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La resbaladilla, y el columpio de la militarización…

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Por: Carlos E. Martínez Villaseñor

Durante dos sexenios, escuchamos y fue tema de agenda nacional, sin contar las portadas de periódicos durante años, cómo una institución militar incurría en actos de seguridad federal, estatal o municipal. Hoy regresamos…. Más de 84 mil millones de pesos destinados a la Guardia Nacional, así como todas las controversias desde la Cámara de Diputados, Senado, Gobiernos Estatales, y en menos de un año… se hace un decreto presidencial que no sólo alarma al país, sino que también pone en duda la seguridad nacional.

Parece que las más de 250 mil muertes en 12 años, sí fueron factor determinante después de todo. Indefendible la estrategia de seguridad que se lleva a cabo, no hay manera de decir que se está haciendo en realidad, mucho menos de manera analítica. ¿Qué ocurre dentro de una institución como la militar, con un linaje de lealtad, disciplina, honor…? Me parece increíble, porque nuestras fuerzas armadas dependiendo del sexenio, cambian su actividad central. En diferentes partes del mundo, el ejército o fuerzas armadas, tienen un sólo fin “proteger y salvaguardar la seguridad nacional, sobre todas las cosas respetando la constitución” … 

El apoyo en los desastres naturales, es un programa aplaudido y reconocido en cada rincón del país… la estrategia contra plantíos de narcotráfico, siempre ha llamado la atención de la ciudadanía… ser los agentes constructores de un aeropuerto, no comprendo en qué categoría denominarlo. Los órganos vectoriales en este tema, la Secretaria de Marina y el Ejército, Fuerza Área y Armada de México, serán vinculantes en su papel de estrategia de seguridad con la Guardia Nacional… ¿y la policía estatal, regional (en algunos casos), y municipal, qué papel jugarán?

No logro identificar cómo lograr una estrategia operativa. No logro identificar una operación de alto riesgo. No logro identificar una operación de seguridad nacional. Dudas muchísimas. Financieramente, ¿bajo qué términos se regularán sus necesidades, gastos, inversiones, equipos, seguros, vehículos…?

Lejos de este giro de 180 grados del Poder Ejecutivo, es pensar en que la situación no está controlada, no estuvo controlada, y está por encima del poder federal. La comunicación con los gobiernos estatales, y la operación de sus elementos, entre mil detalles más, forzosamente chocarán en intereses, en forma, en acción… No se pone en disputa, el control y como objetivo final contar con una seguridad digna de un país… lo que se disputa es la realidad en la que estamos sumergidos. 

Me parece contradictorio, o más bien fuera de órbita, que cada 6 años las estrategias cambien de manera radical. Esta manera radical, que compete a gastos millonarios, operaciones, cargos, nombres, oficinas, material táctico, vehículos… ¿Por qué no podemos seguir una estrategia unilateral?, por supuesto que mejorando sistemáticamente, pero no siendo determinantes y dando “resultados” de manera aleatoria, dependiendo de “la pedrada”. Ahora nuestras guardias o elementos de seguridad nacional, transitarán nuestras calles, colonias, brechas, puentes y carreteras… como ciudadanos en esta tempestad de inseguridad, ¿qué papel tenemos?, ¿en quién confiamos o a quién le hacemos caso, y a quién no?

Las estrategias de papel, siempre tienen que estar vinculadas a nuestras acciones en el día a día, aplicadas en lo real, en lo cotidiano. 

Tengo muchas dudas, y estoy cierto que no soy el único de los millones de mexicanos que hoy saben de esto. Ojalá, en verdad sea un sexenio más que colabore con controlar nuestro pésimo sistema de seguridad. Pero la comunicación federal con la estatal tiene que cambiar… el centralizar todo, hace que la política sea una herramienta que nuble los buenos resultados. ¿Cuántas oportunidades tendrá un servidor público para dar resultados?, una pregunta que he tenido siempre.

Los mexicanos ya no gritamos por “seguridad”, es más, ya no sólo la exigimos. hoy la veneramos… Centralizar las ideas, los proyectos y los sueños, no ayuda a nadie. Los Estado también existen, necesitan ayuda, correcciones, alternativas y apoyo. Que esto no sea cortinita de humo. Estemos pendientes, es nuestra responsabilidad también. Una decisión que tomará ruta… atención mexicanas y mexicanos…

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