DESAZOLVE #PACTOyCUCHILLOS

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Por: Salvador Cosío Gaona

La famosa cargada funcionó para desahogar los procedimientos a fin que, entre sonrisas forzadas y dientes apretados de los líderes nacionales y regionales de los sectores y organizaciones que lo conforman, el pasado 12 de julio se consolidara la imposición ordenada por El Presidente Enrique Peña Nieto, para entronizar a Enrique Ochoa Reza como nuevo ‘Gerente en turno’ de la dirigencia nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Con olor a flores de panteón y agua puerca estancada en floreros de tumbas, se formalizó la imposición tras el desaseado autodestape que el ungido Ochoa realizó justo después que en una comparecencia ante legisladores federales el ahora exDirector de La Comisión Federal de Electricidad (CFE), anunciare los nuevos incrementos al servicio de energía eléctrica que otorga el gobierno federal y que no obstante la promesa presidencial de reducirse por haberse aprobado la famosa reforma a la legislación sobre energía, ahora es claro seguirán subiendo paulatinamente.

Ochoa Reza es un científico políticamente inexperto, que no tiene el perfil básico ni los merecimientos necesarios para desempeñar el cargo que Peña ordenó le otorgaran, al no tener formación ni experiencia en materia político-electoral ni contar con militancia en el PRI al que seguramente no conoce, pero que bien podría haber sido un excelente Secretario de Energía, pues Ochoa Reza es reconocido como profesional experto en esa materia y ya fue Asesor del Subsecretario del ramo, SubSecretario en la Secretaria de Energía y estaba haciendo un trabajo ordinario al frente de la CFE.

Lo cierto es que el PRI avanza aceleradamente al despeñadero de la mano del Presidente Peña Nieto, quien apenas cruzó la mitad de su sexenio y tiene ya un desgaste brutal, tanto como el que debiera tener cuando estuviera finalizando su gestión y ya incluso fuere inminente la entrega de la estafeta a su sucesor y que además hubiese sido postulado por un partido político diferente al Partido Revolucionario Institucional (PRI). Peña está a punto de completar 44 de los 72 meses que debe ejercer como Jefe de Estado y dadas las dificultades con las que ha tenido que lidiar, es posible que en su mente esté latente el deseo de que pronto culmine su período sexenal al que aún restan poco más de 28 meses.

Peña Nieto está en el más bajo nivel de popularidad social y eso resulta una situación acorde al impacto de los crónicos problemas que el gobierno y la administración pública a su cargo han carecido de capacidad para resolver o al menos atenuar, y que han sido causados tanto al crecer sostenidamente la aguda crisis económica, así como por la crítica inseguridad que también se significa por el incremento cotidiano.

Pero el Presidente adolece del pleno respaldo de la base principal del PRI, dado que enfrenta un severo reclamo de dirigentes y activistas de los diversos gremios y grupos que conforman el tejido estructural básico de ese Partido, que lo acusan de manipular totalitariamente las decisiones torales de ese Instituto Político, dejando de lado la democracia interna y que en tal contexto reclaman el que alejándose de los trámites y procedimientos ordinarios que marcan los estatutos, determinó unilateralmente que el tecnócrata Ochoa Reza fuera impuesto como nuevo administrador de la dirigencia nacional priísta, que por habérsele removido dejó acéfala hace pocos días el ahora ex dirigente Manlio Fabio Beltrones Rivera, habiendo estado encargada del despacho de esa Presidencia y gozándola por breves días acordé a la prelación estatutaria para suplencia provisional, la Secretaria General y Prima del Presidente, Diputada Federal Plurinominal Carolina Monroy del Mazo.

Ochoa Reza no tiene arraigo con las estructuras, desconoce por completo la organización partidista en la que ha sido impuesto para coordinar y carece de toda experiencia en práctica política y acción proselitista electoral, dado que su desarrollo profesional está ligado a la tecnocracia y ha sido un individuo a quien lo único que lo liga al PRI, es que parte de su familia ha sido militante de ese instituto político y por la amistad con políticos encumbrados se ha visto beneficiado al obtener encomiendas muy atractivas en el sector público sin haber jamás trabajado en forma directa en alguna actividad partidista.

