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La CEDHJ y el manoseo de todos

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Por: José Ángel Gutiérrez

Ante la casi inminente elección del nuevo titular de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, se comienza a apreciar la desesperación de algunos aspirantes que desde su muy particular visión, consideran tenían alguna posibilidad y soñaban ávidamente con llegar al cargo. Será acaso por el jugoso salario y el enorme poder que les puede otorgar dicha posición?

Lo único que podemos prever, es que en este proceso de elección a los diputados -para no perder la costumbre- les irá “como al cohetero” o podrán decir como Peña Nieto: “ya sé que no aplauden”.

De momento, al menos dos de los aspirantes han dejado abierta la posibilidad de judicializar la elección bajo diversos argumentos. A lo que se suman las severas críticas que se han vertido desde la opinión pública ante el que pinta como un acto más de distribución de espacios entre los partidos políticos representados en el legislativo.

Pero lo verdaderamente sorprendente es que al ver sus escasas posibilidades de quedarse con tan jugoso hueso, algunos(as) suspirantes comienzan a moverse buscando convencer a otros de la necesidad de formar un bloque, aduciendo que sus perfiles son los mejores para ocupar el cargo.

Formar un bloque?
Qué significará?
Será acaso que quienes buscan dicho bloque pretenden que los demás declinen a su favor?
O buscarán no quedarse fuera del erario y -en caso de que alguno de ellos quede- deberá garantizar al resto un espacio?

Se vale que representantes “ciudadanos” busquen acuerdos como los políticos a los cuales en todo momento cuestionan?

Es lamentable que algunos grupos (con intereses específicos), traten de sintetizarlo todo a una encuesta ciudadana, como si ello legitimara el proceso. E igualmente lamentable es que los aspirantes, con perfil de abogados, sean los primeros en tratarse de brincar lo estipulado en la convocatoria.

Esta elección del nuevo Defensor del Pueblo, salga como salga, a pocos o a nadie dejará satisfecho. Lo lamentable es que desde los medios, desde los diferentes grupos políticos y de poder y ahora, hasta los aspirantes, estén abonando para que la Comisión Estatal de Derechos Humanos conserve esa imagen de opacidad y esa imagen de una institución que, lejos de priorizar en la defensa del pueblo, se ha convertido en una agencia de colocaciones.

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