Inicio COLUMNAS Desazolve

Desazolve

0
Compartir

Buscan preservar el medio ambiente y encuentran la muerte

Por: Salvador Cosío Gaona

La represión y criminalización a quienes luchan por preservar el medio ambiente, se ha convertido en una situación casi cotidiana en todo el mundo, pues se asegura, hay evidencia de que las autoridades y las empresas están utilizando los tribunales y los sistemas legales de los países como instrumentos de opresión contra quienes amenazan su poder e intereses. 

Son principalmente las empresas trasnacionales que a través de pagos de favores se coluden con funcionarios corruptos y con miembros de la delincuencia organizada para atentar contra activistas. Estos mismos grupos han sido señalados como responsables directos de muchas de las muertes de defensores indígenas, que en el mejor de los casos  terminan siendo crimininalizados, perseguidos y acosados. 

En el caso de México, las cifras de defensores del medio ambiente asesinados continúan a la alza y es necesario que los gobiernos estatales y el federal tomen medidas urgentes para proteger a quienes arriesgan su vida en la defensa de nuestro medio ambiente. 

El panorama para los activistas medioambientales es preocupante pero no solo en nuestro país, pues una  investigación científica, ha  revelado que un mil 558 personas que lideraban protestas por conflictos ambientales han muerto en el mundo entre 2002 y 2017, “una cifra que supera al número de soldados británicos y australianos muertos en zonas de guerra en ese tiempo. Las regiones más mortíferas para estos defensores y defensoras, la mayoría de origen indígena (son el 40% de los asesinados) eran de Centroamérica (36% de las muertes) y Sudamérica (32%), según el trabajo de la revista ‘Nature Sustainability’, que refleja cómo en estos 15 años se duplicó la cifra de crímenes, sobre todo en países con altos niveles de corrupción y un Estado de derecho débil”.

En México los activistas ambientales se enfrentan a grandes capitales que ponen por enfrente sus necesidades particulares. La principal amenaza de los activistas ambientales es la impunidad y la corrupción que existe en todos los niveles de gobierno hasta donde se cuelan personajes voraces y sin escrúpulos, coludidos además, con el crimen organizado.

Hasta septiembre del 2019, Amnistía Internacional había documentado el asesinato de al menos 12 personas que defendían la tierra, el territorio y el medio ambiente en México, casi en todos los casos, habían denunciado agresiones o intimidaciones en su contra.

Esa cifra fue presentada en un comunicado para difundir la campaña «México: Alza la voz por quienes defienden su hogar y nuestro medio ambiente», donde la organización señala que el país es uno de los más peligrosos en el mundo para la defensa del territorio y el medio ambiente.

Sin embargo este número ha aumentado con el paso de los meses. De octubre de 2019 a febrero de 2020 se registraron al menos 3 asesinatos más de defensores del medio ambiente y activistas que denunciaban el avance de megaproyectos, dando una cifra de 15 muertes tan solo en el último año, aunque, datos del Espacio de Organizaciones de la Sociedad Civil señalan que al menos 28 personas defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en los últimos 12 meses.

Entre los casos más sonados están los de Homero Gómez y de Raúl Hernández.

El pasado viernes 31 de enero cientos de personas abarrotaron el funeral del activista Homero Gómez González, guardián de la mariposa monarca y férreo defensor de los bosques de Michoacán. Familiares, amigos, vecinos y ejidatarios rindieron homenaje en el santuario al que dedicó su trabajo y donde cientos de veces fuera visto rodeado por miles de ejemplares de esta especie.

Luego de 16 días desaparecido, el cuerpo de Homero Gómez González fue encontrado en un pozo de agua a 100 metros de la última ubicación conocida. La primera versión oficial fue de «asfixia accidental tras caer en una olla de riego», pero tanto conocidos, como habitantes de la zona dudaron de esta explicación.

Más recientemente, la Fiscalía de Michoacán reveló que el cuerpo del también guardabosques, presentaba una herida en la cabeza. A pesar de esto, las autoridades no dieron más información sobre la lesión y tampoco revelaron cómo podría haber sido infligida.

Sin embargo, los parientes dijeron a los medios locales que el conservacionista había recibido amenazas de una banda del crimen organizado. Así lo manifestó uno de sus colegas durante el funeral:

Y es cierto. La labor de Homero Gómez fue promover el turismo sustentable en el santuario de la mariposa monarca «El Rosario», pero además, junto con decenas de ejidatarios lograron disminuir y casi erradicar la tala clandestina y el cambio de uso de suelo en los bosques del oriente de Michoacán, a pesar de la casi nula ayuda del gobierno.

Organizaciones como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) reconocieron el trabajo de Gómez González y los ejidatarios de la zona, calificando al sitio como un ejemplo mundial para la conservación de ecosistemas.

Apenas dos días después de aparecer el cuerpo de Gómez González, otro activista del mismo santuario apareció asesinado, con signos de tortura, se trataba de Raúl Hernández, quien se desempeñaba como guía de la zona, compañeros de trabajo apuntaron a la actividad de bandas de talamontes y narcotráfico en la zona.

Y es que según relata una investigación del diario local, La Voz de Michoacán:

Los defensores de El Rosario han logrado lo que a nivel estado casi parecía imposible: detener la tala ilegal e incluso revertir el cambio de uso de suelo por medio de la conversión de lo que anteriormente eran sembradíos de maíz, trigo y avena en grandes y verdes bosques que les dotan de servicios como agua, madera para leña y otras prácticas silvícolas.

Como ya se mencionaba, suman 28 defensores asesinados en 12 meses, entre los decesos más recientes hasta ahora, están el rapero TíoBad en diciembre, Nora López en agosto, José Luis Álvarez en junio y Samir Flores Soberanes en febrero pasado, todos aún impunes.

En noviembre de 2019 una defensora del bosque oaxaqueño Irma Galindo, fue reportada como desaparecida, después de que hubiera denunciado a grupos de talamontes en su comunidad, la activista apareció semanas después denunciando que tuvo que esconderse pues había sufrido amenazas de muerte.

Por otro lado en enero de este año, el activista Miguel López fue encarcelado en Puebla, por oponerse al despojo de agua en el río Metlapanapa, que ha sido concesionado a empresas por parte del gobierno de Miguel Barbosa.

Así pues, México ocupa el sexto lugar en la lista de los países más peligrosos para defender a la naturaleza, según el reporte de la ONG Global Witness, las principales amenazas para los recursos naturales, son los agronegocios, la minería, los megaproyectos y el narcotráfico, sumadas a la impunidad con la que ocurren las agresiones hacia los activistas ambientalistas.

Opinió[email protected]

@salvadorcosio1 

Comments

comments