Cuando estuvo recibiendo los apoyos de la famosa ‘cargada’ conducida por los líderes nacionales de las organizaciones que conforman los sectores del otrora ‘partidazo’, ha repetido cual loro o merolico su oferta de ‘generar apertura a las bases militantes del PRI, además de fomentar la democracia y el acercamiento a las causas del pueblo’, sin importarle que sus expresiones sean ofensivas hacia las bases militantes y cuadros dirigentes de estructuras que conforman el tejido sectorial y regional del PRI por lo desaseado de su entronización al frente de la Presidencia del tricolor.

Quizá pensando que con discursos plenos de cinismo y retórica podrá mágicamente convertirse en ‘el mejor político para encabezar una nueva etapa en la vida del PRI’ ,Ochoa pregona que bajo su comando ese partido será el adalid de la lucha social por hacer imperar el valor de la honestidad y la eficacia en la acción de los servidores públicos y en el clímax del teatrito montado para imponerlo en la Presidencia del PRI, el ‘aprendiz de líder’ ofreció convertirlo en un ente abierto, transparente y dispuesto al debate con autocrítica y propuestas constructivas, para forjar un ente que vigilará que gobernantes postulados por dicho partido cumplan sus compromisos sociopolíticos y actúen en apego a los principios y programas que lo rigen, prometiendo exigirá la transparencia y rendición de cuentas que exige la ciudadanía.

Pareciera que Ochoa Reza se aventó al ruedo con el afán de recordarle a la sociedad el principal problema que afecta al país después de la crisis económica y la inseguridad galopantes, como es la corrupción y la impunidad, podía si los temas económicos y de incertidumbre en cuanto a la seguridad no son factibles de arreglar a corto plazo y pueden empeorar, pues la violencia se acendra en casi todos los estados de la República y la economía resiente los nuevos ajustes cambiarios y el incremento en las tasas de interés, además de la salida de capitales al decrecer la bolsa de valores y aumentar el ritmo de adquisición de divisas con la consecuente falta de crecimiento en empleo y productividad, la lucha contra la corrupción y antiimpunidad resulta muy compleja y se antoja sumamente difícil que Ochoa Reza pueda entregar cumplimiento de lo que está ofreciendo como la nueva bandera del PRI, ya que además que el estigma de corrupción que invade al Presidente Peña Nieto y su esposa, así como a muchos funcionarios y ex funcionarios de su administración ya resulta mucho muy difícil quitárselo, además que son decenas de personajes a quienes debería en todo caso de sujetarse a proceso de responsabilidad administrativa, política y penal, que será extremadamente complicado sancionarlos y en esa lista hay personajes de todo signo ideológico y si acaso, serán solamente dos o tres los que para efectos de simular adecuada acción contra la impunidad caerían a prisión, mencionándose al exgobernador panista de Sonora Guillermo Padrés y a los aún gobernantes de Veracruz Javier Duarte de Ochoa, de Chihuahua Cesar Horacio Duarte Jackez y de Quintana Roo Roberto Borge, pero aún si así fuere que ellos cayeren, quedarían muchos otros impunes.

Parece que además de casi imposible, será tarde esa tarea de limpieza, de ahí que resulte grotesca la frase expresada en el marco del discurso leído en el pleno del Consejo Político Nacional del PRI, cuando dijo que exigirán a los funcionarios emanados del PRI una conducta intachable y que lucharán por que haya sanciones severas contra todos los servidores públicos corruptos, cosa que seguramente no podrá cumplir y quedará en simple retórica pero además como un dardo en la nuca de ese partido ante el reclamo social.

