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Escombros en mi mente – Terrible venganza

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Por: Rodolfo Chávez Calderón

Recién había tomado posesión de la Procuraduría de Justicia del Estado Jorge López Vergara, en la incipiente administración del gobernador Alberto Cárdenas Jiménez, la camioneta que utilizaba para desplazarse junto con los primeros guaruras que le fueron asignados para custodia personal, fue detenida en un retén montado por la Policía Auxiliar a cargo de Gerardo López.

Desde luego, podrá usted imaginarse el ácido coloquio que se encendió entre el encargado de la persecución de los delitos en Jalisco, pregonero de la política de los Derechos Humanos y desde luego, visto por la sociedad como un maestro del ITESO, que gozaba de la mayor aceptabilidad entre alumnos y mentores. Éste le decía al otro que estaba violando su derecho y el otro señalaba que nada más recibía órdenes. Finalmente todo quedó en un altercado, pero para López aquello le dejó gran rencor que debía cobrárselo tarde o temprano.

Posteriormente se produjo un lamentable incidente en el quirófano de un hospital público, donde murieron cinco niños a consecuencia de un virus, lo que aprovechó López Vergara para realizar “las investigaciones” en una serie de sesiones de una supuesta comisión interinstitucional, a la que pidió que fuera enviado Gerardo López Coronado como representante del Departamento de Seguridad Pública de Jalisco. Al igual que el jefe policiaco, acudieron religiosamente otros directores de área cuya participación se suponía iba a ayudar a aclarar lo ocurrido y llegar a la captura de los virus infanticidas.

Desde temprano, todas las tardes que correspondía, se escuchaba en el radio de la Procu, que comenzaban a encargar las pizzas y los refrescos, así como designar al personal que se encargaría de atender las necesidades de los asistentes a la reunión “de investigación y análisis”, que no era más que una de tantas formas utilizadas por la administración estatal, para mantenerse bajo los reflectores de la opinión pública, dada la indignación de la sociedad, causada por los niños y desde luego que los ataques iban dirigidos al personal médico y administrativo del hospital en ciernes, puesto que un descuido había permitido la invasión del virus a las salas de quirófano.

El caso es que uno de esos días de reunión, el Procurador López se le acercó a Gerardo López para murmurarle muy cerca del oído: “te voy a sacar una orden de aprensión”, pero al mirarlo el policía auxiliar, con cara de sorpresa, el titular del Ministerio Público, le dirigió una sonrisa diciéndole: “es broma, es broma”.

Y como dicen que la venganza es un platillo que se sirve frío, tardó un poco aquello, pero al final se dio, y Gerardo López estuvo a punto de caer en la cárcel y enfrentar un proceso penal que pudo haberlo mantenido más de 50 años en prisión.

Para no abusar de su paciencia, y debido a que el desarrollo de esta historia es algo prolongado, les rogaré que estén pendientes de mi colaboración, de mi edición de escombros que aún están en mi mente y que pretendo plasmar por escrito antes de que se borre.

Por favor, no se la pierdan, es interesante ver cómo hay personas que aun cuando uno trata de ayudar, no le creen.

Los espero la próxima semana…

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