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Veracruz, entre la desgracia y la ineficiencia

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Por: César Manuel Jiménez Martínez

El huracán Grace impactó hace poco en categoría 3 el centro y norte del estado de Veracruz, los pronósticos y previsiones, no daban cuenta de que los daños pudieran ser cuantiosos. Particularmente en la capital Xalapa y zona metropolitana, la autoridad estatal de Protección Civil reconoció que les faltó previsión y dar aviso oportuno a la ciudadanía.

El huracán dejó muerte y destrucción, miles de veracruzanos perdieron su patrimonio. Como siempre pasa en estos casos, los que viven en condiciones de extrema pobreza y marginación, perdieron lo poco que tenían. Decenas de comunidades quedaron incomunicadas, muchas aún lo están. Ciudades se quedaron sin energía eléctrica ni señal telefónica, poco a poco la Comisión Federal de Electricidad ha ido restableciendo el suministro a los hogares y establecimientos.

La dinámica de gobernar del presidente Obrador es eliminar todo aquello en lo que se presuma que hay corrupción, sin que se pruebe la misma y menos se investigue y castigue a los responsables. Así pasó con el Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden), que fue desaparecido y que, con todo y sus claroscuros, respondía inmediatamente a las situaciones de crisis que sufrían estados y municipios, sobre todo por el azote de fenómenos naturales. Al no existir el Fonden, el mecanismo financiero de apoyo a los ciudadanos es incierto, las despensas, enseres domésticos, colchonetas, cobijas, ropa y demás artículos de primera necesidad, que le llegaban inmediatamente a la población necesitada, ahora sufren un retraso, no hay coordinación de las autoridades en su obtención y repartición.

Los veracruzanos afectados por Grace están en la indefensión, esperando la ayuda, padeciendo sed y hambre.

En su estancia en Xalapa, el presidente dijo que su gobierno no escatimaría en recursos, que se levantaría un censo para apoyar a los afectados, que la ayuda llegaría. No tuvo la sensibilidad política y social, de visitar zonas devastadas por el huracán y menos, se atrevió a llevar consuelo a aquellos que perdieron familiares. ¡Una indiferencia total! Para eso, se hubiese ahorrado el viaje a Xalapa.

Si bien es cierto que los mexicanos somos solidarios a la hora de la tragedia, indigna de los simpatizantes, militantes y miembros del gobierno de la llamada Cuarta Transformación, en sus tres niveles, ahora estén exhortando a la población a que donen los artículos arriba descritos, han puesto centros de acopio e incluso, legisladores federales de Morena han propuesto a sus pares hacer un “fondo”, una cooperación para ir en ayuda de los afectados.

Se veía venir esta situación cuando se desapareció el Fonden y más por la cercanía de la época de huracanes en nuestro país. Ahora se trató de uno de nivel 3, ¿qué pasará si nos impacta uno de 4, 5 o hasta 6, como ya ha ocurrido? ¿Qué pasará si un sismo llega puntual a su cita en septiembre? ¡Pobre México!

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