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Entre vacunas, curas y remedios

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Por: Salvador Cosío Gaona

A partir del surgimiento del virus identificado como Coronavirus que derivó la enfermedad infecciosa COVID-19 provocando hasta el momento más de 22 millones de contagios y 783 mil muertes así como severos daños a las economías y millones de desempleados, científicos de todo el mundo han volcado sus esfuerzos en la búsqueda de un tratamiento efectivo que logre amainar las afectaciones que provoca el virus causante de la pandemia global, pero ante la desesperación de ver morir a miles de personas cada día, hemos visto sumarse más estudiosos de diferentes áreas a investigar y tratar de descubrir una fórmula para combatirlo, aunque igualmente han surgido charlatanes y pócimas mágicas que prometen ser efectivas para dar la pelea en esta carrera contra la muerte.

Desde orina de camello hasta metanol, pasando por los típicos remedios caseros con base en jengibre, eucalipto, miel de abeja y bicarbonato de sodio, han sido utilizados para tratar de contrarrestar los efectos del virus, sin olvidar amuletos, estampitas, escudos protectores y la fuerza moral. 

En el ramo científico, se cuentan más de 150 fármacos diferentes que están siendo investigados en distintos países del mundo. La mayoría son investigaciones sobre medicamentos ya existentes cuya efectividad se está probando contra el coronavirus. 

Reino Unido está llevando a cabo el mayor ensayo clínico en el mundo llamado Recovery, con 12.000 pacientes. Es uno de los pocos ensayos que ha dado una visión definitiva sobre qué medicamentos están funcionando y cuáles no.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) está haciendo un ensayo bautizado Solidaridad, para evaluar los tratamientos que han demostrado ser promisorios en distintos países del mundo.

Múltiples compañías farmacéuticas están haciendo sus propios ensayos con sus drogas. En líneas generales, la investigación se divide en tres abordajes: Drogas antivirales que afectan directamente la habilidad del coronavirus de prosperar dentro del cuerpo, Fármacos que aplacan al sistema inmunitario (los casos severos de covid-19 se producen cuando el sistema inmunitario reacciona por demás y acaba dañando al cuerpo) y Anticuerpos que pueden dirigirse al virus, tomados de la sangre de sobrevivientes de covid o hechos en laboratorio. 

Es posible que las diferentes drogas funcionen mejor en distintas etapas. Por ejemplo, puede que los antivirales sean más efectivos al comienzo de la enfermedad, mientras que las drogas que tienen como blanco al sistema inmunitario sean mejores en una etapa más tardía.

También se está estudiando una combinación de terapias. 

De todas las drogas que están siendo evaluadas, solo una ha demostrado salvar vidas -la dexametasona- y esto ha sido un avance significativo en la lucha contra el coronavirus. 

El ensayo Recovery demostró que el fármaco reduce el riesgo de muerte en un tercio para los pacientes conectados a un ventilador y en un quinto en quienes reciben oxígeno.

La dexametasona es un esteroide que aplaca la inflamación (una reacción que es parte de la respuesta inmune) en el cuerpo.  Un elemento crucial es que también es un fármaco barato, lo que significa que puede utilizarse en todo el mundo. 

Remdesivir es una droga antiviral que se desarrolló originalmente para tratar el ébola. Los ensayos clínicos con más de 1.000 personas hallaron que la duración de los síntomas se reduce de 15 a 11. No ha demostrado que permita salvar vidas, aunque continúan los estudios sobre sus efectos. 

Estados Unidos ha comprado casi todos los suministros de este fármaco, aunque una cantidad fue donada a Corea del Sur por Gilead, la farmacéutica que lo produce. 

Interferon beta es una proteína que el cuerpo produce normalmente para reducir la inflamación. Se usa como tratamiento para la esclerosis múltiple. Los primeros resultados de la investigación sobre este tratamiento indican que reduce las posibilidades de los pacientes internados de desarrollar la forma severa de la enfermedad, pero se necesitan ensayos clínicos más grandes para corroborar su efecto. Sin embargo, la droga no funciona en personas con síntomas leves.

La sangre de los sobrevivientes de covid-19 se está usando para tratar a los enfermos de coronavirus. La gente que sobrevive a la infección debería tener anticuerpos que pueden atacar al virus. La idea es extraer plasma de la sangre (la parte que contiene anticuerpos) de las personas que se han recuperado para suministrárselo a los enfermos. Esta terapia de «plasma convaleciente» ha funcionado con otras enfermedades, pero no aún con la covid. 

Hay quienes advierten sobre la posibilidad de que nunca encontremos una «cura» para el coronavirus, siendo que no tenemos una para la gripe o el resfriado común u otras infecciones similares. Sin embargo, ahora hay un tratamiento que funciona y otro que parece promisorio. 

Investigadores están probando drogas que ya han sido desarrolladas y se sabe que son seguras de usar, con lo cual se espera que se hagan ensayos relativamente pronto. 

Esto marca un contraste con los ensayos de vacunas (que te protegen contra la infección en vez de tratarla), donde los investigadores tienen que empezar desde cero. 

