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Locuciones – La alarma por los incendios

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Por: Fernando Plascencia

No hay que alarmarse, los incendios en el Bosque de la Primavera y otros bosques del país o del mundo han existido siempre y muy seguramente los habrá a centenares por condiciones naturales. Lo que sí representa ser un problema es qué los provoca y para qué se provocan, cuando no tienen su origen en la naturaleza.

En los últimos años la respuesta ante esto ha sido que se quema para construir colonias o fraccionamientos enteros, que con una vista privilegiada al bosque, personas pagarán fortunas por las propiedades. Sin embargo, sabemos que eso no es del todo verdadero, porque no existe ninguna proporción entre lo que se ha quemado con lo que se ha construido. Que si bien sí existen nuevas construcciones, estas se concentran en las periferias del bosque y no en espacios céntricos que hasta hoy continúan inaccesibles.

Irremediablemente las llamas han sido feroces de 2008 a la fecha con el Bosque la Primavera. En estos 15 años que se tiene registro, se ha quemado la misma cantidad de espacio que lo que tiene de extensión el Área Natural Protegida, es decir, poco más de 30 mil hectáreas. Solo basta recordar las 6 mil hectáreas de 2021, las más de 8 mil de 2012 y la que ha sido una de las mayores tragedias, las 12 mil hectáreas que devastaron un tercio del bosque en 2005.

Pero, ¿por qué a pesar de que hay incendios naturales y otros provocados, no se impide que sigan ocurriendo? ¿Esto ha beneficiado a unos cuantos? ¿O la realidad es que perjudica a la mayoría?

Una idea importante es que lo anterior transita por la representación de lo público en el imaginario colectivo. Parece una lógica sencilla pensar que los encargados de prevenir y de combatir los incendios son los gobiernos. Y esto lo entendieron bien las universidades que pidieron decretar estado de emergencia en la Primavera, que incluye un plan emergente para el escurrimiento del agua en los suelos, restringir el acceso, pero más importante acceder a los recursos públicos para la protección de este bosque, aunque se sabe que estas entidades son propietarias de espacios en el Área Natural Protegida.

¿Qué más normal que usar recursos públicos provenientes de los impuestos para soluciones de problemas públicos?

“Dime cuántos impuestos te cobran (y cómo se gastan) y te diré qué derechos tienes” dice el inicio del prólogo de la obra El costo de los derechosPor qué la libertad depende de los impuestos, de Holmes y Sunstein. Y tiene sentido cuando observamos que el OPD del Bosque la Primavera está erogando poco más de 27 millones de pesos en 2023 para proteger un área de 30 mil hectáreas.

A lo que sí debemos acostumbrarnos tanto la ciudadanía como los gobiernos, es que los problemas colectivos deben solucionarse con recurso público. Es claro que ni esta administración, ni las anteriores, se han puesto como prioridad salvar los bosques sobre todo cuando existen leyes, decretos y organismos especializados en su protección. Pero lo mínimo que podríamos exigir es la medición de la calidad del aire, para que el problema ya detectado, prevenga automáticamente mediante un protocolo otro problema de salud en la gente.

Hay mucho por hacer por los bosques de Jalisco, en particular por el Bosque la Primavera. No es una tarea sencilla, pero eso es justamente lo que define gobernar bien a no hacerlo bien, y lo demás podría quedarse en la dimensión política.

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Periodista, resignado Atlista, enamorado de mi ciudad y de mi Estado. De L a V en punto de las 7am al aire @1070noticias http://bit.ly/oYJFU2