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Escombros en mi mente – Voy a ser Procurador

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Por: Rodolfo Chávez Calderón

Debe haber sido en los primeros días del mes de enero o febrero de 1995, cuando la recién encumbrada oleada azul llegaba a Jalisco y se estrenaría como gobernador Alberto Cárdenas Jiménez, aún se desconocían los nombres de aquellos que ocuparían cargos importantes en el gabinete estatal, pero fue entonces que un excelente periodista, yo le llamo periodista de verdad, al señor Mellado, me llamó para pedirme el favor de que platicara con un amigo de él que a su vez solicitó su mediación para acercarse a mí.

Desde luego que acepté, aunque no conocía a aquél señor.

Nos reunimos en el restaurante anexo al hotel Fénix, con gran historia en Guadalajara. Jorge López Vergara (QEPD), era su nombre. De muy pocas palabras y se le notaba desadaptado y temeroso. Me dijo que él iba a ser nombrado procurador de Jalisco y que requería que lo orientara en algunos detalles que sabía inevitables una vez que asumiera el cargo.

Platicamos amplio y tendido, desayunamos un café que me apresuré a pagar al final de la conversación. Me había cuestionado sobre qué personas podrían ser consideradas para ocupar la dirección de la Policía Judicial. Le mencioné a uno de los principales investigadores del estado, que alguna vez ocupó ya dicho cargo, y otros dos nombres que finalmente no serían tomados en consideración.

Pienso traerme a Trinidad López Rivas, me dijo. La Policía Judicial no es lo de él, respondí, pero usted tendrá la última palabra. Y a la postre así sería, puesto que decidió darle la oportunidad al comandante encargado de la barandilla de la PJ, el señor Montaño, quien parece ser que no logró sacar adelante a la corporación, tenía antigüedad, pero no experiencia en operativos ni mucho menos en investigaciones.

Ese día, López Vergara salió del Fénix con su inseparable maletín en la mano derecha y apenas había dado unos pasos, regresó con un rictus de preocupación en el rostro… “Corre peligro mi vida en ese cargo público”?, cuestionó… mi respuesta fue: corre peligro ahorita que suba al camión, al taxi o a su coche, todos estamos expuestos, lo recomendable es ser cuidadosos. 

Fue la última conversación “amistosa” que tuve con él, después de eso todo fue fricción entre funcionario y periodista. ¡Ese vicio de criticar lo que se hace mal!

Por desgracia su gestión como procurador, plagada de errores y de abusos de poder, triplicó varios de los delitos que más afectan a la sociedad en Jalisco, incluso se establecieron sistemas que permitían absoluta impunidad a delincuentes, como fue el caso de los robacarros, que vivieron su época de gloria al declararse compradores de buena fe luego de que se les sorprendía con un auto robado, y prácticamente “lavaban” la posesión y reivindicaban la propiedad del vehículo.

Ya platicaremos de ellos…

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