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Las elecciones municipales le exigen una reinvención al partido de Lula

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Las elecciones municipales celebradas este domingo en Brasil dejaron un claro mensaje para el Partido de los Trabajadores (PT), que sufrió un nuevo descalabro y necesitará una profunda reinvención para volver a ser una opción real de poder.

La formación fundada por Luiz Inácio Lula da Silva y un centenar de intelectuales y sindicalistas en 1980, que gobernó Brasil entre 2003 y 2016, tuvo otra debacle en las municipales y perdió espacio en el campo progresista frente al emergente Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

Las municipales se celebraron en 5.569 ciudades, pero sobre todo las 26 capitales regionales del país son históricamente consideradas como el termómetro de la política brasileña y en casi todas el PT ha sido virtualmente barrido.

Por primera vez desde 1985, el PT no ha logrado imponerse en una sola de esas grandes ciudades en la primera vuelta y sólo ha pasado a la segunda en dos: Recife y Vitoria, capitales respectivamente de los estados de Pernambuco y Espíritu Santo.

Pero la derrota más sonora la sufrió en Sao Paulo, que tiene el mayor censo electoral del país, con casi nueve millones de votantes, y donde el candidato del PT, Jilmar Tatto, impuesto a dedo por Lula, obtuvo apenas un 8,6 %.

Sao Paulo se definirá en una segunda vuelta entre Bruno Covas, actual alcalde, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha), y el emergente PSOL, que postuló para la Alcaldía a Guilherme Boulos, líder de los sin techo y muy conectado con los movimientos sociales de los que el PT se alejó en los últimos años.

Covas sumó en la primera vuelta el 32,8 % de los sufragios, en tanto que Boulos obtuvo un 20,2 %, en la mejor votación lograda por el PSOL en sus 16 años de historia.

El PSOL también irá a la segunda vuelta en la ciudad amazónica de Belem con Edmilson Rodrigues, quien obtuvo este domingo un 34 % y disputará la alcaldía frente al conservador Everaldo Eguchi, quien tiene apoyo explícito del presidente Jair Bolsonaro y logró un 23 %.

De esa manera, la nueva izquierda disputará en segunda vuelta dos capitales, igual que el PT, que con su rígida disciplina, que muchos califican de stalinista, fue responsable directo del nacimiento del PSOL.

El partido que ahora lidera Guilherme Boulos surgió en 2004 y fue producto de una purga promovida en el PT por Lula, que estaba en ese momento en la Presidencia y ordenó la expulsión sumaria de cuatro diputados que se opusieron a una liberal reforma de las jubilaciones que promovía su Gobierno.

Esos diputados fundaron el PSOL, que comenzó a fortalecerse en 2005, con unos escándalos de corrupción que pusieron al Gobierno de Lula contra las cuerdas, y creció todavía más desde 2016, después de la destitución de la presidenta Dilma Rousseff, ahijada política del antiguo sindicalista.

Así como ocurrió en las presidenciales de 2018, que auparon por primera vez al poder a la ultraderecha encarnada por Bolsonaro, la izquierda fracasó en estas municipales en la búsqueda de un frente unitario que se opusiera a la dominante centroderecha, más moderada que el movimiento encabezado por el actual gobernante.

El mejor ejemplo de ese fracaso en las municipales fue Sao Paulo, donde el campo progresista acudió con seis candidatos diferentes.

La candidatura unitaria fue frustrada en el propio inicio de las discusiones, hace meses, por la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, suerte de portavoz de Lula, quien aclaró que ese frente sólo podría ser constituido si lo encabezaba su propio partido, tal como ocurrió en 2018, cuando la izquierda acudió atomizada a las presidenciales.

Aún cuando las encuestas mostraron que su candidato no tendría ninguna posibilidad, el PT ignoró los pedidos de apoyo a Boulos y al PSOL en Sao Paulo.

Durante la campaña, Jilmar Tatto, abanderado del PT, hasta llegó a discutir la “legitimidad” del PSOL en el campo progresista.

“El PT nace dentro de la vida del pueblo, de la iglesia progresista, de los barrios, de los sectores pobres. El PT es más periferia y el PSOL más universidad”, declaró en una entrevista con Efe.

Sin embargo, una de las imágenes del pasado fin de semana, en el cierre de la campaña, mostró la realidad del PT en Sao Paulo, donde el partido llegó a gobernar tres veces en las últimas décadas.

Tatto anunció para el sábado un “masivo” paseo en bicicleta en apoyo a su candidatura y apenas le siguieron unas treinta personas.

Tras el resultado del PSOL, no hubo un pronunciamiento inmediato, pero Lula anunció el apoyo del PT a los candidatos de otros partidos progresistas en la segunda vuelta.

Según dijo Lula, estará con “los compañeros de otros partidos que presentaron excelentes resultados luchando un buen combate, sin agresiones y con respeto a nuestro PT”.

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