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Jalisco le falla a sus mujeres en el Área Materna

Por: Salvador Cosío Gaona

El índice de muertes maternas en Jalisco ha alcanzado su nivel más alto en una década al contabilizar la escandalosa cifra de 40 en lo que va del presente año, siendo que en 2018 el registro se quedó en 28, lo que se traduce en un incremento de 12 muertes más sin que aún cierre la presente anualidad.

Es una realidad que históricamente las sociedades del mundo le han fallado a las mujeres y la de Jalisco lastimosamente se ha sumado en los últimos meses a ese sector que en momentos clave de su vida no ha sabido dar respuesta a las féminas que demandan la atención de los servicios públicos de salud.

Esta entidad se ha colocado en deuda con el gremio femenino en varios rubros y ahí radica lo relativo a las muertes maternas, donde ha pasado a ostentar el cuarto lugar en este renglón con 40 decesos de mujeres por causas relacionadas con el embarazo y el parto.

Por si fuese poco, también ocupa ya el primer sitio en incremento del porcentaje de incidencia de acuerdo a la evaluación realizada por la Subsecretaría de Prevención y Protección de la Salud del Gobierno Federal, presentada la semana pasada en el marco del Encuentro Nacional de Salud Pública 2019.

En este renglón en particular (muertes maternas) resulta por demás preocupante el exponencial aumento cuando en el sexenio pasado ocupábamos el lugar entre 22 y 28 a nivel nacional con alrededor de 28 muertes maternas por año y en la actualidad, de acuerdo al corte del pasado mes de octubre, la cifra creció a 40 muertes maternas de la cuales 4 ocurrieron en la semana epidemiológica numero 43.

Resulta inconcebible que en una metrópoli como la de Guadalajara, en un estado como el de Jalisco que nos jactamos de pregonar e incluso disputar nuestro sitio de privilegio entre las entidades más pujantes y con mejor desarrollo, no podamos ofrecer a la mujer la atención mínima necesaria para dar seguimiento a su embarazo y ayudarla a llevarlo a buen puerto.

Desde ningún punto de vista se pueden desestimar las reveladoras e indignantes cifras que nos exhiben a nivel nacional ya que comparados con el resto de estados en la República mexicana, estamos teniendo el mayor crecimiento de muertes maternas mientras que Chiapas y Veracruz lo han hecho a la inversa, disminuyendo en un 50% su razón de muerte materna.

En junio pasado, un reportaje de El Informador daba cuenta de esta problemática y entre las muchas aristas que presentó, destacaba una entrevista con un especialista que reconocía la falta de consciencia de parte del gremio médico.

“Además de los problemas estructurales que ponen en riesgo el bienestar y la vida de las embarazadas, las mujeres también se ven afectadas por la falta de consciencia y empatía que muestra el personal médico, apuntó Karen Luna, investigadora jurídica del Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE).

Explicó que, en lo que refiere a las políticas públicas en México para garantizar la atención adecuada de las mujeres en estado de embarazo, el país va “relativamente bien”, por lo que el problema radica en la aplicación de las normas.

Señaló que la violencia obstétrica está reconocida en la Ley General de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. Y la existencia de la Norma Oficial Mexicana (NOM) 007, la cual establece a nivel nacional la manera en que el personal médico y de enfermería debe tratar a las mujeres durante el embarazo, parto y posparto, son dos ejemplos de los avances en el marco jurídico en México.

“Lo que hace falta es implementar y socializar las normas para que el personal médico conozca sus responsabilidades. En las capacitaciones que hemos impartido en torno a la violencia obstétrica hemos observado que es frecuente que, de parte del gremio médico, exista una reticencia para reconocer que esta clase de violencia existe”.

Ahora bien, no podemos dejar de señalar a los responsables directos de esta negligencia para con el gremio femenino, aunque valdría destacar que su incapacidad e ineficiencia no se constriñe únicamente a este rubro, pues en cuanto a la reincidencia de conductas inadecuadas u omisiones, tanto el titular de la Secretaría de Salud del Poder Ejecutivo de Jalisco Fernando Petersen Aranguren como quien en teoría es su subalterna, la dentista Consuelo Robles, directora general del Órgano Público Descentralizado (OPD) Servicios de Salud Jalisco, continúan fallándole gravemente a los jaliscienses abusando de la extrema confianza que en ellos ha depositado el gobernador Enrique Alfaro Ramírez, quien a pesar de todo lo negativo los preserva en su cargo.

No es posible tolerar su inexperiencia ni sus múltiples fallas para atender una responsabilidad tan grande como la que les fue confiada al arranque de la presente administración y a la que no han sido capaces de responder. Veremos cuanto tiempo más es posible mantenerlos en sus respectivos cargos.

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@salvadorcosio1

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