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Ocurrencias

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Por: Verónica Juárez Piña

Coord GPPRD Cámara de Diputados 

Petróleos Mexicanos necesita ser rescatado. No hay de otra, pero se requiere un plan conciso a corto, mediano y largo plazo. Un proyecto que tranquilice a las y los mexicanos y nos permita encontrar mejores condiciones económicas en los mercados. Sin embargo, el presidente López Obrador decide hacer lo contrario: invertir en una refinería 160 mil millones de pesos, a pesar de todas las advertencias negativas de los especialistas. Es mucho dinero y el jefe del Ejecutivo sigue aplicando su famosa política del “me canso ganso” o el “ni los veo ni los escucho”.

El proyecto de la refinería de Dos Bocas tiene grandes problemas. El primero, no sabemos de dónde va a sacar el dinero. 160 mil millones de pesos no salen de las piedras ni caen del cielo. O es que, ¿vamos a más recortes en el gasto público? ¿el presidente está dispuesto a invertir menos en educación o en salud para poder refinar petróleo en territorio mexicano? Como perredistas, que creemos en que el Estado puede hacer la diferencia en la vida de muchas personas, nos oponemos a que nuestros impuestos se gasten en ideas retrógradas y no en las demandas de las y los ciudadanos.

En segundo lugar, el impacto ambiental. Tanto que Morena y el Presidente defendieron Santa Lucía por supuestas razones ambientales y ecológicas, y aquí nos damos cuenta que están dispuestos al ecocidio con tal de avanzar en sus propuestas. El impacto sobre una zona ambientalmente frágil de nuestro país puede ser demoledor e irreversible. Múltiples organizaciones sociales le han pedido al jefe del Ejecutivo que reconsidere su decisión.

También nos preocupa que se ponga el dinero de las y los mexicanos en inversiones que no darán rentabilidad a mediano y largo plazo. Si el presidente quiere rescatar Pemex lo primero que debe hacer es invertir en encontrar reservas de crudo. Lo dicen todos los organismos internacionales. El valor agregado está en la venta de crudo y no en la refinación. Si el presidente no rectifica, la inversión no dará los resultados esperados.

Por último, este proyecto no resuelve la grave situación financiera de Pemex. Al mismo tiempo que anuncia Dos Bocas, el mandatario federal se rodea de banqueros y calificadoras para anunciar una renegociación de la deuda de la empresa. Sin embargo, es aventar el balón más adelante. En el mismo sentido, anuncia rebajas fiscales para Pemex y no sabemos de dónde vendrá el dinero que la empresa ya no aparte al gasto fiscal. Muchas incertidumbres en un proyecto que debería dotar de certeza al mercado energético nacional.

Creemos en la fuerza de los mexicanos para empujar proyectos tan ambiciosos como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya o cualquier obra de infraestructura multimillonaria. En lo que no confiamos es en la improvisación permanente. El Presidente está obligado a presentar obras con sustento, con estudios y datos, y no sólo listas de intenciones. Así pasó con la refinería de Tula hace unos años. Si las cosas no se hacen bien, si se hacen improvisando permanentemente, los resultados pueden ser devastadores.

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