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MANO FIRME PARA TRASLADAR REOS DE ALTA PELIGROSIDAD

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Por: Salvador Cosío Gaona

Sin una explicación a los jaliscienses, el gobernador Aristóteles Sandoval no ha dado al Reclusorio de Alta Seguridad la funcionalidad para la que fue destinado. Lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo y lo reiteré en la reciente campaña electoral; es apremiante que las autoridades del Estado trasladen a reos de alta peligrosidad que se encuentran en diferentes cárceles del estado para concentrarlos en el reclusorio metropolitano de alta seguridad como lo marca la ley.

La Constitución establece que los reos de delitos graves por delincuencia organizada, deben estar en un reclusorio de alta especialización, de alta seguridad, y actualmente están en reclusorios de Puerto Vallarta, de Ciudad Guzmán y en el reclusorio preventivo de Puente Grande, mientras el reclusorio metropolitano de alta peligrosidad está sub-utilizado.

Diez días antes de que concluyera su mandato, el martes 19 de febrero de 2013, el entonces gobernador del estado de Jalisco, Emilio González Márquez, celebró por todo lo alto la inauguración del Reclusorio Federal de Alta Seguridad, denominado “Reclusorio Metropolitano del Estado de Jalisco” que tuvo un costo de mil 700 millones de pesos y fue diseñado para mil 700 personas en su capacidad máxima. En ese momento se presumió que dicha edificación albergaría a reos de alta peligrosidad y que además serviría para despresurizar otros centros penitenciarios de la entidad. Hasta ahí todo bien. Pero a más de 5 años de distancia y a unos meses de que concluya el sexenio del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, el fallido Reclusorio luce como un gran elefante blanco.

González Márquez dejó al gobierno que lo sucedería la decisión de cuándo comenzar a trasladar los presos, solo se congratuló de que la obra estaba terminada. Nada pasó después, el nuevo gobierno ignoró ese edificio hasta hace un año cuando invirtió poco más de 33 millones de pesos en obras de rehabilitación  y modernización.

No sabemos porqué el Ejecutivo no ha dado la instrucción del traslado de los reos. Está incumpliendo con esta medida constitucional del artículo 18 de la Carta Magna. Aparentemente no hay una causa para no hacerlo y sí existe un motivo de ilegalidad. Además, esto genera el hacinamiento que tenemos en los reclusorios y la mezcla de los tres niveles de reos; los de alta peligrosidad que debieran estar en ese tipo de instalación, los ordinarios y los de baja peligrosidad y alto índice de reinserción que merecen estar ubicados en un reclusorio especializado.

El artículo 18 de La Constitución establece que para la reclusión preventiva y la ejecución de sentencias en materia de delincuencia organizada se destinarán centros especiales. Al no cumplirse con este mandato de ley, se prohíja el autogobierno que es uno de los motivos del alto índice de criminalidad en Jalisco. No podemos soslayar el riesgo que representa tener a estos tres niveles de delincuentes en un mismo sitio. Se debe proteger a los reinsertables y separarlos de los que de acuerdo a su perfil y nivel de criminalidad no son candidatos para reintegrarse a la sociedad.

De acuerdo a una publicación de “El Informador” el reclusorio contaría con celdas automatizadas, cada una, para albergar a tres reos, equipada con mesa, sillas semi fijas, un retrete y una regadera en cada una. El metal de las puertas tendría una duración de 50 años. En un ala se contabilizan 28 celdas en dos niveles. Para ingresar se llega por laberínticos pasillos dotados de numerosas cámaras de vigilancia y cercados por mallas y alambre de púas en los tramos exteriores. Las torres de vigilancia tienen vista libre a los caminos y áreas de esparcimiento. La reja perimetral acciona una alarma cuando es tocada, y los ingresos cuentan con barreras de contención automatizadas que se levantan y que pueden detener camiones de tres toneladas a una velocidad de entre 70 y 80 kilómetros por hora. Al fondo de cada ala –se aseguró– están las áreas para cuando visitan las parejas. Entre el equipo dispuesto para el centro se contaban 4 mil dispositivos electrónicos. 900 puertas automáticas. 500 cámaras. Ingresos con sistemas de rayos X. Lectura de tarjetas. Sistemas de barreras y bolardos. Sistemas de intercomunicación (para menor uso de radios y celulares). Monitoreo que permite conocer si se enciende un teléfono celular y que identifica a la compañía operadora. 

El gobernador Aristóteles Sandoval dejará la administración con un saldo desfavorable en el tema de reinserción y readaptación. Lo perseguirá el fantasma de haber dejado el reclusorio Metropolitano sub utilizado después de que Emilio González se lo entregó en charola de plata. Solo él conoce los motivos. Solo él sabe si fue mayor su temor a los presos, a quienes gobiernan el autogobierno, y/o a las organizaciones delictivas. ¿Tuvo miedo, no pudo, no supo, no quiso, no lo intentó, no lo logró?  Las preguntas ahí quedan. Las respuestas solo él las tiene.

Es de esperar que el gobernador electo, Enrique Alfaro Ramirez, saque provecho de esta edificación que representó un desembolso importante para las finanzas del estado y que tiene un objetivo determinado para despresurizar las cárceles. Esperemos que incluya el traslado de los presos de alta peligrosidad en su estrategia de seguridad y que no le tiemble la mano para llevar a cabo este proceso que sin duda requiere de una mano firme.

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@salvadorcosio1

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