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300 mil decesos, ratificación del fracaso

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Por: Verónica Juárez Piña

El que México haya superado la cifra de 300 mil decesos como consecuencia de la COVID-19, es la ratificación del fracaso de la estrategia del Gobierno Federal contra la pandemia.

Hasta el 12 de enero, en México habían fallecido 300,303 personas. Pero esta no es la cifra real. De acuerdo con datos de la propia Secretaría de Salud, hasta el 13 de diciembre de 2021, en México se había registrado un exceso acumulado de fallecimientos de 646,451 (46.3%) respecto al 2020, de los cuales 451,864 ocurrieron por síntomas asociados al Coronavirus.

Además, esto es consecuencia de la necedad de López Obrador de mantener al frente de la estrategia contra la pandemia a un equipo de salud que, por atender sus caprichos, y por su propia incapacidad; no supo cómo contener la crisis sanitaria.

El presidente se aferró a mantener en sus cargos al Secretario de Salud, Jorge Alcocer y al Subsecretario Hugo López-Gatell, a pesar de su evidente fracaso para controlar la crisis sanitaria.

La grave situación en la que todavía nos encontramos, con incrementos históricos de contagios, es la suma de lamentables errores que el gobierno federal, y las autoridades sanitarias, han cometido desde el inicio.

El Ejecutivo Federal minimizó la crítica situación sanitaria que desató la pandemia. Su último error fue haber convocado a la concentración masiva en el zócalo con motivo de su tercer informe, sin las mínimas medidas preventivas.

México ha registrado hasta este miércoles pasado, 30,671 contagios, con una tendencia al alza de decesos, y el presidente evade la responsabilidad de su gobierno señalando que “nos quieren espantar con la nueva variante”, del Coronavirus.

Es cierto que el aumento de contagios es mundial, pero en México se dejaron de hacer muchas cosas que podrían haber contenido de manera más eficaz los contagios de una cuarta ola que está causando estragos y saturando de nuevos los hospitales.

El presupuesto se utilizó para obras innecesarias, cuando bajaron los contagios se perdió un tiempo vital para fortalecer la infraestructura hospitalaria, la pandemia y la vacuna se utilizaron con fines políticos, se ignoraron propuestas de diversos grupos de la población que pudieron haber ayudado a controlar las crisis, tanto sanitaria como económica, y se instrumentó una irracional austeridad que afectó al sector salud y a diversas instituciones que podrían haber aportado a combatir la pandemia.

La incapacidad e ineficiencia de este gobierno complicó el grave impacto de la crisis sanitaria. Haber priorizando los intereses políticos del presidente y su partido, ha tenido un alto costo en vidas, en la economía nacional y de las y familias. Tanto el presidente como Alcocer y Gatell, deben asumir su responsabilidad.

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