Inicio COLUMNAS México hierve. La verdad no muere

México hierve. La verdad no muere

0
Compartir

Por: Carlos Anguiano Zamudio

En lo que va del año, siete periodistas fueron asesinados por hacer su trabajo en México. Treinta y seis periodistas han sido asesinados en los últimos 5 años por realizar su labor informativa, siendo los estados de Oaxaca y Veracruz en donde más casos se han registrado, con 8 cada uno, lo cual ha prendido todas las señales de alerta y ha colocado al gobierno federal en posición desventajosa, al exhibir incapacidad para brindar protección a los periodistas y a los medios de comunicación para que puedan disfrutar del ejercicio pleno, libre y seguro de su libertad de expresión.

México Hierve.

Niveles no deseables de violencia, inseguridad e impunidad, mantienen a nuestro país en un clima de tensión, lo cual genera malestar, inconformidad, hartazgo, repulsión y deterioro de la calidad de vida de los mexicanos. El tema de la pobreza y la dificultad de sostener el ingreso, que padecen decenas de millones de nuestros connacionales, alienta los fenómenos de migración que se han observado en aumento, pese a lo desalentador que puede ser el vecino del norte con la discriminación y maltrato hacia el latino.

Es difícil comprender cómo en esta nación, rica en materias primas y recursos naturales, la brecha de la pobreza se amplía y la desigualdad social agobia cada vez más. Cuando analizamos indicadores macro económicos, sorprende saber que México es una nación sólida, que genera confianza al inversionista internacional, que empuja fuerte para lograr estabilidad y equilibrio. Pero pese a ello, el reflejo del bienestar no llega a los mexicanos vulnerables y en situación de pobreza.

Me viene a la mente lo escrito por Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de la república de Brasil de 1994 a 2002, quien en su libro «La suma y la resta” enuncia un pasaje que aplica y explica el momento mexicano, que a la letra dice:

“La sociedad contemporánea no hierve todo el tiempo. Calienta, hierve, luego cae la ebullición, se refresca. Pero el debate reaparece adelante. Con sus altibajos, idas y venidas. El debate converge y lleva a las acciones colectivas. Y la acción tiende a ser amplificada con gran rapidez gracias a las tecnologías de comunicación. En casos extremos, excepcionales, puede llegar hasta a generar un cortocircuito en el sistema”.

Así pues, nuestro país, México, atraviesa una turbulenta situación de violencia e inseguridad, de delincuencia, que lacera el tejido social, que pone de rodillas al estado de derecho y flagela a la sociedad, indefensa por sí misma ante la escalada del crimen organizado.

Numerosas verdades se intentan acallar, incontables delitos se intentan esconder, cantidad de personajes procuran pasar inadvertidos y en ocasiones, es el periodista el que los revela, el que los hace visibles, el que los denuncia, el que los hace notar.

En una democracia, el valor de la libertad es la joya suprema. El poder elegir, el poder expresar ideas, desde la prensa hasta la locución, el multimedia, las redes sociales. Un país sin libertad de prensa, sin libertad de expresión, se encuentra sumergido en un lodazal que impide el respeto a los derechos humanos, el estado de derecho, la justicia social, la vida democrática y la ciudadanía activa.

La conmoción del artero asesinato del compañero Javier Valdez Cárdenas no debe ser desestimada ni conceptualizada como acto político. Sin duda es otra herida que inflama el de por sí hinchado hartazgo social que se viene incubando por las crisis económica, política y social, y un grito que clama por detener la impunidad en México. Al final, el periodista difunde lo que hay, informando, comunicando, opinando, confrontando. Silenciar no corrige nada. Que no se publique no implica que no suceda. Tal como lo dijo el poeta Federico García Lorca, “hemos nacido para vivir en voz alta”.

www.inteligenciapolitica.org
@carlosanguianoz en Twitter

Comments

comments