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Mala señal veto al diálogo entre Irán y EU

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Por: Salvador Cosío Gaona

Como era de esperarse, el Presidente de los Estados Unidos de América del Norte, Donald Trump, no dejó pasar la oportunidad y ahora también tomó represalias contra Irán, a quien acusa de ser el verdadero responsable de los ataques del pasado sábado a dos instalaciones petroleras clave en Arabia Saudita, provocando se dispararan los precios del petróleo. Pero a pesar de que Irán ha negado su implicación y asegura que responderá a cualquier acción contra su país, el inquilino de la Casa Blanca hizo uso de su red de comunicación favorita, el twiter, y anunció que buscará aumentar las sanciones contra el país asiático. Acabo de instruir al Secretario del Tesoro a incrementar substancialmente las Sanciones contra el país de Irán», escribió el presidente, cuyo gobierno asegura que Teherán estuvo detrás de los ataques, reivindicados por los rebeldes hutíes de Yemen, que se enfrentan a una guerra en su país contra una coalición encabezada por los sauditas.

Los ataques de un escuadrón de drones a dos instalaciones petroleras en Arabia Saudita, pusieron en alerta los mercados de la energía y el incremento del crudo se registró inmediatamente el lunes.

El crudo del Brent aumentó casi 20% hasta alcanzar su cotización más alta en los últimos cuatro meses, aunque luego retrocedió ligeramente. De acuerdo al gobierno saudí, los ataques en Abqaiq, la mayor planta de refinamiento de crudo del mundo, y en el campo petrolero de Khurais obligarían a reducir su producción en casi un 50%.

El ministro saudita de Energía, Abdulaziz bin Salman, señaló que los ataques habían reducido la producción de crudo en 5,7 millones de barriles diarios. El grupo de los hutíes en Yemen se atribuyó la responsabilidad del ataque con drones, como respuesta a los ataques de la coalición que lidera Arabia Saudita contra este grupo desde que derrocó al presidente yemení en 2015.

El Secretario de EE.UU., Mike Pompeo, señaló a Irán como responsable del ataque. “Teherán está detrás de cerca de 100 ataques en contra de Arabia Saudita mientras Rouhani (presidente iraní) y Zarif (canciller iraní) pretenden resolverlo mediante la diplomacia», escribió Pompeo en su cuenta de Twitter. Y agregó: «A pesar de los llamados a reducir las tensiones, Irán ahora lanza un ataque sin precedentes contra el suministro energético. No hay ninguna evidencia de que los ataques llegaran desde Yemen».

También el gobierno estadounidense difundió imágenes satelitales y citó informes de inteligencia para respaldar sus acusaciones contra Irán, recogieron medios estadounidenses. Pero, ¿qué es realmente lo que está pasando en la región y con la producción petrolera después de los ataques?

BBC Mundo detalló los puntos básicos de esta crisis, es decir, los objetivos del ataque y quienes lo perpetraron.

De acuerdo con el reporte de las autoridades sauditas, en sus instalaciones petroleras de Abqaiq y Khurais, en el oeste del país, se desataron fuertes incendios después de que fueran objeto de un ataque.

El campo de Khurais produce en torno a 1% de todo el petróleo que se consume en el mundo, mientras que la refinería de Abqaiq tiene capacidad para procesar hasta 7% del suministro global.

Ambas instalaciones son propiedad de la empresa estatal de petróleos de Arabia Saudita, Aramco, considerada una de las empresas más rentables del planeta.

En declaraciones difundidas por la Agencia Estatal de Prensa Saudita, el ministro de petróleo de ese país, Abdulaziz Bin Salman, dijo que la suspensión de la producción era temporal y que sus clientes sustituirán parte del suministro faltante con el uso de sus reservas de crudo.

Un vocero del grupo, Yahya Sarea, señaló que habían desplegado una flota de 10 aviones no tripulados -drones- para perpetrar el asalto aéreo.
Sarea le dijo a la cadena al Masira TV, propiedad de los hutíes y que opera en Beirut, que habría más ataques de este tipo en el futuro.

Por su parte, un vocero de Aramco señaló que el fuego ya se había controlado y se había iniciado el proceso de reparación de los daños, aunque se desconoce cuándo volverán a funcionar ambas plantas adecuadamente.

Ocurre que no se puede perder de vista que Arabia Saudita es el principal productor y exportador de petróleo en el mundo, con una producción diaria cercana a los 11 millones de barriles. La planta de Abqaiq, propiedad de Aramco, es considerada la refinería más grande del planeta. Y fue una de las afectadas por los ataques.

«Dadas sus dimensiones, incluso una interrupción breve o parcial en sus operaciones puede afectar a la compañía y al suministro de petróleo mundial», señaló el sábado Katie Prescott, corresponsal de negocios de la BBC.

Hasta el viernes antes del ataque el costo de un barril Brent era de US$60 y el lunes se alzó hasta los US$71,95. Esta cotización se redujo ligeramente después de que el presidente Donald Trump, anunció que autorizaba el uso de la reserva estratégica de petróleo de su país en caso de necesidad, «en montos suficientes para mantener los mercados bien abastecidos».

El impacto directo será por un lapso corto de tiempo. El mercado se ha ajustado sin pestañear en los últimos dos años con la pérdida de la producción de países como Irán y Venezuela, así que esto posiblemente no lo afecte mucho más en el largo plazo», le dijo a la BBC el analista Nick Butler.

El gobierno saudita ha sido muy precavido en señalar a los supuestos responsables del ataque. Hasta ahora solo ha dado respuestas sobre la crisis que tiene en su producción petrolera, que es su principal rubro de exportación y representa el 45% de su PIB.

Pero quien sí ha salido a hablar ha sido EE.UU. a través de su secretario de Estado, Mike Pompeo, quien acusó a Irán de los ataques.

«Llamamos a todos los países a condenar de manera pública e inequívoca los ataques de Irán. Estados Unidos va a continuar trabajando con sus socios y aliados para asegurar el suministro al mercado energético y que Irán asuma la responsabilidad por esta agresión», escribió en su cuenta de Twitter.

Según la agencia IRNA, las autoridades persas aseguran en el comunicado que “la respuesta de Irán no se limitaría al origen de la amenaza”, sin ofrecer más detalles sobre este punto.

En una sesión del gabinete de gobierno este miércoles, el presidente de Irán, Hassan Rouhani, dijo que es imposible negociar “bajo máxima presión” y que si Estados Unidos quiere hablar con Irán, deben poner fin al «terrorismo económico».

El líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, anunció el martes que «no habrá negociaciones a ningún nivel» con funcionarios estadounidenses, rechazando los rumores de posibles conversaciones entre Rouhani y Trump en el marco de la Asamblea General de la ONU, que tendrá lugar la próxima semana en Nueva York.

El veto al diálogo entre Irán y Estados Unidos de América, es en definitiva una mala señal, lo mismo que el amague de Trump de aplicar represalias y la advertencia de Teherán de responder de inmediato.

Opinió[email protected]
@salvadorcosio1

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