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El Dolor como forma de vida

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Cuando hemos padecido de un dolor agudo, por menor que se considere, nuestro estado de ánimo cambia radicalmente, ahora imagínese lo que significa vivir con dolores insoportables de forma permanente.

Este es el caso de un estimado 600 mil pacientes en México, cuyo universo va desde el pediátrico hasta el geriátrico, pasando por infinidad de padecimientos que por consecuencia, manifiestan dolores físicos de consideración.

Cuando se habla en el país de la falta de medicamentos de suma importancia, de inmediato se relaciona el tema de los oncológicos, es natural porque esa ha sido la retórica desde que esta administración decidió pausar la compra y suministrarlos con el discurso de un combate a la corrupción, pero cubrir la necesidad de analgésicos opioides a pacientes que no padecen ningún tipo de cáncer es casi infinita.

Fracturas de cadera, craneales, con angiomas, padecimientos de columna, renales y un largo etcétera son los que han sido invisibilizados porque pareciera que las políticas públicas e institucionales no los han puesto en el radar, porque los medios se han enfocado en una minoría que desde luego duele demasiado, pero no son los únicos, ni los principales.

La Asociación de Médicos Especialistas en Cuidados Paliativos, decidió alzar la voz en pro de sus pacientes que se les están muriendo de dolor, personas que necesitan de morfina para aliviar el dolor derivado de su padecimiento pero que desde hace 3 años comenzó a escasear y que al día de hoy es literalmente imposible conseguir una caja en el mercado farmacéutico, porque los laboratorios han dejado de producirlo ya que no tienen en algunos casos la materia prima.

La Asociación compuesta por cerca de 30 especialistas en Jalisco, no quiere arriesgarse a decir que estamos cerca de una alerta sanitaria, aunque en voz baja dicen que ya la estamos viviendo. En el estado más de 60 mil pacientes necesitan de medicamentos que han desaparecido del mercado y del alcance económico de las familias. El mercado negro ha aprovechado la situación pero esto conlleva un riesgo aún mayor porque la mayoría de las veces el medicamento no contiene la sustancia activa, está caduco o puede llevar a la intoxicación del paciente que lo consume, pero a pesar de ello hay quienes se han arriesgado a comprarlo a precios exorbitantes.

Hasta hace cuatro años, un frasco con morfina, se podía conseguir en farmacias especializadas bajo receta médica en promedio por 500 u 800 pesos, hoy no existe.

Hace siete años que empezó la baja producción y terminó por casi desaparecer de las farmacias, incluso de hospitales públicos, llámese ISSSTE, IMSS, Hospitales Civiles… actualmente hay parches y morfina líquida para uso casi exclusivo de los nosocomios.

Anestesiólogos cuentan que uno de los medicamentos base para sus cirugías es el fentanilo, que hoy es aún más complejo encontrarlo. “Estamos cansados de hacer bloqueos para que los pacientes no sufran en las cirugías, ha habido ocasiones en que el dolor los hace desmayarse y así proceder a la intervención porque la urgencia lo requiere y no hay más”, advierten.

De la morfina se ha mudado a la oxicodona y después a la metadona en muchos casos y estas dos últimas también comienzan a desaparecer. La escasez ahora se apodera de un fármaco más y las autoridades responsables simplemente dicen no poder hacer nada porque no hay.

México tiene en la Organización Mundial de la Salud (OMS) dos lugares, en un órgano llamado JIFE (Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes). Es un órgano independiente y cuasi judicial constituido por expertos que fue establecido en virtud de la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes mediante la fusión de dos órganos, a saber, el Comité Central Permanente de Estupefacientes, creado en virtud de la Convención Internacional del Opio de 1925, y el Órgano de Fiscalización de Estupefacientes, creado en virtud de la Convención para limitar la fabricación y reglamentar la distribución de estupefacientes de 1931.

De nada ha servido porque al país han dejado de entrar las materias primas, por un supuesto combate a las adicciones que según los encargados de los trámites, a esta institución deben de comprarse menos porque los opioides pueden generar adicción y olvidan que las personas están muriendo de dolor.

Tan solo en el último años 2022, un médico residente del Hospital Civil de Guadalajara atendió a mil 700 personas con padecimientos de este tipo en el ramo pediátrico. Señalan que de la misma manera, un solo médico ha visto hasta 450 familias en la misma cantidad de tiempo, no solo están escasos de medicinas, también de personal, por eso es que deciden que ya es tiempo de que se les escuche antes de que definitivamente ya no tengan ni cómo actuar ante lo inminente.

México llegará próximamente a ser como Dinamarca o mejor en cuestiones de salud, ha dicho en varias ocasiones el presidente Andrés Manuel López Obrador y ese discurso mucha gente que tiene padecimientos lo ha comprado y llegan a exigir a los médicos la atención a sus males, pero desgraciadamente eso no se puede hacer, dicen ellos mismos…

Costa Rica y Argentina llevan un programa excelente del cual México podría copiar y cubriría de manera global el suministro de medicamentos para todas las enfermedades que los requieren, pero no hay forma de hacerlo, no tendríamos por qué voltear hasta Europa cuando no tenemos ni la infraestructura suficiente para atender a todos los enfermos que llegan a diario a las clínicas y hospitales de México.

No se trata de compararnos con nadie y mucho menos minimizar a otros países, pero nos encontramos a la par de Uganda, en atenciones médicas de este tipo, a 40 lugares de los países más desarrollados en esta materia como lo es Inglaterra o Noruega.

El presidente de la Asociación Jalisciense de Medicina Paliativa, Guillermo Aréchiga Ornelas, advierte que el descenso en las compras es del 40 por ciento por parte del gobierno federal.

«En especial en México donde hay una reducción en la compra, tenemos evidencia de que es más del 40 por ciento de lo que se invertía en el 2017 a actualmente, y derivado de la pandemia nos puso en una condición que no se ve que los proveedores de los mismos fármacos estén haciendo de manera activa una promulgación o transparentando qué está pasando con los analgésicos», puntualiza.

Estos medicamentos opioidies, agrega el especialista, que no se pueden encontrar en las farmacias comúnmente populares, se tendría que contratar un software para poder llevar un registro minucioso, tener un empleado capacitado para poder atender estos casos y en determinado momento un guardia que custodiara las instalaciones por el riesgo natural que ello conlleva, este gasto es muy oneroso y les es más redituable vender leche y jamón las 24 horas del día.

La Asociación Jalisciense de Medicina Paliativa, A. C. hace un llamado a la población a exigir a las autoridades de la Secretaría de Salud y COFEPRIS a transparentar las compras, importación y la distribución de los medicamentos que son especiales para los cuidados paliativos. En el artículo cuarto constitucional se habla del derecho a la salud de calidad y no la estamos recibiendo, incluso habría quienes pudieran llegar a demandar al estado por “Tortura por Omisión” ya que por políticas internas se ha dejado de tener este tipo de medicinas.

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