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Reloj de Arena

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Luto en la CNDH

“Con la democracia se come, con la democracia se educa, con la democracia se cura». Raúl Alfonsín (1927-2009), político argentino.

Por: Guillermo E. Quiroga Madrigal

El vil atropello, el agandalle, la voracidad, la imposición, la burla y todos los calificativos que usted amable lector le quiera poner a los bochornosos hechos ocurridos en el Senado en días pasados, protagonizados por la bancada de Morena con la imposición de Rosario Piedra como titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), dejó prácticamente noqueada a la democracia de esta institución.

Luego de la protesta del PAN en el Senado en contra de la designación de Piedra Ibarra por considerar que no obtuvo los votos suficientes, es decir dos terceras partes de los presentes en el pleno, al conseguir 76 votos de 116 y tras la denuncia de “fraude” en la elección de la titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por parte del PAN; Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado, anunció que se repondría el proceso, cosa que no se dio y de ahí el agarrón y los jaloneos entre los senadores de Morena con el senador del PAN Gustavo Madero.

El PAN había denunciado una presunta “desaparición” de dos votos que, de acuerdo con los panistas, fueron omitidos por senadores de Morena en el conteo para garantizar la victoria de Piedra Ibarra en la votación.

El mensaje del presidente Andrés Manuel López Obrador para su bancada fue muy claro y contundente, a como diera lugar poner a Rosario Piedra al frente de la CNDH, a pesar de los 57 candidatos apuntados para contender y que al final de cuentas la Junta de Coordinación Política del senado descarriló el proceso para imponer una terna encabezada por Rosario Ibarra, (con el respaldo del presidente y la bancada de Morena) José de Jesús Orozco Henríquez (apoyo mínimo) y Arturo de Jesús Peimbert Calvo (apoyado por el PAN y PRI).

En medio de la trifulca, Fernández pronunció: “En la sesión del pasado 7 de noviembre, el Senado de la República la eligió como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para el periodo 2019-2024. Mientras Ricardo Monreal, Cristóbal Arias y Germán Martínez miraban el espectáculo mientras reían y aplaudían.

Desde las gradas de prensa, activistas y familiares de víctimas de desaparición gritaron: “Vivos los llevaron, vivos los queremos”, una consigna que claman los familiares de desaparecidos desde la Guerra Sucia, en los años 70. Incluso, previo a la elección de Piedra Ibarra, organismos civiles como Fundar habían denunciado que la terna fue compuesta bajo una lógica de “cuotas” y “cuates”.

Es obvio que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos es un fuerte contrapeso en el ámbito de la política para el gobierno federal y de ahí de que López Obrador diera su total respaldo a Rosario Piedra, activista de Morena, brincándose el presidente la autonomía de la CNDH, recordemos que fue en el sexenio del entonces presidente Carlos Salinas de Gortari cuando se determinó que la CNDH fuera un órgano independiente, ya que antes dependía de la Secretaría de Gobernación.

Lo acontecido el día en que rindió protesta Rosario Ibarra en el Senado, fue el epilogo de un cochinero, la imposición del presidencialismo, una fragancia a la violación de los derechos humanos, vergonzoso el comportamiento de los senadores de Morena, un espectáculo burdo, un nocaut a la democracia de nuestro país por parte de López Obrador y su séquito de senadores de Morena y afínes, guardemos un minuto de silencio, la democracia ha muerto en la CNDH…Seguimos en este Reloj de Arena.

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