ENLODADOS

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Por: Salvador Cosío Gaona

La agenda pública internacional ha sido dominada en últimos días por dos mujeres: Dilma Rousseff, Presidenta suspendida de Brasil y Hillary Clinton, candidata demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos de América.

El juicio final para destituir a la presidenta constitucional de Brasil, ya tiene fecha de comienzo. Será el próximo 25 de agosto y se calcula que pueda durar hasta cinco días. La semana pasada se llevó a cabo la penúltima etapa para la destitución de la mandataria suspendida desde el pasado 12 de mayo donde el pleno del Senado con 59 votos contra 21 aprobó continuar con el juicio político contra Rousseff, acusada de maquillar cuentas fiscales y autorizar gastos sin aprobación del Congreso. La última sesión del proceso abrirá un nuevo debate y testimonios en contra y a favor de la mandataria para llegar a una votación de final donde se necesitará una mayoría calificada de dos tercios del pleno del Senado para separar definitivamente a la política del cargo de presidenta, lo que serían 54 votos entre 81 senadores, una cifra que ya se alcanzó y superó en la última etapa previo al juicio final y lleva a pensar que la destitución de Rousseff ya es prácticamente irreversible.

Dilma es acusada de manipular las cuentas públicas y autorizar gastos sin aprobación del Congreso. “Es culpable por acción u omisión”, dijo durante su discurso Miguel Reale, uno de los juristas que suscribió el proceso de enjuiciamiento y que habló en representación de la parte acusadora.

La defensa, en manos del exministro de Justicia José Eduardo Cardozo, pidió la absolución de la presidenta y cuestionó el potencial castigo de la pérdida del mandato: “Un presidente de la República solo puede ser separado de su cargo si hay un atentado contra la Constitución. Debe ser un crimen mayor”. Cardozo dijo “estar del lado correcto de la historia”.

Como se prevé, Rousseff deberá abandonar el poder definitivamente y se dejará caer el telón sobre los 13 años en el poder del Partido de los Trabajadores (PT), emblema de la izquierda latinoamericana. En ese caso su exvicepresidente Michel Temer, que ya asumió la presidencia de manera interina y a quien la mandataria acusa de traicionarla y dar un golpe en su contra, terminará su mandato, que se extiende hasta el fin de 2018.

Las sesiones para la fase final del juicio de Rousseff comenzarán unos días después del cierre de los Juegos Olímpicos de Río 2016, los primeros en América del Sur que precisamente el antecesor de Rousseff y su padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, batalló para traer a Brasil. Eran otros años, cuando la economía aún florecía y el gigante sudamericano parecía ser la potencia mundial que por fin había despertado. Pero hoy el panorama es otro: la mayor economía de América Latina está en recesión desde el año pasado, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) cayó 3.8%; el desempleo está al alza y la confianza en Brasil se esfumó de la mano de una crisis política profundizada por masivos escándalos de corrupción. El mayor de todos es la gigantesca trama de desvío de dinero en la petrolera estatal Petrobras que le costó más de 2 mil millones de dólares a la compañía y que enlodó a buena parte de la élite política y empresarial de Brasil.

Desde la residencia presidencial donde aún permanece, Rousseff ha dicho que publicará una “carta al pueblo brasileño” en la que se comprometerá a convocar un plebiscito para que los ciudadanos decidan si quieren adelantar elecciones en caso de que consiga derrotar el juico en su contra. La idea no es compartida por la cúpula del propio PT. Lula viajó a Brasilia para afinar los detalles de esa carta, pero el efecto de esa misiva, en caso de darse, será nulo muy seguramente.

Según trascendidos, Dilma ya se prepara para pasar una larga temporada fuera de Brasil en países como Uruguay o Chile, en caso de ser sentenciada, Rousseff quedará inhabilitada para ejercer cargos públicos por ocho años. Mientras tanto, Temer busca asegurarse la presidencia hasta el 31 de diciembre de 2018, cuando debía terminar el mandato de Rousseff. El Llamado “presidente en ejercicio” o “presidente interino”, pidió acelerar el juicio político porque la gente “necesita saber quién es el presidente” y planea ir a la cumbre del G20 en China, en septiembre, liberado de adjetivos.

