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FRACASÓ LA VERIFICACIÓN

Por: Salvador Cosío Gaona

El tema de la verificación vehicular en Jalisco resultó un rotundo fracaso en este sexenio que está por concluir. La Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) a cargo de la bióloga Magdalena Ruíz Mejía, no cumplió con las expectativas  en este tema -y temo decirlo que ni en ningún otro- y con ella condujo también al naufragio al gobernador Aristóteles Sandoval Díaz, con su propuesta de dejar al libre albedrío de los automovilistas el que verificaran sus vehículos sin que este programa tuviera la obligatoriedad durante todo el 2017.

Para este año se puso de nuevo en marcha la verificación obligatoria pero sin éxito, pues en lo que va del año apenas 17 por ciento de automovilistas han cumplido con este ejercicio, aún cuando sospechosamente el Ejecutivo ordenó intensificar las revisiones y aplicar multas ejemplares a escasos meses de que finalice la administración gubernamental actual.

En la página de la SEMADET se detalla que la verificación vehicular es la prueba que mide los contaminantes emitidos por un vehículo, se lleva a cabo a través de un  programa que certifica que el automotor no rebase los límites máximos de contaminantes en sus emisiones según lo establecido en las normas oficiales mexicanas. Mediante esta prueba, se pueden conocer  las condiciones en las que se encuentra el vehículo. Por el resultado obtenido se puede confirmar si es necesaria alguna reparación. El Programa de Control de Emisiones Vehiculares tiene como objetivo garantizar el derecho que tiene toda persona de disfrutar de un ambiente sano para su desarrollo y bienestar, a través de la reducción y control de las emisiones contaminantes a la atmósfera de fuentes móviles, a fin de asegurar una calidad del aire satisfactoria.

El último día de 2017 se presentó el programa de la Verificación Vehicular que arrancaría este año; se dijo que los vehículos tendrían que verificarse de acuerdo a la terminación de su placa, por ejemplo si la terminación es uno el mes correspondiente es enero, del dos es febrero, del tres marzo y así consecutivamente. El ajuste quedó establecido en la Ley de Ingresos, y marca que si una persona es detenida por un agente vial y no cuenta con su verificación, tendrá  que tramitar un permiso de 750 pesos, con una vigencia de conmutación del 100% si se regulariza en 20 días. De no ser así, deberá pagar, además, una multa por mil 500 pesos.

Los automovilistas han ignorado olímpicamente el programa, solo 17 por ciento han cumplido con su verificación. A causa de ello, se ordenó intensificar las revisiones a través de un fuerte operativo conformado por 150 agentes por turno dispuestos para sancionar a quien contamine ostensiblemente o no cuente con su holograma oficial y la multa puede ser de mil 600 a dos mil 800 pesos.

Pero no vaya usted a pensar que se trata de una medida recaudatoria del llamado “mes de Hidalgo”, para nada, únicamente responde a que a “pesar de estar en temporal de lluvias, ha prevalecido el ozono, contingencias, radiación solar alta y se teme un cierre de año seco con mala calidad del aire”.

Magdalena Ruiz Mejía ha reconocido el fracaso de la verificación vehicular. Lo hizo a finales del año pasado frente a representantes de los medios de comunicación y prometió que mejoraría para este 2018, pero no ha sido así.

En tanto, los más de 400 dueños de talleres acreditados, encargados de la verificación vehicular, han sido los más insistentes y críticos con este tema; en múltiples ocasiones se han plantado a las puertas de Palacio de Gobierno y del Congreso del Estado para manifestar su descontento y exigir acciones tanto del Gobernador como de los diputados, principalmente para que deroguen la Ley de Verificentros. Y están en todo su derecho porque son sus bolsillos los que han sido golpeados con los constantes yerros y decisiones fallidas por parte del Ejecutivo.

Se quejan que el programa está lleno de vicios, pero sobre todo de la imposición de un sistema de Verificentros que es inaplicable.

Han transcurrido casi seis años en los que la demagogia ha prevalecido, seis años de intentos fallidos para mejorar la calidad del aire que no da tregua y que un día sí y al otro también despierta a la zona metropolitana de Guadalajara con contingencias atmosféricas. El creciente número de vehículos en la calle aunado al deficiente servicio del transporte público impiden que mejore el aire que respiramos, pero si además le sumamos la incapacidad de la Secretaria del Medio Ambiente y las malas decisiones del gobernador -entre ellas la de sostener en su cargo a la mencionada funcionaria- entonces entendemos porqué el severo problema de contaminación. Pero aquí no debe haber matices y sí responsables.

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@salvadorcosio1

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