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El Sindicalismo y la transparencia

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Por: Martín López Cedillo

“La democracia consiste en poner bajo control el poder político. Es esta su característica esencial. En una democracia no debería existir ningún poder no controlado.”

                                                                                                Karl Popper (1996)

Titulé el presente artículo como el sindicalismo y transparencia, debido a que en él evidenciaré una situación de hecho que es imposible disimular, una realidad que está cambiando acorde a estos nuevos procesos de cambio que vivimos.

Es en el sindicalismo donde podemos contar que es uno de tantos sectores sociales con mayor retraso en la transición política a la democracia, debido a procesos históricos de prácticas y de situaciones políticas que tienen que ver con su organización, estos se resisten a la rendición de cuentas, a los procesos de transparencia, a la democracia interna y al acceso a la información, quizás por reticencia de algunas personas o de algún grupo que todavía pretenden ser excepción jurídica en el cumplimiento de su responsabilidad social.

Las exigencias mismas de la sociedad van presionando para que el derecho de acceso a la información por un lado sea más amplio y se filtre a los diversos sectores sociales, para que se cristalice la idea de la publicidad de las acciones de gobiernos y de actuación de los gobernantes y de los dirigentes, siendo un reclamo social para evitar sospechas innecesarias en estos tiempos que, lo que mayormente se necesita, es la credibilidad en los tomadores de decisiones.

No es ajeno a este proceso de democratizar las estructuras sociales nuestro sistema de partidos, el cual presenta rezagos en cuanto a transparencia, racionalidad y austeridad en el uso de recursos públicos, pero estos mismos están cambiando, las reglas del juego hoy no son como hace 12 años, se han implementado mecanismos y reglamentación que van delimitando sus actuaciones cada día más y están bajo el escrutinio público, debido a la participación de la misma sociedad civil, de los ciudadanos de a pie, que están mas involucrados en las actividades que dicen, hacen y se someten a la evaluación ciudadana.

En este sentido, ciertos sectores del Sindicalismo en México, son de los que luchan con mayor coraje por el dudoso honor de ser los últimos en formar parte del cambio democrático de estructuras y someterse al estado de derecho que todos anhelamos.

No es casual que se han planteado y aprobado reformas democratizadoras y  se encuentren serias dificultades en impulsarlas y llevarlas a la práctica, debido a que diversos grupos se resisten a estos cambios, cualquier esfuerzo por la transparencia en los gremios de trabajadores es ubicado dentro de una dinámica anti-sindical. Por ello no resulta sorpresivo atestiguar la manera en que algunos sindicatos se funden en convenios o pactos políticos.

En la democracia mexicana es urgente completar su transición hacia un estado de derecho para que la institucionalidad de sus autoridades y normas nos lleven a un respeto de la Constitución en su sentido más amplio; para que esta no tenga excepciones jurídicas; implemente los mecanismos necesarios para que se logre acotar las funciones del poder en la realidad y no sean poderes ilimitados; para que desvanezcan las zonas de opacidad e impunidad en las instituciones publicas y privadas, consolidando el tan anhelado estado de derecho como único medio para acceder a las representaciones sociales.

Por lo cual, es necesario que la transición alcance al sector sindical; no para desaparecerlos o erradicarlos, sino para que en la responsabilidad social que tienen como elemento equilibrador en las fuerzas de producción, se asuman posturas y definiciones donde se pueda y encuentre la modernidad y contrapeso, para ser instituciones de vanguardia y agentes del cambio en el siglo XXI.

Es necesario puntualizar el siguiente argumento; “El sindicalismo no es un factor social para menoscabar la democracia, el sindicalismo no se opone al desarrollo económico, estoy convencido de ello.”

Lo que sí se contrapone con el sistema democrático, con el estado de derecho y vulnera la economía nacional, son las ventajas indebidas, los privilegios a costa de los impuestos, la corrupción, la improductividad generada por absurdos mecanismos de contratación laboral, basadas en esquemas que no impulsan la productividad y la competitividad.

Existen mecanismos que se deben de replantear, de buscar alternativas que permitan a las empresas a las instituciones generar condiciones laborales idóneas para su desarrollo y sustentabilidad económica como social, la búsqueda de la eficiencia es importante en nuestras instituciones que prestan servicios y otorgan beneficios a la gran mayoría de los mexicanos y mexicanas, pero al mismo tiempo se nos exige, mayor transparencia y rendición de cuentas, además de que el acceso sea transparente para evitar malos entendidos.

La mejor apuesta es que las condiciones de privilegio disminuyan gradualmente hasta alcanzar el pleno reconocimiento de la honestidad y la justicia en ellos, para beneficio de todos los trabajadores.

Se deben de ir erradicando practicas que pongan en tela de juicio los valores de respeto, de justicia, de equidad, democracia, transparencia y dar merito y reconocimiento a la representación real y efectiva de sus representantes, para alcanzar una visión  de gran calado que permita generar las condiciones de modernidad y de progreso al interior y exterior de las organizaciones gremiales.  

Hoy aun en nuestros días,  este sindicalismo rígido, se hace  flexible para no ocasionar parálisis laboral. No es posible postular cambios profundos en ciertos sectores y áreas estratégicas de la economía y para la democracia, fortaleciendo el estado de derecho y en otras ser omisos si no son afines a los intereses cupulares o sectoriales.

No es posible exigir y reclamar democratización y modernización del sindicalismo, según la orientación ideológica o partidista que tengan, y reaccionar de forma adversa y luego arrojarnos contra ellos sólo si nos son contrarios políticamente. Debemos de iniciar el camino del dialogo y la competitividad, esto es valido para todos, y debiera ser el inicio de una acción correctiva gremial en general.

Por lo anterior podemos, apostar que la nueva visión del sindicalismo esta ligada a la transparencia como elemento modernizador que puede generar los contrapesos para un sindicalismo congruente, visionario y moderno que este a las alturas de generar las condiciones de equilibro entre las fuerzas de producción y los trabajadores, que sepa defender los derechos humanos de los trabajadores y reconozca aquellas obligaciones inherentes a lograr la competitividad de las empresas e instituciones para una sustentabilidad financiera y social.

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