Con los Juegos Olímpicos de Rio-2016 capturando la atención de los brasileños que por primera vez tienen a la élite del deporte mundial en sus tierras, el proceso de enjuiciamiento ha tomado un tono intenso y pletórico de metáforas vinculadas a la competencia.

Lindbergh Farias, senador petista, acusó al Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) de Michel Temer —quien asumió interinamente la presidencia desde el pasado 12 de mayo— y al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB) de formar una alianza de golpistas para derrocar a Dilma y permitir la impunidad de los corruptos. Al respecto, la Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) destacó en días recientes las acusaciones de haber recibido sobornos, hechas por altos directivos de la constructora Odebrecht, contra Michel Temer y su canciller interino, José Serra, principales presuntos operadores intelectuales del golpe contra Dilma.
El empresario de la construcción Marcos Odebrecht, uno de los acusados presos por el escándalo de corrupción en Petrobras, afirmó en una de sus declaraciones ante la justicia carioca, que el presidente interino de Brasil, Michel Temer, y también el ministro de la Presidencia, Eliseu Padilha, fueron beneficiados por la red de corruptelas relacionada con la petrolera estatal.

Por otro lado, otros directivos de la misma empresa señalaron que la corrupción arrancó en la campaña presidencial de José Serra en 2010, que fue derrotado en las urnas por Dilma Rousseff.

ALAI afirma que en una declaración en la que negocia un acuerdo de colaboración para reducir su condena, el expresidente de la constructora Odebrecht aseveró que se reunió con Temer en 2014 -cuando este era vicepresidente- para concretar una «donación» a la campaña presidencial de diez millones de reales (unos 3.1 millones de dólares), del dinero entregado, cuatro millones de reales (unos 1.26 millones de dólares) fueron para Padilha y los seis millones de reales restantes (unos 1.89 millones de dólares) para Paulo Skaf, presidente de la Federación de Industrias del Estado de Sao Paulo (FIESP) y entonces candidato al Gobierno de Sao Paulo.

La Operación Lava Jato, como se conoce el caso de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, señala que las constructoras sobrevaloraban contratos con la petrolera y el soborno era repartido entre ejecutivos de esas empresas, exdirectores de la estatal y una cincuentena de políticos, algunos integrantes del Senado y la Cámara que condenan a Dilma.

Así, mientas el escandalo crece, entre las estrategias de último minuto para defender el mandato de Rousseff, pero que de poco o nada servirán, el equipo legal de la mandataria suspendida analiza recurrir ante el máximo órgano jurisdiccional de ese país, lo que aquí sería la Suprema Corte de la Nación, por fallas en el proceso, y a la par, legisladores del PT dijeron que habían acudido ante la Organización de Estados Americanos OEA, denunciando la situación en Brasil. Si pierde el poder, la primera mujer en presidir Brasil se convertirá en el segundo Jefe de Estado en caer a manos del Congreso en 24 años. El anterior fue el hoy Senador Fernando Collor de Melo.

Otra mujer que se encuentra en el ojo del huracán es Hillary Clinton, quien no solo ha resistido contra viento y marea los embates del bravucón candidato republicano, sino que se ha afianzado en la carrera presidencial según los últimos sondeos, lo que ha provocado que el magnate neoyorkino apunte su artillería hacia todo lo que pueda causar polémica y es que una vez más, el estilo improvisado de Donald Trump al hablar en sus mítines ha sacudido la campaña electoral en los Estados Unidos. El candidato presidencial republicano desató una cadena de reacciones de estupor e indignación tras el discurso que ofreció hace unos cuantos días en un mítin celebrado en Wilmington, Carolina del Norte. Esto es lo que dijo Trump: “Hillary quiere abolir, esencialmente abolir la Segunda Enmienda. Por cierto, si le toca elegir sus jueces (en referencia a los jueces de la Corte Suprema), no hay nada que puedan hacer, amigos…Aunque la gente de la Segunda Enmienda, quizá sí… no sé”.

La Segunda Enmienda de la constitución estadounidense consagra el derecho a la posesión de armas. Pocos minutos después del discurso, las primeras reacciones comenzaron a llenar la red social Twitter. Los más contundentes denunciaron que esto son amenazas directas contra la vida de Hillary Clinton, una incitación a la violencia o una llamada a las armas en caso de no ganar las elecciones del próximo 8 de noviembre.

