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Barca sin remos

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Por: Jaime Castillo Copado

UBER vs taxis, prueba superada en Vallarta

En Puerto Vallarta (y probablemente a lo largo de la franja costera que se extiende hasta territorio de Bahía de Banderas, en Nayarit) son cada vez más los automóviles que prestan servicios de transporte mediante la plataforma de UBER.

Durante muchos años el puerto se mantuvo con poco más de mil taxis de los llamados amarillos “ruleteando” por las calles, pero ante la inminente llegada de la modernidad, es un hecho que ya les están haciendo competencia más de 500 autos afiliados a la bendita plataforma.

Que si es mejor viajar en un UBER… pero por supuesto que sí. Prácticamente todas las unidades son nuevas, con acojinados asientos y aire acondicionado, mientras que los choferes a pesar de no estar uniformados, presentan un mejor aspecto que sus pares los taxistas acalorados; pero lo más importante es que a juzgar por las preferencias del usuario, llegaron para quedarse. Se trata de uno de esos episodios en donde la realidad supera a la ficción, que parafraseando la oración queda en algo así como que la modernidad supera cualquier obstrucción.

Y es que antes, obtener un permiso para taxi era prácticamente imposible para un vil mortal, mientras que ahora cualquier hijo de vecino con licencia y carta de no antecedentes penales puede ser puesto al frente de un volante para salir a ganarse su lanita.

Atrás quedaron los tiempos en que los gobernantes al terminar su encargo, se iban con decenas de permisos de taxis escondidos bajo el brazo, porque incluso ya ni ellos lo necesitan, ya que directamente pueden comprarse sus flotillas y afiliarlas a dicha plataforma. Pero igual pasa con los soñadores taxistas, que antiguamente añoraban que su sindicato o algún chipocludo de la política les hiciera el paro con un permisito de taxi después de años y años de vivir pegados al volante. Pero ahora ya no.

Es por eso que los taxistas se la viven frustrados con la realidad, con su gobierno, con sus líderes sindicales y hasta con los usuarios. El universo les ha dado la espalda y ya nada pasa como pasaba antes. Y ni volverá a ser, como dijera Don Teofilito. Por eso la agarran contra los otros choferes y sus impecables carros, porque sienten que ya se quedaron solos… y para desgracia suya sí, se han quedado solos con su batalla estéril por ser considerados los reyes del camino.

La otra es que por más que en el Gobierno de Jalisco digan que los van a meter en cintura, lo único que esperan es contar con un registro de choferes y una especie de inventario de carros que andan prestando ese servicio a nombre de la compañía, pero de ninguna manera se piensa, ni se habla, de frenar el hecho de que se sigan multiplicando.

Finalmente, para desgracia de los taxistas, la gente se sigue quejando de los atropellos que suceden cuando los taxistas bloquean los servicios de un UBER, mientras que los choferes que utilizan la plataforma ya están pensando en integrar una asociación y en capacitarse para ser primeros respondientes en la atención de emergencias. Es decir, y para no variar, un paso adelante. En resumen, prueba superada para UBER en Vallarta.

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