ha reconocido fallas.

Entre los desaciertos asumidos por AMLO en estos 12 meses de gestión están la incapacidad de su administración para reducir la violencia y no lograr un crecimiento económico anual de entre 2 y 4 por ciento que ofreció en campaña, por lo que ha pedido “un año más” para dar los resultados prometidos.

En medio de la crisis de violencia, que ya suma más de 28 mil muertes violentas de enero a octubre, el presidente enfrentó en el primer semestre del año una de las mayores olas migratorias de los últimos años, lo que a mediados del 2019 derivó en tensiones diplomáticas con el gobierno norteamericano de Trump.

Las tensiones fueron avivadas por la amenaza a finales de mayo por parte de Trump de imponer aranceles de forma escalonada de hasta 25 por ciento, si el gobierno mexicano no frenaba la llegada de migrantes centroamericanos a territorio estadounidense.

Luego de un acuerdo entre México y Estados Unidos para contener la migración, Trump canceló su amenaza, tras el despliegue de miles de policías de la Guardia Nacional a las fronteras del norte y sur para detener a migrantes.

Cinco meses después de asumir el poder, en abril Andrés Manuel López Obrador ofreció reducir los índices delictivos en seis meses.

El ofrecimiento lo hizo luego de que su administración tuvo uno de los arranques más violentos en la historia de México y tras una masacre el 20 de abril en la que 14 personas fueron asesinadas en el municipio de Minatitlán, en Veracruz.

“Cuando tengamos presencia suficiente de la Guardia Nacional en todo el país, entonces vamos a garantizar la seguridad pública, en 6 meses bajará la inseguridad”, dijo López Obrador en una rueda de prensa el 22 de abril.

Cumplido el plazo de seis meses, y con 28 mil 741 homicidios de enero a octubre, un incremento de 2.14 por ciento comparado con el mismo periodo del 2018, López Obrador pidió el 1 de noviembre un año más para reducir la criminalidad en el país.

Las declaraciones de López Obrador se dieron tras el operativo fallido federal de detención de Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón”, el 17 de Octubre en Culiacán, Sinaloa.

Tres días más tarde de su petición de “un año más”, nueve integrantes de las familias mormonas LeBarón y Langford de Chihuahua, seis menores de edad y tres mujeres, fueron asesinados por un grupo armado en Bavispe, Sonora.

El incidente derivó en tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos por tratarse de ciudadanos norteamericanos. Este multihomicidio también llevó a las familias a solicitar a la administración de Trump designar a los cárteles mexicanos como grupos terroristas, lo que el mandatario estadounidense dijo en una entrevista que ya está en proceso desde hace unos 90 días.

En medio de estas tensiones con Estados Unidos y con los asesinatos aún al alza, López Obrador reiteró el 27 de noviembre su solicitud de “un año más” para concretar la transformación que prometió al asumir el gobierno. Agregó que la reducción del crimen bajo su mandato aún es una “asignatura pendiente”.

Tan solo cuatro semanas después de haber asumido la presidencia, López Obrador anunció una estrategia para frenar el robo de combustibles, también llamado “huachicoleo”.

De acuerdo con cifras del gobierno federal, el robo de combustibles ocasionó pérdidas anuales de unos 60 mil millones de pesos durante el sexenio pasado. Como parte de la estrategia anti-huachicol, el gobierno de López Obrador ordenó el cierre de seis oleoductos el 27 de diciembre del 2018, lo que derivó en desabasto de gasolinas alrededor del país.

Tras el desabasto, López Obrador anunció la reactivación de los ductos, un plan de vigilancia de las redes de abasto y la compra de cientos de pipas sin licitar para distribuir la gasolina a través del territorio nacional.

El 10 de noviembre, luego de las polémicas elecciones presidenciales del 20 de octubre en Bolivia, Evo Morales anunció su renuncia a la presidencia del país andino tras una “sugerencia” del entonces jefe de las Fuerzas Armadas Williams Kaliman.

Ese mismo día, el Canciller mexicano anunció el asilo de al menos 20 legisladores y funcionarios del gobierno de Morales e incluso ofreció protección al presidente boliviano. Un día después, Morales aceptó el ofrecimiento y el 12 de noviembre arribó en un avión de las Fuerzas Armadas mexicanas a la Ciudad de México.

Tanto el ofrecimiento de México como el arribo de Morales a territorio mexicano marcaron un parteaguas en la postura de “no intervencionismo” que la administración de López Obrador había tomado frente a las crisis en países de la región.

Sin embargo, en medio de las críticas por parte de la oposición en México, López Obrador dijo el mismo 12 de noviembre que él había ordenado el ofrecimiento de asilo a Morales y que su decisión estaba basada en defender los derechos humanos de las personas.

En materia económica ocho días después de su victoria electoral en 2018, López Obrador se comprometió con industriales e integrantes del sector privado a que, durante su administración, el Producto Interno Bruto (PIB) del país alcanzaría un crecimiento anual de 4 por ciento en promedio, dos puntos porcentuales más a lo que en promedio creció la economía mexicana en la administración de Peña Nieto.

Sin embargo, a un año de su asunción al poder, su promesa se hace agua: el último dato del Inegi confirma un crecimiento económico nulo en los primeros 9 meses de 2019.

Mientras que el Banco de México (Banxico) ya redujo la expectativa de crecimiento no solo de este año sino también del siguiente: la perspectiva durante 2019 pasó de entre 0.2 y 0.7 por ciento a -0.2 y 0.2 por ciento. Y para 2020, pasó de un rango de entre 1.5 y 2.5 por ciento a un intervalo de entre 0.8 y 1.8 por ciento, menor a lo proyectado por el gobierno de AMLO para el próximo año.

En su más reciente libro, “Hacia una economía moral“, el presidente López Obrador ya modera sus estimaciones de crecimiento, pues asegura que “lo fundamental no es cuantitativo sino cualitativo: la distribución equitativa del ingreso y de la riqueza”. (Aristeguinoticias.com)

El balance es totalmente negativo en tan solo esos rubros, le quedan muchas asignaturas pendientes a López Obrador, la forma en dirigirse a sus opositores y críticos en denostarlos en sus conferencias matutinas, con supuestos periodistas que alaban la gestión del presidente, lo que hace un verdadero show mediático, y cuando hay una pregunta incómoda de inmediato el presidente los tacha de “conservadores, o prensa fifi”, no existe un verdadero punto de equilibrio por parte del presidente que está más enfocado en dividir al país y cuya popularidad bajó 10 puntos según encuestas recientes, por supuesto que habrá miles de seguidores que avalan la gestión de López Obrador, pero sin lugar a dudas a un año de su administración es un gobierno fallido y de ocurrencias, me canso ganso… Seguimos en este Reloj de Arena.

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