Del otro lado, la campaña de Trump y sus defensores respondieron que el magnate se refería al poder que tienen los defensores del derecho a la posesión de armas con su voto. Las reacciones no se limitaron a las redes sociales, sino que provocaron también rápidas declaraciones oficiales y artículos de prensa.
“Lo que Trump está diciendo es peligroso”, declaró Robby Mook, director de la campaña de Clinton.
El senador por Connecticut Chris Murphy, demócrata, dijo que las palabras de Trump podrían llevar a actuar a “personas inestables” que odian a Clinton.

En tanto eso pasaba, la ventaja de Clinton iba subiendo, pues desde el final de la convención Demócrata en Philadelphia, la mayoría de las encuestas observan que Clinton incrementa su ventaja sobre Trump, quien recientemente ha sido herido por varias controversias causadas por él mismo que incluyen su guerra de palabras públicas contra la familia de un veterano de la guerra en Iraq fallecido.

En años recientes, el candidato que lidera en las encuestas después de que ambas convenciones han terminado ha ganado la Casa Blanca. Una reciente encuesta también observa que Clinton tiene una gran ventaja sobre Trump en la carrera por obtener los 270 votos electorales necesarios para ser la sucesora del Presidente Obama. Encuestadores coincidieron que Clinton vencería a Trump 349 votos contra 189 y ganaría en estados como Washington, Oregon, California, Nevada, Colorado, New México, Minnesota, Iowa, Wisconsin, Michigan, Illinois, Vermont, New York, Ohio, Pennsylvania, Florida y Maine. Los sondeos han sido realizados entre el 29 de julio y el 4 de agosto.

Las encuestas que presentan números similares son las de CNN/ORC, CBS News, Fox News, NBC News/Wall Street Journal, Marist/McClatchy y ABC News/Washington Post.
Ahora bien, 24 horas después de que Trump desatara la polémica al pedir a los “seguidores de la Segunda Enmienda” que acabaran con Hillary Clinton, el candidato republicano a la Presidencia del vecino país del norte, Donald Trump, ha vuelto a envolverse en la polémica. El magnate ha afirmado que el actual mandatario de ese país, Barack Obama, es el fundador del Estado Islámico (IS). Durante un mítin de campaña en Sunrise, oeste de Fort Lauderdale (Florida), el aspirante republicano criticó la gestión de Obama en la lucha contra el terrorismo internacional y manifestó que era el “fundador de IS” y que su rival en la carrera presidencial, Hillary Cliton, era la “confundadora” de este grupo terrorista. “Obama es el fundador de IS y diría que Hillary Clinton es la cofundadora”, afirmó Trump, ante los gritos de sus seguidores “Encerrarla” dirigidos a Clinton. Trump ha aparecido en Florida para mantener el tono incendiario de recientes mítines y acusó a la prensa estadounidense de estar “amañados” y ser “tan deshonestos como la deshonesta de Hillary Clinton”. El candidato republicano calificó de “terrible” que el padre de Omar Mateen, el estadounidense que mató en junio pasado a 49 personas en un bar de Orlando (Florida), acudiera el lunes a un mitin en Florida de Hillary Clinton. “Le gusta ella porque no dice nada contra los islámicos radicales”, manifestó Trump, después de que medios estadounidenses revelaran la presencia de Seddique Mateen, en tanto que la campaña de Clinton dijo que no lo habían invitado y que se trató de un acto abierto al público en el que repartieron 3,000 entradas a aquellos que las solicitaron
Sin embargo, todos los escándalos de Trump, son al parecer bombas de humo para desviar la atención sobre lo verdaderamente importante, las propuestas y la manera en cómo pretende gobernar la unión americana en caso de resultar electo presidente. Particularmente este último buscapiés en el que acusa al Presidente Obama de tener íntima relación con ISIS, parece ser la respuesta al hecho de que la candidata demócrata, Hillary Clinton, ha revelado sus declaraciones de impuestos de los últimos años, incrementando la presión sobre su rival, Trump, para que dé el mismo paso antes de las elecciones de noviembre. El republicano, sin embargo, ha rechazado hacer públicos sus ingresos porque alega que sus empresas están siendo auditadas. Las normas electorales de los Estados Unidos no obligan a los candidatos a publicar esta información, pero el gesto es ya una tradición entre los aspirantes a ocupar la Casa Blanca y tiene el objetivo de aumentar la confianza de los ciudadanos en ellos. Si Trump no publica su declaración antes del 8 de noviembre, será el primero que se niegue desde la candidatura de Richard Nixon.
Los datos revelados por la campaña de Clinton muestran que, junto a su marido, el expresidente Bill Clinton, la demócrata tuvo ingresos por 10.6 millones de dólares en 2015. El aspirante a la vicepresidencia, el senador de Virginia Tim Kaine, y su esposa Anne Holton, declararon unos ingresos de 313,000 dólares el mismo año. La campaña demócrata ha publicado a la vez todas las declaraciones de los Kaine durante la última década. Junto con los datos revelados este viernes, los estadounidenses conocen los ingresos y los impuestos de los Clinton desde 1977. El matrimonio pagó una tasa de impuestos del 31.5% entre 2007 y 2014, y del 34.2% en 2015. En total, el matrimonio ha pagado 48 millones de dólares en impuestos durante los últimos nueve años y han donado otros 16 millones a obras de caridad.
La transparencia, sin embargo, tiene un precio. La candidata demócrata recibió duras críticas durante las primarias por parte de su rival, Bernie Sanders, por la remuneración que recibió de parte de grandes bancos de Wall Street por sus discursos. Los datos conocidos este viernes dejan saber que Clinton ingresó 9.7 millones de dólares en 2013 gracias a esas intervenciones. Su esposo cobró un total de 13.2 millones por 43 discursos ese mismo año.

