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El Puerto que Queríamos…

Por: Jaime Castillo Copado

Fue hace poco más de 4 años, cuando las cámaras de Diputados y Senadores acordaron rehabilitar el camino para la reeleción. Lo hicieron para sí mismos, claro; ¡y hasta por 12 años consecutivos!, pero les dieron chance también a los presidentes municipales para reelegirse, aunque apenas para un período más.

La intención de la reforma, en su momento se dijo, fue abonar a la estabilidad politica, y fundamentalmente, a la cristalización de los proyectos de largo alcance que pudieran llevarse a cabo por políticos experimentados.

Lejos de aquella demagogia, más cerca de la realidad, se encuentra actualmente Puerto Vallarta, donde gobierna Movimiento Ciudadano desde el 2012 y se perfila nuevamente como el partido ganador, incluso por la vía de la reelección, con Arturo Dávalos Peña, como estandarte de un buen gobierno.

Para llegar a esta parte de la vida pública en el puerto, hay que recordar al Vallarta priista de hace casi 15 años, cuando el otrora presidente Gustavo González Villaseñor, habiendo recuperado el gobierno municipal ante los panistas, lo heredó al también priista Javier Bravo Carvajal, períodos durante los cuales se entretejieron fuertes lazos de corrupción en torno a la concesión del confinamiento y recolección de la basura, que tardarían más de 10 años en solicionarse; por cierto, a manos del actual gobierno.

Al cabo de 3 años de gobierno con Javier Bravo, Puerto Vallarta vivió episodios de auténtico terror en materia de inseguridad, con balaceras incluso en las principales avenidas de la ciudad.

Básicamente lo más que se recuerda de aquel gobierno son los excesos de su entonces secretario particular, que abordo de un automotor, en notable estado de ebriedad, atropelló y mató a una madre y su hija en el libramiento carretero, y eso sin contar el endeudamiento con el que dejaron al municipio.

Después vino otro priista, Salvador González Reséndiz, que con una cuchara grande llegó para hacer del gobierno de Puerto Vallarta su gran negocio inmobiliario, destruir el malecón y construir una sede alterna a la presidencia municipal, a donde pretendía trasladar la sede del gobierno. Obviamente, ambas cosa con notables intereses y beneficios para las constructoras amigas. Sus constructoras amigas.

Fueron años de oscurantismo para nuestra ciudad, que dieron pie al desencanto de los vallartenses por la forma de hacer gobierno que mostraron durante todo ese tiempo los afines al priismo, que en el aspecto gubernamental se reflejó en un saqueo a las arcas, y al debilitamiento de los más básicos equipos necesarios para prestación de los servicios públicos.

Fue fundamentalmente por eso que la población de Puerto Vallarta dibujamos de manera colectiva una imagen del puerto que queríamos, del puerto que queremos, que al cabo de cinco años de gobierno con Movimiento Ciudadano mantiene a los vallartenses contentos con sus autoridades, especialmente con la forma de hacer gobierno de Arturo Dávalos.

Compra de maquinaria y equipo suficientes para enfrentar las necesidades del municipio, así como el rescate del servicio de recolección de basura a manos de una ineficiente empresa privada, aunado a un entorno de seguridad pública que mantiene al puerto en el top de las ciudades más seguras del país, así como los más elevados índices de ocupación hotelera, forman parte de los resultados de un equipo de gobierno experimentado, honesto y capaz.

Se trata pues, de un proyecto muy cercano a la comunidad, un proyecto de gobierno que entendió perfectamente cuál es el puerto que queríamos: el Puerto que Queremos.

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