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No a la militarización del país

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Por: Verónica Juárez Piña

Ante la aprobación en la Cámara de Diputados de la reforma constitucional para ampliar a diez años la presencia del Ejército en las calles, promovida por una parte del PRI y con la anuencia de Morena y sus aliados, el Partido de la Revolución Democrática reitera su compromiso con la paz y la seguridad de las personas.

Asimismo, insistimos que la militarización de la seguridad pública, como ha quedado demostrado en los últimos tres gobiernos, incluido el de Andrés Manuel López Obrador, no es la solución para resolver los graves problemas de inseguridad que vive el país y, por el contrario, atenta contra la democracia y los derechos humanos.

Es necesarios enfatizar que esta estrategia de seguridad que ha sido conducida por los militares no ha dado resultados y ha generado más violencia, ya que únicamente ataca el control territorial de la delincuencia organizada, sin desmantelar las redes de encubrimiento político y financiamiento ilegal.

Como hemos venido afirmando, debemos construir cuerpos policíacos civiles en los tres niveles de gobierno que actúen de manera coordinada, para lo cual requieren recursos para su capacitación, adiestramiento, armamento y equipo, los cuales han sido disminuidos drásticamente durante el mandato de López Obrador.

La Guardia Nacional nació como una policía federal civil, pero desde el inicio, se desvirtuó, disfrazando militares como Guardias. El Decreto del 11 de mayo de 2020 concretó esta situación y, a pesar de haber sido controvertido por la Cámara de Diputados, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sido omisa en pronunciarse sobre su constitucionalidad.

Adicionalmente, el 10 de septiembre pasado, se publicaron reformas a diversas leyes que traspasan el mando y la organización de la Guardia Nacional a la SEDENA, violando abiertamente la Constitución y los mandatos internacionales en materia de derechos humanos.

El PRD siempre ha reconocido la labor de las y los militares en favor del pueblo de México, por lo cual rechazamos contundentemente las afirmaciones del Titular de la SEDENA, Luis Crescencio Sandoval, porque no estamos implementando una campaña para desprestigiar al Ejército, sino que hacemos un llamado urgente para recuperar todas instituciones civiles, pero particularmente las de seguridad pública. Refrendamos nuestro compromiso con la democracia y la plena vigencia de los derechos humanos.

En este contexto, la actitud pasiva, complaciente y abyecta de la titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, María del Rosario Piedra Ibarra, para no utilizar los medios de control constitucional a su alcance en un acto que es, a todas luces, violatorio de la Constitución, únicamente refrenda el convencimiento de su falta de compromiso con los derechos humanos así como su ignorancia respecto a las grandes responsabilidades de frente a la sociedad que tiene el alto encargo que desempeña y para el cual, evidentemente, no se encuentra en condiciones de seguir ocupando. Piedra Ibarra está más preocupada por quedar bien con el presidente que por defender nuestros derechos.

En tal virtud, reconocemos el gran papel que hicieron las y los diputados perredistas durante la discusión de este tema y extendemos este reconocimiento a las y los senadores del bloque de oposición que resistieron la campaña de presiones, amenazas, extorsiones y compra de votos encabezada por el presidente de la República, el secretario de Gobernación y el líder de Morena, ante su desesperación por no alcanzar los votos necesario para aprobar el dictamen de la minuta enviada por la Cámara de Diputados para ampliar la presencia de las Fuerzas Armadas en las calles de México.

La batalla no ha terminado. No fue una concesión gratuita por parte del Grupo Parlamentario de Morena el retirar el dictamen. Lo hicieron porque tenían claro que perderían la votación en el pleno. Así que, las y los senadores, deben seguir resistiendo con dignidad, defendiendo la democracia y los derechos humanos. Porque el presidente, ya lo reiteró en la mañanera, no desistirá en su preocupante y peligrosa obsesión por seguir militarizando al país.

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