En un pronunciamiento reciente, el gobierno venezolano acusó a Estados Unidos de planear el despliegue de un submarino nuclear en las costas del Caribe, lo que, de confirmarse, representaría una violación al Tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tratado de Tlatelolco). El presidente Nicolás Maduro expresó su preocupación a través de la televisión estatal, señalando que esta acción constituye una amenaza directa a la soberanía del país y a la estabilidad regional.
Maduro afirmó que la movilización de un submarino nuclear por parte de Estados Unidos sería una violación del acuerdo internacional que prohíbe la presencia, fabricación y uso de armas nucleares en la región. Además, agradeció la solidaridad internacional manifestada por diversos gobiernos, que han expresado su respaldo ante lo que calificó como una acción inaceptable.
El mandatario venezolano subrayó que su país no permitirá que ninguna amenaza externa frene su desarrollo económico y social, asegurando que «a Venezuela no lo va a parar nadie». La alerta se produce en medio de una serie de movimientos militares por parte de Estados Unidos en el Caribe, incluyendo el posible despliegue de buques de guerra como el USS Lake Erie y el USS Newport News, un submarino nuclear de ataque rápido, cuya llegada a la región se espera para principios de la próxima semana, según fuentes internacionales.
Este incidente ha generado una fuerte reacción en la región y ha reavivado el debate sobre la presencia militar extranjera en el Caribe, en un contexto de tensiones entre Venezuela y Estados Unidos. La comunidad internacional observa con atención los próximos pasos en una situación que podría tener repercusiones en la estabilidad regional y en el cumplimiento de los acuerdos internacionales sobre desarme nuclear.