El exdirector de la CFE, ahora improvisado en política partidaria, prometió reconvertir al PRI y empujarlo a la discusión abierta de los temas que inquieten a la ciudadanía ofreciendo trabajar en extrema cercanía con los sectores y organizaciones de ese partido, queriendo olviden que incumple los requisitos al carecer de militancia y no haber sido nunca cuadro dirigente y como los niños que al taparse los ojos piensan que se vuelven invisibles, evade responder a quienes eso reclaman y señalan fue inventado e impuesto con el fin de manipular las candidaturas a diversos cargos que estarán en competencia en próximas elecciones locales y federales, destacando las que habrá en el Estado de México, Coahuila y Nayarit en 2017, como preámbulo de los comicios para renovar el Poder Legislativo Federal y La Presidencia de La República en ese año.

Peña Nieto parece no inmutarse porque en tan solo 3 años, el PRI ha dejado de gobernar a más de 20 millones de mexicanos, evidenciándose la debilidad creciente tras los resultados de las elecciones federales del año pasado, cuando pese a ganar la mayoría en La Cámara de Diputados al Congreso de la Unión, gracias a sus alianzas, sólo obtuvo 11 mil 766 votos más que el Partido Acción Nacional (PAN) y en los comicios celebrados en 14 entidades federativas el último 5 de junio captó solo 18 mil 27 votos más que los panistas en relación a la suma de los sufragios emitidos válidamente en el conjunto de todas esas votaciones locales, sucumbiendo feamente en estados donde nunca antes había perdido y ahora sólo tiene el control en 7 de 32 congresos locales.

Suenan fuerte las voces de quienes aducen con firmeza que en aras de garantizarse el control absoluto para manipular la sucesión presidencial y favorecer a sus incondicionales, Peña Nieto está debilitando cada día más al PRI, y los argumentos que claman exlideres juveniles y partidistas, ex legisladores y exgobernadores como Hugo Díaz Thomé, Ulises Ruiz, Ricardo Aguilar y María de los Angeles Moreno, es reflejo del sentir de muchísimos militantes y liderazgos priístas que dolidos al ser desplazados arbitrariamente, en su momento facilitarán la derrota mayúscula en los siguientes comicios, sin que deba desatenderse que el Partido Verde, al igual que el Partido Nueva Alianza (PANAL), el Partido Encuentro Social (PES) e incluso el Partido Movimiento Ciudadano (PMC), coquetean con integrar una gran alianza con el PAN y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), para beneficiar específicamente al clan que lideran Margarita Zavala Gómez del Campo y su esposo Felipe Calderón Hinojosa.

La estrategia que está utilizando Peña Nieto para agenciarse en forma absoluta el dominio de las decisiones y acciones del PRI y con ello mantener el férreo control de la sucesión presidencial en busca de imponer como candidato del PRI a cualquiera de sus alfiles, preferentemente al Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso, le puede funcionar al lograr designar a su delfín como abanderado del PRI, mas por el gran rechazo de fuerzas importantes de ese partido, estaría poniendo en grave riesgo el posible triunfo del PRI, dado que muchos de los mas sólidos liderazgos partidistas que componen la mayor fuerza de tarea en aras de la promoción del voto y la movilización electoral, no cooperarían y se estaría firmando la sentencia de derrota para quien fuere el candidato priísta, que sería específicamente un fracaso del peñismo, aunque hay quienes señalan que en el fondo lo que puede ser es el que se esté ante un escenario de entrega pactada de La Presidencia de La República, ideada para cerrarle el paso al precandidato más fuerte que es sin duda Andrés Manuel López Obrador, cabeza del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), ya que ante la debilidad de cualquiera de los aspirantes visibles que pudieran ser designados al frente de la campaña federal priísta como abanderado a La Presidencia de La Republica, fuere menos lesivo para el grupo Peña perder con su candidato con tal de evitar que, en su tercer intento, lograre ganar el colmilludo tabasqueño, para lo cual podrían negociar y hacer ganar al ‘calderonismo-salinista’, tal cual sucedió en los comicios del año 2006, cuando las cúpulas del priismo nacional traicionaron e hicieron perder a su entonces Candidato presidencial Roberto Madrazo Pintado, propiciando el fraude electoral que tuvo como fin dejar llegar a Calderón y bloquear a López Obrador.

