Por: Verónica Juárez Piña
El abuso del que fue objeto una joven en Campeche en julio pasado no debe quedar impune, como sucedió en el caso de otra, ésta menor de edad, quien también fue víctima de violación tumultuaria (y pederastia), por parte de cuatro jóvenes del puerto de Veracruz, apodados Los Porkys.
Las circunstancias en las que se dieron ambos abusos son similares. Los perpetradores provienen de familias adineradas e influyentes, tienen vínculos con autoridades y personajes del partido en el gobierno, lo que permitió que fueran alertados de las denuncias en cuanto se interpusieron y tuvieran condiciones propicias para huir y no enfrentar la justicia.
Si bien en el caso de Campeche un presunto responsable ya había sido detenido y dos se entregaron a la fiscalía estatal, después de ganar tiempo para preparar una estrategia legal y mediática que solo, como es costumbre, ha revictimizado a una mujer víctima de violencia institucional, además de que eso no implica que enfrentarán la justicia. Sus familias tienen recursos y poder para intentar evadirla, como sucedió con los Porkys, que están libres luego de cumplir una corta condena en la cárcel de donde salieron con el apoyo del juez federal que llevaba el expediente.
Ambas violaciones múltiples se dan en el marco de un incremento de abusos sexuales contra las mujeres en nuestro país, en donde la gran mayoría de los presuntos responsables quedan impunes.
De acuerdo con un estudio de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), cada hora se denuncian en México un promedio de entre tres y cuatro casos de abuso sexual y/o violaciones, es decir, 90 al día.
Advierte además que de las 329 mil denuncias en una década en México, sólo 28 mil han conseguido una sentencia condenatoria, “lo que significa que el 91% permanece en la sombra de la impunidad.”
“Para el delito de estupro, que es cuando un adulto tiene relaciones sexuales con un menor de edad, valiéndose del engaño o de la superioridad, el porcentaje de casos que han logrado cerrarse con una sentencia condenatoria irrevocable ha sido apenas del 1.73% en los últimos diez años. Es decir, al menos 98 de cada 100 agresores quedaron impunes.” (Durán, V. México padece epidemia de abuso sexual: ocurren 4 agresiones cada hora. MCCI, 24 de marzo de 2024)
A pesar de la gravedad de estos abusos, es preocupante la insensibilidad de las autoridades. La víctima en Campeche tuvo que hacer pública su denuncia para que la fiscalía actuara, igual que en Veracruz.
Es un logro que México cuente ahora con una presidenta de la República, pero uno de los grandes avances de este acontecimiento histórico debe ser la férrea defensa de los derechos de las mujeres, empezando por el acceso a una justicia plena.
Al respecto, vale la pena citar las palabras de la expresidenta de Chile y exdirectora ejecutiva de ONU-Mujeres, Michelle Bachelet, durante su participación en el segmento “Memoria y futuro: a 50 años de la Primera Conferencia Mundial sobre la Mujer (Ciudad de México, 1975)”, quien afirmó que en el futuro se debe trabajar por lograr la igualdad sustantiva y la igualdad de resultados. Y subrayó:
“De este esfuerzo, lo primero que tenemos que hacer es eliminar la violencia contra las mujeres… Si una mujer no puede estar segura en su casa, en la calle, en la escuela, en el trabajo, no hay seguridad nacional, no puede haber seguridad nacional con la inseguridad de las mujeres”. (Proceso, 16 de agosto de 2025).