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Café Sonoro – Canciones de Adiós

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Por: Carlos Carrizales

No importa lo que escuches: siempre habrá una canción que te transportará a un lugar o con una persona determinada (o incluso a ambas), lo cierto es que extrañar siempre tiene una relación directa con la música y esta relación, siempre provoca reacciones que van desde la añoranza, hasta pasar porque se enchina la piel y, en muchos casos, hasta llorar por la persona o el tiempo que se fue.

Este año celebramos el día de la madre y el padre «normales» después de dos años de pandemia, sin embargo, cada año hay ausencias por aquellos que trascienden de esta vida, aunque la crisis sanitaria provocó más lugares vacíos, por lo cual, en ambas festividades, canciones dedicadas a los progenitores suenan en panteones, capillas, en reuniones hogareñas, al calor de alguna bebida con alcohol, se abrieron las gargantas y los sentimientos para justificar el dolor anclado y que es reprimido bajo otras circunstancias. 

La inspiración al respecto data de cientos de años, pero una de las obras más memorables es el Réquiem del compositor austriaco, Wolfgang Amadeus Mozart, quien tomó los actos litúrgicos católicos como base para realizar su obra.

Esto no solo es cuando faltan físicamente, sino también, ya como adultos, nos da por recordar que en estos días, papá o mamá estaban fuertes, tenían energía y no necesitaban un regalo ostentoso de nosotros como hijos, sino nuestra compañía, por lo que al reunirnos en esta etapa, llegan como melodía triste aquellos momentos que quedaron en la piel conforme avanzan los años, tal como lo cantó la peruana Carmencita Lara en Cabellos blancos, dedicada a la madre en su senectud, o el autor italoargentino Piero en Mi Viejo.

Hay otra parte que también es importante recalcar: las despedidas también traen consigo un cambio positivo, como aquellos casos en los que tienen que dejar el lugar donde vivieron toda su vida para buscar, encontrar o experimentar una oportunidad mejor, que les abrirá las puertas para la construcción de un nuevo proyecto y que por ese destino, las personas tienen que decirse adiós pero con el cariño y la esperanza de reencontrarse pronto detrás del aliento, quedando en la piel la composición del pianista surcoreano Yiruma, quien utiliza la melancolía como médula de sus canciones.


Desprenderse no es fácil, pero el último abrazo siempre es una promesa de un reencuentro y mientras uno se retira, las canciones que vienen en este instante, sirven para tener un pretexto de llorar o de relacionar el momento con ese adiós y el deseo de que les vaya bien.

Además de las personas, está también el despedirse de quienes llegamos a ser una vez, para bien o para mal, crecer trae consigo una colección de recuerdos que nos llegan sin avisar, los cuales pueden derrumbarnos por un instante pero tienen la facultad de hacernos ver hasta dónde hemos llegado.

A lo largo del tiempo, encontramos canciones que siempre se impregnan en los pasos que uno avanza, para sentir un eco lejano de lo que sucedió, extrañar es tan natural como amar y cuando se ama, se extraña aún más cuando queda ese vacío y aquí lo interesante del asunto es que al evocar esos momentos que guardamos en nosotros, el corazón late y compone una melodía propia solo para nuestros oídos.

Hasta la próxima canción.

Recomendación musical de la semana:

Artista: Yann Tiersen

Álbum: Good bye Lenin!

Género/Estilo: Música cinematográfica.

Año: 2003

Enlace:. https://open.spotify.com/album/6Xk1BYolSr352WvpfwWLZq?si=P4hVT64qQIaJgu6lcUqZ9w&utm_source=copy-link

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