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La economía, en picada

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Por: Verónica Juárez Piña

Mientras el Ejecutivo Federal se empeña en despilfarrar miles de millones de recursos públicos para organizar la consulta de revocación de mandato, a todas luces innecesaria, la economía nacional no parece tener condiciones para recuperarse de los efectos devastadores de la pandemia.

Así, en tanto el Instituto Nacional Electoral destina inicialmente 1,500 millones de pesos, de un gasto total de 3 mil 830 millones, para todo lo que implica organizar la consulta de revocación de mandato; varios indicadores económicos a la baja, prevén que la economía nacional no se recuperará en 2022 ni en 2023 y, por el contrario, va en picada.

Si bien el efecto económico es global, en cada país las consecuencias serán distintas dependiendo de la estrategia que desplieguen, pero, sin lugar a dudas, la desaceleración mundial arrastrará a todas las naciones, particularmente, a las economías emergentes, como el caso de México.

De acuerdo con el Informe de la ONU “Situación y Perspectivas de la Economía Mundial”, la recuperación económica mundial se enfrenta a importantes vientos en contra debido a las nuevas oleadas de infecciones de la COVID-19, los persistentes problemas del mercado laboral y de la cadena de suministro, y las crecientes presiones inflacionistas.

Tras expandirse un 5.5% en 2021, se prevé que la producción mundial crezca sólo un 4.0% en 2022 y un 3.5% en 2023.

En el caso de México, el Banco Mundial, en su reporte semestral de Perspectivas Económicas Globales, estima que la economía registrará un avance de 3% este año y de 2.2% en el 2023, tasas que ya había previsto desde octubre pasado; lo cual se ubica muy lejos de las expectativas de crecimiento planteadas por la Secretaría de Hacienda.

En el Paquete Económico, la dependencia estimó que la actividad económica avanzaría 4.1 por ciento en 2022 y predijo una inflación de 3.4 por ciento al cierre del mismo, lo cual parece insostenible en virtud de que el propio Banco de México, a principios de este mes, vaticinó que la inflación alcance 6.7% para el primer trimestre, lo que ha provocado que los precios estén en su nivel más alto en 21 años en este período.

Esta desaceleración de la economía mexicana está ahuyentando la inversión extranjera, un factor de crecimiento importante. De hecho, al cierre de 2021, salieron de México 266 mil millones de pesos, impulsados por una política monetaria conservadora; alta inflación y por iniciativas de reformas como la energética que genera incertidumbre en el país.

La venta de Banamex por parte de Citigroup, aunque fue anunciada como una operación global de eficiencia en uso de capital y reducción de costos, también se enmarca, en parte, en la desconfianza que han manifestado las trasnacionales en México, debido a las erráticas decisiones del gobierno federal en materia económica.

De otra manera, no se entendería la venta de un banco que, en 2021, generó 1,200 millones de dólares, que representa el 6.5%, de las ganancias internacionales del grupo.

De tal manera que no hay perspectivas alentadoras para la economía nacional ni en este ni el próximo año, pero el único que niega la realidad es el presidente de la República, preocupado como está por la continuidad de la 4t y en imponer a su candidata a la presidencia en 2024, mientras los problemas económicos, como tantos otros, se agudizan, con un altísimo costo para las familias mexicanas.

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