Inicio COLUMNA INVITADAS En Tlaquepaque, aprieta una Morena vestida de varios colores

En Tlaquepaque, aprieta una Morena vestida de varios colores

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Por: José Ángel Gutiérrez

En principio casi imperceptible, pero en Tlaquepaque poco a poco fue apareciendo una nueva alternativa que ahora se consolida y hace que la elección de Presidente Municipal el próximo 1 de Julio sea de final reservado.

Con la hoy emecista (antes panista) María Elena Limón, que pese a los cuestionamientos hacia su gestión busca reelegirse con la suma de los partidos del Frente por Jalisco; el ex presidente Alfredo Barba, de militancia priista y herencia croquista, que va por el refrendo tras haber sido calificado en su momento como el mejor Alcalde y la aparición de dos candidatos independientes, uno de ellos, Alberto Alfaro, muy sonado por haber reunido en tan solo 24 horas muchas más firmas de las que necesitaba para su registro, todo apuntaba a una elección de tercios.

Pero de repente se hizo notar una cuarta opción que -en parte como resultado de la ola lopezobradorista y en parte por el trabajo de quienes hoy conforman MORENA en Tlaquepaque- ha venido ganando adeptos.

El candidato de este instituto político, Alberto Maldonado, renunció con antelación al Partido Revolucionario Institucional (PRI) y en su transición, puso a disposición de MORENA los liderazgos que le apoyaban. Tras ganarse su lugar, siguió trabajando y consiguió además la suma de otros personajes.

Hoy la fuerza que representa MORENA en Tlaquepaque es en parte resultado de la suma de liderazgos, algunos del PRI y otros nada más y nada menos que del PAN.

En el equipo cercano al candidato -e incluso en la planilla- aparecen personajes como la esposa de Key Razón, Óscar Vázquez y Juan Carlos Topete, del equipo de Antonio Álvarez, así como el propio ex alcalde. También es parte del equipo el ex presidente municipal Marco Rosas.

Esos y otros liderazgos, más el manto -para algunos sagrado- de López Obrador, hacen que en Tlaquepaque la competencia torne reñida y con el típico “nada para nadie”. Se prevé un proceso apretado. Digamos, una elección de cuartos.

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