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Homicidios directos provocan más muerte que las guerras

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Por: Salvador Cosío Gaona

Ni China, el país con más habitantes del mundo; ni Japón, donde opera una de las mafias más longevas, ni siquiera Afganistán, que atravesó una guerra civil los primeros 13 años del milenio tras los atentados de 2001 en el World Trade Center. Ninguno de esos países supera a Jalisco en la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes, según el Centro de Información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). De hecho, refiere que si Jalisco fuera una nación, estaría en el sitio número 13 de entre los 100 países más violentos del mundo.

Lo más preocupante es que esa estadística concierne al año 2017, lo que como consecuencia nos arroja que, dado el inconmensurable número de muertos y desaparecidos actualmente en nuestra entidad, es previsible que este 2019 las cifras se vayan a disparar, por lo que se estaría escalando peldaños para estar entre los primeros sitios que por mucho arrastran una mala fama no solo al país sino a nuestro estado por tradición muy visitado porque el turismo nacional e internacional.     

Una conclusión es que los homicidios directos, y no los que son consecuencia de las guerras, han provocado más muertes. Son cuatro de cada 10 atribuidos a esta causa.

El Estado de Jalisco registró 20 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2017, tasa suficiente para ubicarlo en el sitio 13, y por encima de 87 países. Tal es la distancia en la violencia local con la internacional, que ningún país de Europa, Asia ni Oceanía está por encima de nuestro Estado.

Mientras tanto, con una tasa de 24.8 homicidios por cada 100 mil habitantes, México se ubica en la posición 12 de los países más violentos de todo el mundo, conforme al Estudio Global de Homicidios 2019 del Centro de Información de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Supera a países como Puerto Rico, Filipinas e incluso Afganistán.

El problema es que México ha empeorado sus cifras desde entonces. Subió 16.8% los homicidios en 2018 e impuso un nuevo récord de violencia, y según el experto en temas de seguridad, Alejandro Hope, para que en 2019 no ocurra de nuevo “el promedio mensual en noviembre y diciembre tendría que ser igual o menor a dos mil 540 (víctimas)”, algo no visto desde agosto de 2017.

“La delincuencia causa más muertos que los conflictos armados”, de ahí que un reciente estudio de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC), haya ubicado a México en el lugar número 12 entre los países más violentos por encima de naciones como Afganistán y Filipinas, y que en un ánimo de colaborar de alguna manera a disminuir la incidencia de asesinatos, se haya dado a la tarea de identificar las causas, resultando varias de las que conforman este fenómeno: armas de fuego, drogas y alcohol, desigualdad, desempleo, inestabilidad política y estereotipos de género.

El número de personas muertas por la delincuencia y la violencia de género supera con creces al de las víctimas fatales de las guerras y los conflictos, siendo Centroamérica, una de las zonas con mayor índice de muertos por esta causa. 

El “Estudio Global de Homicidios 2019” analiza los crímenes relacionados con violencia de género, violencia de pandillas y otros tipos de asesinatos con la intención de ayudar a elaborar estrategias que prevengan esas muertes y reduzcan la tasa de homicidios.

La publicación indica que el crimen organizado fue responsable del 19% de los homicidios en 2017 y subraya que, desde el inicio de este siglo, esas agrupaciones delictivas han matado a tanta gente como todos los conflictos armados combinados.

También advierte que, al igual que los conflictos armados, el crimen organizado desestabiliza a los países, socava el desarrollo socioeconómico y erosiona el estado de derecho.

Uno de los hallazgos del estudio fue si bien los asesinatos de niñas y niños menores de nueve años son equiparables, en el resto de las edades los hombres suman más del 50% de las víctimas según los datos de 41 países.

El informe muestra que la probabilidad de que un niño sea asesinado aumenta junto con su edad en todas las regiones y marca el periodo entre los 15 y los 29 años como el de mayor riesgo de homicidio a nivel mundial.

“Los altos niveles de violencia están asociados con hombres jóvenes, tanto las víctimas como los victimarios”, señala la publicación.
Las mujeres y las niñas suman menos muertes que los hombres, pero siguen siendo las principales víctimas de homicidio a manos de sus parejas y familiares, hombres en más del 90% de los casos.

Los feminicidios cometidos por las parejas muy pocas veces son espontáneos o fortuitos; sin embargo, a menudo no se denuncian y muy a menudo se ignoran.

El estudio enfatiza la importancia de combatir la corrupción, fortalecer el estado de derecho e invertir en servicios públicos, sobre todo en educación, para reducir los crímenes.

Es posible frenar la amenaza de las redes criminales con políticas adecuadas, entre las que citó el involucramiento de las comunidades, los patrullajes policíacos y las reformas de las policías para fomentar la confianza de la población en las fuerzas públicas.

La UNODC indicó que los jóvenes militantes de pandillas y grupos criminales necesitan ayuda para salir de esas estructuras por medio del trabajo social, programas de rehabilitación e información sobre opciones no violentas, algo de lo que tanto a nivel federal como local, nuestros gobiernos deberían estar tomando nota.

Opinió[email protected]
@salvadorcosio1

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