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Escombros de mi mente

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Por: Rodolfo Chávez Calderón

Inolvidable 28 de mayo,

Sentado bajo la débil sombra de un arbusto en la avenida 16 de Septiembre, trataba de reponerme de la aspiración repentina de gas lacrimógeno que momentos antes los antimotines habían lanzado de manera indiscriminada para repeler la embestida de cientos de jóvenes a los que el gobierno llamaba “globalifóbicos”.

No podía respirar, segundos antes me fue imposible responder al llamado telefónico de Radio Universidad, ya que en plena hora del noticiario del mediodía, apenas pude emitir unos sonidos agudos, cuando me pedían desde cabina que lanzara la nota de lo que en esos momentos sucedía en el Centro Histórico de Guadalajara. “¡Retírate de ahí de inmediato!”, fue la orden que dio Ricardo Salazar, conductor del noticiario Frecuencia .3, al darse cuenta de que la situación era riesgosa.

Fue cuando desesperado busqué un refugio y opté por sentarme, puesto que creía desvanecerme, debajo de la sombra de ese pequeño árbol que parecía querer cubrirme con su exigua maleza. Sin embargo eso no fue suficiente para protegerme de un intento de agresión, ya que corriendo llegó un hombre obeso de unos 40 y tantos años, que blandía un cinturón de cuero con impresionante hebilla de metal y amenazaba golpearme con ella, apenas alcancé a levantar de mi pecho el gafete de Prensa, con que esperaba me exonerara de cualquier culpa, pero me dijo, “y eso qué?, eres tira”… Levanté mi mano derecho con la palma extendida, como para protegerme, y de repente el individuo decidió seguir su carrera, buscando otros sospechosos de “ser tiras”. Pasados unos minutos recuperé el habla, y volví a vivir, tomar fotos para La Prensa Jalisco y El Occidental, y comunicarme a la Radio para, ahora sí, poder pasar mi nota descriptiva de aquella trifulca.

Era el 28 de mayo de 2004, como a las dos de la tarde, fecha en que Guadalajara fue sede de la tercera cumbre América Latina, Caribe y Unión Europea, lo que motivó que nuestro estado importara la violencia y respondiera con violencia a los manifestantes.

Ésta y las anteriores cumbres, así como las posteriores, tenían como finalidad la creación de una zona de libre comercio entre América Latina y la Unión Europea, aspiración que casi 20 años después aún no se concreta. 

Días antes del 28 de mayo de 2004 llegaron a Guadalajara los presidentes de distintos países de Europa y de América Latina, por lo que el Centro de la ciudad fue resguardada por fuerzas policiales. Las calles y plazas públicas del Centro Histórico estuvieron resguardadas desde una semana antes de aquél importante acontecimiento.

En la manifestación los “Globalifóbicos” se valieron de todo, tubos, bloques de concreto, macetones, todo lo que encontraron susceptible de ser desprendido y utilizado como proyectil, para ejercer presión sobre los grupos de Antimotines que resistieron estoicamente hasta que recibieron la orden de atacar, entonces sí, comenzaron la agresiones. A golpes, a rastras, y sin consideración alguna, los policías, entonces a cargo de Luis Carlos Nájera los de Guadalajara y de Alfonso Gutiérrez Santillán los de “Base 12”, “los Negros”; o “Policías del Estado”. Efectuaron la detención de 120 personas, entre ellas jóvenes y adultos, algunos comerciantes y varios reporteros que cubrían los acontecimientos.

También se registraron cuando menos 30 policías lesionados por las piedras e incluso de quemaduras ocasionadas por los improvisados “sopletes” que los manifestantes hacían con los botes de pintura en aerosol.

La distinción para Guadalajara, a nivel mundial fue, inicialmente una “heroica” defensa por parte de la Policía, aunque posteriormente salió a la luz la verdad, que después del “heroísmo” vinieron los abusos. Tortura, golpes, violaciones, y todo lo que fue posible, según relatarían en su momento las víctimas de los policías que con su “justicia propia” trataban de disuadir a los jóvenes de volver a participar en un acto de esos.

Sin embargo, si bien aquellos hechos marcaron el inicio de una época de mayor atención a la actuación de las autoridades, y quedó claro que será más complicado para la autoridad cometer abusos con toda impunidad, todos nos quedamos con la duda, aún ahora que han pasado ya 18 años de aquel día negro, porque todavía no sabemos ¿quién financia en el mundo esas manifestaciones?

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