La llegada de Ochoa Reza parece la de quien se encargaría de pactar y prohijar derrota y traición.

¿Dejarán los auténticos priístas que Peña Nieto siga adelante destruyendo al PRI con sus decisiones equivocadas o actos quizá perversos?

Tienen la palabra los auténticos militantes y los liderazgos regionales de sectores y agrupaciones de ese partido, pero acorde a la pasividad con la que han hasta ahora aceptado sumisamente la imposición del tecnócrata como nuevo dirigente nacional de su partido, parece todo indicar que no harán nada para evitar la destrucción y el fin de su partido. La moneda está en el aire y todo puede suceder, pero poco tiempo habrá que esperar para ver el desenlace.

La llegada de Ochoa Reza parece la de quien se encargaría de pactar y prohijar derrota y traición, un sepulturero y hay quienes ven es esto algo que ya se estaba fraguando desde hace años cuando se afirmaba que el entonces Presidente Carlos Salinas de Gortari, buscaba desaparecer al PRI para dar paso a la gestación del partido de la solidaridad nacionalista o algo similar, enterrando lo que se comentaba eran para el polémico exmandatario solo atavismos arcaicos que debían dejar de existir para dar paso a la modernidad en el marco del famoso neoliberalismo que era visto como una panacea en cuanto a la forma de provocar mejor y mayor desarrollo socioeconómico.

Para muchos priístas y también algunos periodistas o analistas del acontecer sociopolítico, Peña Nieto es similar a Carlos Salinas de Gortari, en cuanto a que antepondría su interés de grupo al del PRI y los auténticos priístas, ya que sin importarle la suerte que pueda llegar a correr ese partido, al cual se señalaba a Salinas, solo aprecia en razón de ser un instrumento de operación electoral que le funciona como maquinaria de acopio de poder y puede prescindir de él siempre y cuando la destrucción del PRI al pasar a ser como en 2006 la tercera fuerza política en relación a los votos a favor de su candidato presidencial, le signifique preservar poder pero por el convenio para ayudarle a ganar a Margarita Zavala o Rafael Moreno Valle.

Una reciente encuesta de la empresa Parametría, señala que de ser la elección presidencial ahora el PAN obtendría 32% de la votación frente al 24% del PRI y el 21% de MORENA, pero con el resto de partidos convertidos en pilares para favorecer el triunfo de una alianza específica, pues el PRD aparece con 8% y sumados sus potenciales votantes con los que atrae el PAN, harían 40%, siendo pues interesante advertir que esta alianza podría hacer ganar a su candidato (Moreno Valle o Zavala) si además consigue el respaldo del PES a quien en la encuesta se le otorga la posibilidad de obtener 4% con lo que esa coalición formable entre PAN, PRD y PES lograría el 44% de la votación, frente al 31% que podría lograr la unión del PRI con el Partido del Trabajo (PT), el Partido Verde (PVEM) y el PANAL, que aparecen en la encuesta con porcentajes de 2.3 y 2 por ciento respectivamente, al orden en que se citan, quedando la incógnita en relación a si el PMC pudiera unirse sumando su escuálido 3% al grupo PAN/PRD/PES y entonces conjuntar 47%, así las cosas, no habría siquiera concertación porque la alianza que respaldaría a Zavala o Moreno Valle podría ganar sin convenir absolutamente nada con ‘El PRI de PEÑA NIETO’ y luego entonces los triunfadores no tendrían nada que retribuir a Peña, quien se quedaría ‘como el perro de las dos tortas’ y quizá habrá solamente hecho todo lo necesario para fraguar el fracaso y el inicio del fin del otrora invencible partidazo, a cambio de nada más que ‘la satisfacción de haber gobernado y cumplido su capricho de imponer dirigentes y Candidato perdedores’.

Habría que reiterar la pregunta:
¿Dejarán los auténticos priístas que Peña Nieto siga adelante, destruyendo al PRI con sus decisiones equivocadas o actos quizá perversos?

