Tener un plan de respaldo reduciría tus probabilidades de éxito

Tener un plan de respaldo reduciría tus probabilidades de éxito

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Cuando se trata de emprender un proyecto, a nivel personal o profesional, no siempre estamos seguros de que vayamos a alcanzar la meta. Para combatir esta incertidumbre del futuro lo que suele recomendarse es tener un plan de respaldo, que nos ayude a solventar la situación en caso de que fracasemos en la meta principal. ¿Te resulta familiar?

Pues ahora resulta que tener un plan B, por inteligente que nos resulte, sería un error, ya que al hacerlo estaríamos reduciendo nuestras probabilidades de éxito.

Una investigación, llevada a cabo en la Escuela de Negocios de la Universidad de Wisconsin, en EEUU, encontró que tener un plan B, podría resultar más perjudicial que no tenerlo. Los investigadores aseguran que el simple hecho de pensar en un plan de respaldo puede lastimar tus probabilidades de éxito para alcanzar tu meta principal.

Para llegar a esta conclusión realizaron un estudio, durante el cual le pidieron a un grupo de participantes que realizaran una serie de pruebas que implicaban organizar enunciados. A todos se les dijo que si conseguían buenos resultados podrían obtener un tentempié gratuito, o salir más temprano de la prueba.

Después, a algunos de los grupos que crearon les pidieron considerar también qué otras cosas podrían hacer para conseguir un tentempié gratuito en el campus universitario en caso de que su resultado no les hiciera ganárselo, o cómo podrían ahorrar tiempo a lo largo del resto del día en caso de que no pudieran salir antes del estudio.

Entre los resultados, publicados en las revista Organizational Behaviour and Human Decision Processes, encontraron que las personas de los grupos que pensaron en planes de respaldo, consiguieron peores resultados que los participantes que solo se enfocaron en la tarea principal. En un experimento de seguimiento encontraron que esto se debió a que tener un plan B había generado un menor deseo por conseguir la meta principal.

Es decir que nos esforzaríamos menos por alcanzar nuestra meta principal si tenemos un plan de respaldo, reduciendo las posibilidades de éxito. O, dicho de otra manera, tener un plan B aumentaría nuestras probilidades de fracaso.

Esto no significa que esto sea válido siempre. Los responsables del estudio recalcan que esto no aplicaría a los casos en los que alcanzar la meta depende de la suerte o de una habilidad innata de las personas.

Pero, cuando alcanzar la meta sí sería resultado directo del esfuerzo, tener un plan B puede tener costos potenciales que hasta ahora no se habían considerado. Los responsables del estudio sugieren que es en estos casos en los sería importante entender y valorar los costos potenciales. “Quizás quieras esperarte a haber hecho todo lo posible por alcanzar la meta principal antes de tener un plan de respaldo”, concluyen.

¿Estarías dispuesto a descartar tu actual plan de respaldo?

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