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QUÉ NOS DEJA LA ELECCIÓN

Por: Alberto Velasco Vera

Luego de conocer el resultado de la elección del pasado domingo, nos damos cuenta de la contundencia con que el electorado votó en favor del candidato de la alianza Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, encabezando a la izquierda mexicana a la que por fin la revolución le hizo justicia.

Durante 18 años, AMLO se dedicó a hacer una campaña política que ve culminada con más del 50 por ciento de la votación, algo verdaderamente contundente para un candidato de Izquierda en la historia del México contemporáneo, superando a sus adversarios en dos por uno y más, a fin de no dejar dudas de lo que las encuestas ya daban cuenta; AMLO supo capitalizar para su causa, lo que los gobiernos anteriores dejaron de atender y que la Izquierda aprovechó muy bien para llevar un poco de más agua a su molino, y digo un poco porque ya hace seis años dejó entrever que haría todo por llegar a la Presidencia y hoy 2018 quedó muy claro aquello de que “el que persevera alcanza”.

Pero qué nos deja esta elección? la elección nos deja claro que por muy buen candidato y conocedor de la política económica impulsada por el actual gobierno de Enrique Peña Nieto, José Antonio Meade, no pudo hacer mucho y esto muy a pesar del partido que lo impulsó, el PRI, mismo que ya no es aquel partido hegemónico que imponía candidatos, hacía y deshacía, el partido del dedazo, del compadrazgo, que se sentaba a negociar posiciones, de la política; en pocas palabras fue mucho candidato para tan poco partido. Un partido que ha perdido la credibilidad, si es que alguna vez la tuvo en esta elección.

A su vez el candidato del Frente por México, Ricardo Anaya, a pesar de unir a dos partidos, siempre antagónicos, incompatible como el agua y el aceite, PAN y PRD, no les alcanzó para llegar o dar pelea al siempre puntero en las encuestas; Anaya, no supo conciliar con su propio partido sobre la postulación, tan es así, que motivó la separación de la ex primera dama Margarita Zavala, al intentar ir por la vía independiente para después abandonar la contienda; además influyeron los señalamientos sobre sus dudosos bienes y vínculos con negocios que a decir del mismo Candidato, todo era legalmente obtenido. Anaya, para un alto porcentaje de personas representaba un candidato con una mejor visión México para ser presidente.

De nada sirvieron los señalamientos que los candidatos opositores al plan de AMLO, hicieron durante los tres debates, como fue la amnistía a delincuentes, su cuestionable trabajo realizado como Jefe de Gobierno del Distrito Federal y la inclusión de ciertas personas que no cuentan con buena reputación, como candidatos de Morena, en los cuales en ningún momento se enganchó.

El discurso de López Obrador se centró en lo que los demás candidatos no supieron capitalizar, que fue el tema de la corrupción y la impunidad, sus contrincantes se preocuparon más en tratar de desprestigiar la candidatura y propuestas de AMLO y lo único que lograron fue perder su tiempo.

La elección nos deja muchas cosas por aclarar, como es el caso todas las acusaciones serias de enriquecimiento ilícitos, de estafas maestras, de corrupción y vínculos con ciertos personajes non gratos en la vida política del país; quedaron en eso: simples señalamientos, no hubo denuncias para dar seguimiento a las mismas y poder iniciar una averiguación al respecto. Y sin dejar de lado las fake news en las redes sociales, promovidas y viralizadas por los seguidores de uno u otro candidato.

La elección nos deja claro el hartazgo que la sociedad tiene con el PRI y con el PAN y de cómo estos olvidaron a las clases populares y vulnerables del país, lo que sirvió para que López Obrador los escuchara bajo promesa de dar respuesta a sus demandas de llegar a la presidencia.

La elección nos deja claro que el país ha decido por un cambio más radical, más que cuando se decidió votar por el PAN en el 2000, con el triunfo de Vicente Fox y secundado por Felipe Calderón, mismos que quedaron a deber y de ser una esperanza para el país, se convirtieron en la decepción nacional.

Ahora toca a la izquierda mexicana demostrar si es o no la esperanza de México. Así lo decidió la sociedad, así lo reconocieron los candidatos, así lo reconocen las autoridades.

El cambio será notorio.

Y como decían en el rancho: “ya lo parimos, ahora hay que criarlo”.

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