Está saliendo a relucir la férrea disciplina que mejor dicha es una indigna sumisión, ante el designio del mandamás sexenal, ese que seguramente piensa en imponer a cualquiera de sus achichincles: Luis Videgaray Caso, Miguel Ángel Osorio Chong, José Antonio Meade Kuribreña, que son los más visibles o los que quizá tengan más posibilidades, destacando en este grupo como quien es el mejor posibilitado por tener menos problemas de imagen, el Titular de la Secretaria de Desarrollo Social (SEDESOL), José Antonio Meade a quien están fondeando y armándole la imagen de ciudadano apartidista que en forma profesional cumplió con acierto una labor profesional en los sexenios de Felipe Calderón y el actual y por ende, ha ostentado la titularidad de cuatro secretarías de estado : Energía, Hacienda, Relaciones Exteriores y SEDESOL, pero que podría ser el abanderado que más posibilidades reales tendría de ser el sacrificado presentable cual lechón con manzana en el hocico, a efecto de traicionarlo y dejar pasar a Moreno Valle o Margarita Zavala, ya que de empeorar las condiciones para el PRI, ni Osorio Chong o Videgaray irían fácil y dócilmente al matadero si en una encuesta seria aparecen con escasas posibilidades de ganar.

En otro grupo aparecerían Aurelio Nuño Mayer, quien cual cometa fulgurante irrumpió fuertemente en el escenario sociopolítico convertido en repentino favorito, pero los problema lo desinflaron al actuar muy erráticamente y más atrás en este segundo grupo, estarían José Calzada Rovirosa y Claudia Ruiz Massieu Salinas, quienes escasas posibilidades tienen pero no obstante podrían ser utilizables como elementos a sacrificar.

Hay quienes ven la posibilidad de que Peña se empecine en una carta nueva y que el reciente y sorpresivo encumbramiento de Enrique Ochoa Reza tenga por objeto prepararlo para ser el nuevo ungible, algo similar a como fue en su época Ernesto Zedillo Ponce de León, un tecnócrata brillante pero con cero experiencia política o electoral que pensaron podrían haberlo usado como títere , y le falló el cálculo a Salinas. La diferencia es que en 1994 el PRI era muy sólido y Zedillo ganó ampliamente la elección y ahora el PRI está casi moribundo y Ochoa Reza fracasaría rotundamente, dado que ahora no existe, además, el sentimiento que en 1994 privaba por la muerte de Colosio, que impulsó al priísmo a salir por los votos y ganar a pesar de tener un candidato frío y sin perfil político ni carisma, y para mayor adversidad, ahora el priísmo está muy dolido por la forma imperativa de gobernar al país y a ese partido por parte de Peña y su grupo cercano.

No se percibe un gran futuro para el PRI y más bien huele a traición y muerte política, ya que no se aprecia cómo puedan dotar de popularidad a alguno de los enlistados como probables precandidatos a la Presidencia de La República y por ello se piensa por muchos que está cantada la derrota de ese partido en las próximas elecciones presidenciales.

Mucho lodo y sonido de cuchillos alrededor del ungimiento del nuevo encargado del PRI, muecas e hipocresía de la mayoría de quienes lo abrazan y felicitan, mientras al mismo tiempo farfullan su gran molestia y empiezan a pensar cómo cobrarse la afrenta haciendo cosas para hacer perder a su partido, buscando con eso darle una amarga medicina y tras una buena purga, poder quizá recuperar el control pensando ya en el 2021 y 2024 en el entendido que la elección presidencial de 2018 sería la crónica de una muerte anunciada.

Ante el escenario por demás adverso es interesante advertir que lo que les causa esperanza y amaina el adelantado dolor de los priístas por una inminente derrota en los próximos comicios, es que aunque no se percibe cómo puedan ganar la elección, consideran un triunfo hacer que no llegue a La Presidencia tras su tercer intento, Andrés Manuel Lopez Obrador.

@salvadorcosio1
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