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El Nudo Gordiano del Transporte Masivo

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Por: Martín López Cedillo

La creación del Instituto de la Movilidad es quizá la solución más viable que aglutine el transporte masivo del Estado. Pero para que opere el Instituto, considero debería otorgarse un nivel superior de autonomía al grado del electoral o derechos humanos; es decir, constitucional y debe incluir otras funciones aglutinando no sólo el servicio total, (planeando, prestando, coordinando, regulando y supervisando el servicio en forma integral) porque de lo contrario, solo se extendería hacia otro ente las múltiples aristas que impiden que sea funcional, eficiente y ordenado el servicio.

Y por primera vez se complementarán con cualidades de calidad. Creo que la forma en que actualmente se está llevando a cabo acarreará mayores problemas. Las licitaciones de rutas nuevas sin agotar previamente una liquidación total de los actuales prestadores del servicio, a la larga provocará que se arrastren lastres con juicios y un ejemplo claro es la ruta 62. Pero si se lleva a cabo un proceso de integración previo a la apertura, es factible lograrlo.

Para alcanzar eficacia del proyecto, se debe partir de la previa organización y proceso de conformación empresarial, facilitar la compra y venta en forma abierta, así como la posibilidad de asociación en consorcios. Hasta la eliminación absoluta de hombres camión.

Los pasos que considero deben darse:

– Iniciativa de ley que sustituya y desaparezca los OPD de transporte y dé vida al nuevo instituto.

– La parte financiera sana se reserva para el Estado y se consolida el capital con números negros.

– Las rutas y subrogaciones actuales de Servicios y Transportes (SyT) y Sistecozome tendrán que desaparecer todos en la liquidación.

– Dichas rutas deberán de concursarse en nuevos corredores y los alimentadores que resulten.

– A este nuevo modelo deberá darse la calidad de subrogación otorgado por el Instituto del Transporte. Como sanear las finanzas.

– Actualmente SyT y Sistecozome entre sus rutas y los subrogados en el Estado, alcanzan casi dos mil 800 unidades.

– En las bases de la liquidación se debe involucrar el reordenamiento de rutas y corredores y claro, el costo (por derechos y aprovechamiento del título de la subrogación equiparado a una concesión de colectivo) a cargo de cada uno de los titulares actuales, a cambio del nuevo título de subrogación.

– Ejemplo: si cada una de esas dos mil 800 subrogaciones paga por aprovechamiento y derecho al título de la subrogación, el Estado obtiene un ingreso de 2800X200=560 millones, suficientes para cubrir el costo de la liquidación.

– Cómo incentivar a los transportistas:
A. Implementar la chatarrización. Que les remunere la cantidad al menos del costo de la subrogación.
B. Poner en marcha el sistema de respaldo donde el gobierno es aval.
C. Dar asesoría mediante FOJAL y Finanzas para la obtención de los créditos, crear conciencia de que se van a comprometer con un crédito y contrato de subrogación.
D. Generar las corridas Financieras trasparentes de ingresos, gastos y contribuciones fiscales, para que vean con claridad qué tanto pueden deducir ante el fisco.

Otra forma es decretar el rescate del servicio y liquidación total de los actuales subrogatarios. Pero lo fundamental es que las nuevas rutas no conlleven los vicios de los actuales (lo cual no significa que no participen, siempre podrán hacerlo como socios.

Que todos los OPD del transporte se conviertan en alimentadores del Sistema del Tren Eléctrico Urbano (Siteur), no se requiere iniciativa, solo liquidación de las empresas y licitación de los corredores y distribución de las subrogaciones. Aunque por todos los ordenamientos que se publicaron en octubre, será cuesta arriba pero para desenredar el nudo Gordiano.

Todo empieza en Frigia, una población que actualmente estaría situada en Turquía. Allí se necesitaba un nuevo rey, por lo que sus habitantes decidieron hacer algo muy habitual en la época, consultar un oráculo. El oráculo les vaticinó que su rey llegaría tirando de un carro y con un cuervo posado sobre él.

Efectivamente, al poco tiempo llegó a la ciudad un hombre con tal descripción y que no era más que un labrador con una carreta y sus bueyes como máximas pertenencias. El pueblo hizo caso al oráculo y el hombre, que se llamaba Gordias, fue elegido rey. El nuevo rey fundó la ciudad de Gordión y allí, en un templo dedicado a Zeus, dejó su carro atado con un nudo que tenía todos sus cabos escondidos, siendo imposible de desatar. El paso del tiempo hizo que la leyenda naciera, prediciendo que aquel que fuera capaz de desatar ese nudo imposible, conquistaría Asia por completo.

Alejandro Magno, en su camino para conquistar Persia, pasó por la ciudad de Gordión. Allí escuchó la leyenda y decidió enfrentarse a ella para dar un golpe de efecto a su propia leyenda. Tras estar un rato mirando el nudo, Alejandro sacó su espada y cortó el nudo con ella. Al hacerlo, dijo en voz alta “tanto monta desatarlo como cortarlo“. Se dice que esa noche el cielo se llenó de rayos, que todos atribuyeron al beneplácito de Zeus por aquella solución. A grandes males, grandes remedios. Quedo a sus órdenes.

En Twitter: @martinlopc

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Periodista, resignado Atlista, enamorado de mi ciudad y de mi Estado. De L a V en punto de las 7am al aire @1070noticias http://bit.ly/oYJFU2