Algunas drogas experimentales completamente nuevas también están siendo probadas en laboratorio, pero aún no están listas para pasar a ensayos con humanos, según refiere la publicación de BBC News. 

En México las universidades y otros centros de investigación están igualmente abocados a las pesquisas en el tema. 

Al respecto, Omar Fayad, gobernador de Hidalgo, aseguró que investigadores del estado y científicos japoneses encontraron un tratamiento que logra la recuperación de los pacientes con casos graves de coronavirus. 

De acuerdo con el líder estatal, esta atención está hecha con base en células madre que permite la creación de anticuerpos que demostraron su utilidad con 30 pacientes graves, cuya mayoría logró recuperarse de este mal.

El gobernador explicó que esta innovación no mata o cura el Covid-19, sino que simplemente ayuda a que los pacientes puedan recuperarse de la enfermedad y además los intubados sean librados de este mecanismo.

Dijo además que buscará que se lleve a cabo la aprobación de esta técnica y además se edifique Prometeo, el primer centro de generación de estas células a fin de motivar la investigación y aprovechamiento de este recurso para la atención de diversas enfermedades. 


Mencionó además que se está llevando a cabo una colaboración con laboratorios especializados en Suiza para investigar la pandemia y otros protocolos para atender a los enfermos.

Mónica Olvera de la Cruz, es una mexicana oriunda de Acapulco, Guerrero, que gracias a su desempeño académico pudo ir alcanzando metas hasta llegar a la Universidad de Northwestern, donde ha desempeñado diversos cargos, y actualmente lidera el Departamento de Ciencias de Materiales e Ingeniería, desde donde tras múltiples estudios ha descubierto cómo bloquear la infección por COVID-19. 

A partir de su experiencia en la electroestática, decidió emprender una investigación a nivel computacional que le permitió identificar que el virus SARS CoV-2 sí tiene “un talón de Aquiles”, y lo encontró al identificar las interacciones electroestáticas del virus que lo hacen unirse a las células humanas, por lo que ahora, junto con dos colegas, se concentra en desarrollar una molécula que pueda bloquear esa acción y con ello, inhibir la infección.

“No encontré la cura, yo encontré una cosa científica que da una dirección. Lo que hicimos fue buscar otra manera de vulnerar, de reducir la atracción entre la proteína spike (del SARS CoV-2) y el receptor humano donde se pega el virus”, dijo Mónica Olvera en entrevista con Milenio.

Explicó que en las células humanas, el receptor del virus es la enzima convertidora de angiotensina 2(ACE2) y se encuentra en las células epiteliales nasales faríngeas, el primer contacto con el virus, y también en las células del riñón, corazón, cerebro y células de los conductores de aire más bajos y gastrointestinales, lo que facilita la falla de órganos humanos por la infección del SARS-CoV-2.

Por su parte, el  SARS CoV-2 se adhiere al ACE2 de las células humanas, mediante el llamado Dominio de unión al receptor (RBD) que se encuentra en la proteína Spike, los picos que dan forma de corona al virus.

Los estudios que ha practicado fueron totalmente a nivel computacional, usando “simulaciones de todos los átomos del sistema para alcanzar a ver a lugares, las distancias de la adhesión al receptor, estos grupos estaban a 10 nanómetros de distancia, si quiere usted decir qué tan lejos es esto, los átomos son de 0.2 ó 0.3 nanómetros, entonces son muchos átomos de distancia”.

Dijo que resultó una sorpresa, ya que en condiciones fisiológicas todas las interacciones electrostáticas son irrelevantes a alrededor de un nanómetro, pero descubrir que a 10 nanómetros del sitio donde el virus se adhiere al receptor humano es tan fuerte, les permitió diseñar una molécula cargada negativamente (un péptido) para bloquear el sitio cargado positivamente y demostrar que la afinidad de unión del SARS-CoV-2 al receptor humano puede reducirse fuertemente.

La doctora Olvera y su equipo ahora pretenden diseñar una molécula más grande que pueda bloquear los tres polybasic groups, “bloqueando uno reducimos la interacción en 30 por ciento, entonces creemos que si bloquemos todos los demás se va a reducir aún más, la idea es diseñar estas moléculas para que tengan nada mas absorción a la proteína spike, no a las células ni receptores humanos”. Ojalá resulte exitosa su búsqueda porque de ahí dependerán muchas más vidas. 

Por lo pronto, es importante reconocer el esfuerzo de la Fundación del empresario Carlos Slim, gracias al cual México podrá acceder a la vacuna desarrollada por la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca de maner ágil, siendo además, junto con Argentina, los dos países en América Latina encargados de producir el antiviral.

Lo que ha hecho la Fundación Slim es aportar el total del recurso económico para que podamos contar con esta vacuna en cuanto comience su distribución -estimada entre 6 y 12 meses-, lo cual resulta absolutamente plausible siendo que Slim se ubica entre los multimillonarios del mundo y ello se lo debe en buena medida a los mexicanos que, se puede decir, ahora estarán siendo retribuidos de alguna manera. Una buena noticia, sin duda.    

Opinió[email protected]

@salvadorcosio1 

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