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Qué es la economía de la elección?

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Por: Mario F Retana

La pandemia nos enfocó en los contenidos. En el pasado, nuestras elecciones iban desde el cine, el teatro, o cualquier espectáculo escénico – en espacios abiertos y cerrados – no importaba, el ocio era un territorio donde los sustitutos encontraron mil posibilidades y los parques temáticos competían con las vacaciones, y el viaje corto del fin de semana con el partido. Eso terminó hace un año aproximadamente.

¿Regresará el cine como lo conocimos? ¿Las plataformas ya prohíben su regreso? ¿YouTube será la nueva televisión? ¿Estamos presenciando el inicio del cambio en los medios digitales? ¿Una nueva mercancía se gestó?

Lo digital en el ejercicio de la elección

En la pandemia; los videojuegos, las plataformas y los contenidos de YouTube empezaron a sustituir el consumo de la televisión abierta. Los noticieros y algunos espectáculos deportivos empezaron a sobrevivir la oferta de las poderosas series de Netflix, a partir de la transmisión en tiempo real, donde las plataformas todavía muestran debilidad. Pero la portabilidad, el contenido efímero, así como los algoritmos, todavía tienen mucho que decir en la industria.

La nueva mercancía

La carrera la empezó a perder quien no competía con calidad. Jeff Bezos, CEO de Amazon, lanzó Prime para contender abiertamente con Netflix y la guerra de gigantes no se ha dado en su totalidad ya que el grupo al que pertenece el coloso de e-commerce todavía muestra vulnerabilidad en contra del ya ganador de Óscares.

No hay duda que el olfato de los que saben de tendencias – y de data – nos dice que estamos presenciando una nueva clase de mercancía que tiene emocionados a los negocios como a los precio-aceptantes. El mundo ya vislumbra una nueva forma de dar a conocer productos y servicios a través de instagrameros, tiktokers y youtubers. El mundo se aceleró digitalmente hablando en este 2020 y 2021 y las presiones gestaron una nueva forma de valor que se puede producir, o es prototipo de testeos que pueden ser grandes producciones.

Fue difícil encontrarlo, pero quiero más

La falta de conocimiento – data en tiempo real – empieza a transparentar las debilidades de los medios convencionales cuando se trata de mapear los gustos y las preferencias de los usuarios. Pero el principal insumo – y más escaso que el conocimiento – es el tiempo. Una gran cantidad de sustitutos a los contenidos se escriben, se producen y se post-producen para poner disponible contenido audiovisual y de audio – podcast – y la elección se vuelve tiránica para las personas que estamos inmersas en esa vorágine. Antes escuchábamos la frase: “Gran cantidad de canales y no hay nada” Ahora escuchamos: “Cantidad de plataformas y nada” Pero también es cierto esto: “Ya sólo falta un episodio” que escuchamos cuando estamos por terminar un “maratón de contenidos” después de haber estado consumiendo una serie por más de 7 horas. Esto es paradójico. No hay nada, pero cuando lo encontramos los devoramos.

El movimiento corporativo

Las decisiones de los corporativos de entretenimiento se han visto en aprietos. Apenas Disney acaba de lanzar su plataforma Disney +, y se ha dado cuenta que la mayoría de sus suscriptores no tiene hijos. ¿Cómo?…

Sony ha decidido reforzar su estrategia de contenidos produciendo más y de mejor calidad ¿Se acuerdan del Spiderman que ganó el Oscar por mejor cinta animada? Y no ha querido ir a competir a través de plataforma.

Paramount acaba de lanzar la suya y se suma a la carrera por ganar adeptos.

Y qué decir de YouTube, pues México es el cuarto país del mundo que más consume la red social de videos. Y esos videos son cada vez más largos, porque el algoritmo como apoyo del modelo de negocio no castiga tanto a los contenidos más largos como a los cortos.

Lo cierto es que los incentivos que han dado las redes sociales a los realizadores – desde los contenidos audio visuales como a los de audio – son muchos, y la gran cantidad de estos expone a un consumidor promedio a una disyuntiva grande. ¿No es lo que siempre quisimos? Es cierto, en la posibilidad de la elección está la riqueza.

Pero esta enorme masa de contenidos que cada vez rebasa las fronteras y brinda presiones a la industria, puede que abra aún más las posibilidades.

La calidad es cada vez superior y el engagement es también cada vez más complejo. Vivimos tiempos en los que todos podemos tener acceso a la calidad ¿Pero los gustos? ¿Seguirán siendo masivos? ¿Habrá engagement personal? estamos por verlo. Lo cierto es que los consejos de administración de las empresas de entretenimiento tendrán grandes desafíos, pues pocos mercados están tan democratizados como el contenido.

¿O tú qué piensas?

Las fronteras tecnológicas pueden hacer que los cines se queden como escenarios destinados a la nostalgia pues la guerra por tomar el control de los medios está aún por venir. ¿y la televisión? La debacle de este medio es directamente proporcional al éxito de las inversiones publicitarias en YouTube. Esto creo que es una erosión silenciosa, pero real.

La pandemia trajo el cierre de los escenarios para consumir contenido y entretenimiento. Y al verse cerrados estos centros por la pandemia, la entrega digital de la industria se aceleró. Nunca antes las plataformas digitales estuvieron más vivas y nunca antes las redes sociales compartieron más contenido como lo han hecho ahora. La competencia debilitó industrias tradicionales y han complicado los escenarios de competitividad pues una naciente industria se fortaleció con algoritmos y conocimiento en tiempo real. Las industrias como el cine, dedicado a la economía de la escasez abren paso a una industria que está por conocer la economía de la elección donde cómo consumir, qué consumir, dónde consumir ya ha pasado de tener en el centro las necesidades, los gustos y las preferencias del consumidor, y donde de la co-producción ya forma parte del hoy, en realidad lo que la industria tiene que reconocer es la economía a partir que todo lo que se pare enfrente de los ojos del espectador será sustituto en la elección de una persona. Bienvenida la economía de la elección.

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