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Café Sonoro – Adorar bueyes de oro

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Por: Carlos Carrizales

Siempre habrá «encontronazos» cuando de apreciación o percepción de música se refiere: algunos se conforman con algo sencillo y sobreproducido y otros con lo que tenga más complejidad en su elaboración y, en este sentido, se traduce en cuestión de gustos ya que una canción simple puede tener un gran contenido mientras que una construída con todas las técnicas, puede ser fría.

No obstante, si hacemos una radiografía de los últimos 100 años en tendencias musicales, es posible ver cómo cada vez hay menos esfuerzo para las composiciones y también surgieron herramientas como el autotune, que resultaron ser armas y catapulta para que cada vez se explote más la imagen y menos el talento.

Esto último ha tenido una repercusión más allá de los exponentes debido a que lo arrastra desde los últimos años: la industria dejó de apostarle a la venta de discos (tendencia que de alguna manera era lógica por la tecnología) para enfocarse a otros productos y engrosar las respectivas billeteras, ya que logran crecer el fanatismo a tal grado de convertirlo en fetiche, en el que toman al famoso del momento para explotarlo y exprimirlo, elevándolo a un nivel divino solo para hacer más grande el fetiche.

Y ¿por qué no decirlo? los propios integrantes del grupo (o solistas), con una buena asesoría, juegan con la nostalgia y lanzan productos especiales al cumplirse cierta cantidad de años y que hay para todos los precios: desde la edición de lujo hasta la archimegasupermaxiohlalá de lujo, en el que el consumidor (porque al final, eso somos) adquirirá el que más se ajuste a su economía.

Además de estos productos coleccionables (y hasta cierto punto inservibles), también lucran con otra manera de subir la emoción: el contacto directo con el de renombre con los famosos meet & greet, una artimaña cruel pero disfrazada de hacer sentir especial a muchas personas, una gran parte de ellas sin criterio y poca autoestima, con tal de tener una cantidad mínima de tiempo (¿Un minuto? ¿Dos?) con el sujeto en cuestión, te toman un par de fotos y listo, suben tu foto a una página (porque ya ni siquiera las imprimen) y ahí se fueron 10 mil, 15 mil, 20 mil pesos que, si no tienes el dinero, recurren a trabajar jornadas extras o incluso a caer tan bajo como pedir dinero en redes sociales para cumplir un capricho, dejando de lado otras necesidades.

También los de la fama sufren con esto, porque para las compañías que los firman, no son más que un objeto rentable y se olvidan que también tienen necesidad de descansar, pero que el contrato les exige pasar minutos con quienes pagaron N cantidad y que hasta quedan expuestos a alguna agresión física, para luego irse al escenario sin dejarles un poco de tiempo para ellos.

Otro caso para subir la euforia a cambio de billetes, es el de la felicitación o saludo en redes sociales e incluso, hay páginas dedicadas a eso. El asombro de un servidor fue mayúsculo cuando vi al líder de uno de mis grupos favoritos (Robert Fripp, cerebro, fundador y virtuoso guitarrista de King Crimson) promover sus servicios para saludarte/felicitarte por la módica cantidad de 80 libras esterlinas (cerca de dos mil pesos). 

No niego que sería divertido escuchar cómo pronuncia mi nombre con su acento británico, sí me hace pensar que eso es caer muy bajo, aunque seguramente por su edad y trayectoria, es de lo poco que le quedó para experimentar.

El error que cometemos muchos es olvidar que los intérpretes también son humanos, que lloran o ríen según la ocasión y que además, pueden sangrar, que si bien su estatus nos hace creer que son inalcanzables, lo cierto es que no son imposibles y que la suerte puede hacer que te encuentres con ellos, permitan que te acerques, tomarte una foto o que te firmen un autógrafo guardes el momento completamente gratis y sin necesidad de caer en el acoso, no obstante, es importante hacer hincapié en que si ellos se niegan a eso, están en su derecho.

Si bien es cierto que tengo muchos héroes personales que han grabado canciones que he tomado como estandarte (y que la mayoría ya está cayendo en la senectud, ya no tienen creatividad, murieron o de plano, ya no pueden tocar), la realidad es que sí me gustaría conocer a más de uno, pero no a costa de desembolsar dinero que puedo invertir en una satisfacción más duradera.

Hasta la próxima canción.

Recomendación musical de la semana:

Artista: Frank Zappa

Álbum: Joe’s Garage, acts I, II & III

Género/Estilo: Rock progresivo

Año: 1979

Enlace: https://open.spotify.com/album/6uJkCskko3O83SRYWQVsjS?si=BFDXvqMOSHybZS–C3NZSQ&utm_source=copy-link

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