Con estos ingresos, Clinton está muy lejos del grupo del electorado al que promete ayudar y representar si llega a la Casa Blanca, la clase trabajadora.
Sin embargo, el equipo estratega de Hillary ha entendido algo y parece que hasta ahora les ha redituado, dejar que Trump se tropiece con su propia lengua, es así que si no escucharon a Hillary Clinton hacer comentarios sobre la seguidilla de derrapes del republicano Donald Trump que acaparan las noticias las 24 horas del día, existe una razón: está todo planeado. Desde su consagración como candidata demócrata, el mes pasado, Hillary se dedicó a recorrer fábricas y hospitales, donde si menciona a Trump es sólo para contraponer sus visiones sobre las políticas públicas. En las últimas semanas, el republicano dio una serie de pasos en falso que van más allá de sus comentarios sobre los activistas del derecho a las armas, comentarios que después acusó a los medios de tergiversar deliberadamente.

También se enemistó con los líderes de su partido, chocó con los padres de un soldado musulmán del ejército norteamericano caído en combate, y lo que ya se decía líneas arriba, acusó a Hillary y al presidente Barack Obama de ser los “fundadores” del grupo extremista Estado Islámico. Anteayer aclaró que había sido un comentario sarcástico. Los asesores de Hillary no ven la ventaja de contestar una tras otras las acusaciones de tipo personal que hace Trump, ya que sólo lograrían aún mayor rebote en los medios. Prefieren dejarlo pedaleando sólo en la polémica mientras la demócrata se enfoca en hablar de políticas públicas. En ultimas horas, la campaña de Hillary Clinton está siendo inquisitiva sobre los vínculos del principal asesor político de Donald Trump con un partido político de Ucrania que tiene una postura pro rusa y asevera que es evidencia de la relación cercana del candidato presidencial republicano con Rusia.

El periódico The New York Times reportó que libros de contabilidad escritos a mano encontrados en Ucrania muestran pagos encubiertos por 12.7 millones de dólares a Paul Manafort, director de campaña de Trump, por parte de un partido pro ruso fundado por el ex presidente ucraniano Viktor Yanukovych. Los investigadores están indagando si el dinero fue parte de un sistema no contabilizado que pudo también haber realizado pagos a funcionarios electorales, según señala el Times en una historia publicada la noche del domingo. Por otro lado, la demócrata está siendo atacada sin piedad, pues a los archivos de sus causas judiciales y a las filtraciones de sus emails por parte de Wikileaks se le suma ahora la publicación de un supuesto informe sobre su estado de salud. A pesar de que no se ha confirmado la veracidad de los documentos médicos que han visto la luz, las redes se han hecho eco de una patología que podría sufrir la candidata, algo que le invalidaría para ejercer la presidencia del vecino país del norte. Y esto de las guerras sucias apenas comienza.

@salvadorcosio1
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