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Soleimani y la fuerza Qudz en Irán

El territorio iraquí parece convertirse en el campo de batalla actual entre Washington y Teherán, las autoridades persas han comenzado a cumplir sus amenazas de «venganza severa» tras la incursión ejecutada por órdenes del presidente estadounidense Donald Trump, que desembocó en la muerte del poderoso general Qasem Soleimani en un inesperado ataque con drones, que tuvo lugar cerca del aeropuerto de Bagdad, tres días después de un asalto a la embajada estadounidense en la capital iraquí por parte de manifestantes pro iraníes.

Soleimani no era solamente una importante figura ideológica como lo fue Osama bin Laden, muerto en 2011 en una operación militar también llevada a cabo por EE.UU. en Pakistán, sino que estaba de facto al mando de la política exterior de Irán, una potencia militar regional.

Se trataba de una personalidad política popular tanto en su país como en el extranjero y una figura clave para la influencia de Irán en Medio Oriente y el mundo.

Especialistas en el tema de Medio Oriente, han destacado que la muerte de Qasem Soleimani no tiene precedentes en la región. Ni siquiera se le puede equiparar a la del exlíder de Al Qaeda Osama bin Laden.

«No es comparable. Soleimani era una figura militar y política, al frente de una nación, mientras que Bin Laden era un hombre que dirigía una secta clandestina vinculada con actividades terroristas. Soleimani tenía a todo un país e incluso un gran ejército que lo respaldaba. Bin Laden no tenía nada de eso».

Soleimani comandaba la Fuerza Quds desde 1998, un puesto que lo llevó a ser uno de los personajes más populares e influyentes de Irán.

Pero ¿qué es exactamente esta temida organización y cómo opera?

La Fuerza Quds es un poderoso brazo paramilitar de élite del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC), la organización militar más grande de la República Islámica de Irán y considerada por Estados Unidos como un grupo terrorista.

Estas fuerzas surgieron como la rama de asuntos externos de facto durante la expansión del IRGC.

Su nombre significa Jerusalén en farsi y árabe, ciudad que sus combatientes prometieron «liberar».

Esta organización opera de manera encubierta y a veces abiertamente en varias partes del mundo. Se le vincula con el grupo Hezbolá del Líbano y las milicias chiítas en Irak y en Afganistán.

La «Quds Force» es un importante instrumento de la política exterior iraní; muchos la describen como una combinación de las fuerzas de operaciones especiales y la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

A la Fuerza Quds se le ha vinculado con diferentes ataques mortales como el atentado contra los cuarteles en Beirut en 1983, en el que murieron 241 infantes de marina estadounidenses, 58 soldados franceses y 6 civiles libaneses.

Tanto EE.UU. como la Unión Europea (UE) la han acusado de distribuir armas en Siria para ayudar al régimen de Bashar al-Assad a reprimir a los rebeldes en el país árabe. Washington también los culpa de armar y entrenar a talibanes en Medio Oriente.

Pero esta organización prefiere apoyar y asesorar en lugar de participar directamente en incursiones militares: esto le permite a Irán negar toda participación, ahorrándole un conflicto directo con EE.UU.

Debido a la forma en la que opera, es imposible obtener números exactos del tamaño de sus tropas. Sin embargo, existen estimaciones que van desde los 5.000 miembros hasta más de 10.000.

Se les recluta de acuerdo con sus habilidades y por su grado de lealtad a la República Islámica. Pero como la función principal de la Fuerza Quds es ayudar a establecer milicias aliadas y fuerzas de combate en otros países, el número de reclutados no refleja sus capacidades de influencia y de acción.

Desde 1979, su objetivo ha sido combatir a los enemigos de Irán y extender la influencia del país en la región.

Y para intentar contrarrestar su creciente poder de acción, la administración Trump designó este brazo paramilitar como una Organización Terrorista Extranjera (FTO por sus siglas en inglés).

Trump calificó a la Fuerza Quds como un «mecanismo principal de Irán para cultivar y apoyar» grupos terroristas en Medio Oriente.

El gobierno persa, por su parte, ha negado en diversas ocasiones apoyar organizaciones criminales y acusa a EE.UU. como el culpable de las turbulencias que sacuden Medio Oriente en la actualidad.

Pero desde un punto de vista estadounidense, ambos atacaron a ciudadanos estadounidenses y eso los hace «más o menos lo mismo», opina Naji.

Para la administración Trump, Soleimani era un hombre que tenía sangre estadounidense en sus manos, y por ello debía morir.  

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@salvadorcosio1 

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