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Desazolve #VENCIDASyMAÑAS

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Por: Salvador Cosío Gaona

Como es sabido, los Estados Unidos de América, Canadá y México realizaron en la Ciudad de Washington, entre el miércoles 16 y el domingo 20 de este mes de agosto de 2017, la primera ronda de las negociaciones para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), firmado en 1994 del que el tal Donald Trump ha dicho que es un “desastre” y favorece inadecuadamente a México.

Canadá y México destacan los beneficios aun y cuando señalan la necesidad de mejorarlo, en contraste con los Estados Unidos de América, que se extrema en subrayar los que a su punto de vista son fracasos, reputando como tales los asuntos en los que considera que esa Nación no obtiene ventajas sobre sus socios comerciales.

El funcionario más importante en asuntos comerciales internacionales de la administración Trump, es el Representante Comercial Robert Lighthizer y abrió la primera ronda de negociaciones del TLCAN con una agresiva crítica al acuerdo, declarando que éste “ha fallado fundamentalmente a muchos, muchos estadounidenses” y prometiendo buscar ‘cambios mayores’ en lugar de sólo ‘retoques marginales’ y acentuó: “No podemos ignorar los enormes déficits comerciales, la pérdida de empleos manufactureros, las empresas que han cerrado o se han mudado” y marcó como histórico para su país el que por primera ocasión se ha logrado acordar una revisión y la consecuente renegociación del acuerdo comercial trilateral, siendo que muchos otros anteriores presidentes lo han prometido, pero solo Trump ha logrado cumplir esas promesas, remarcando que entre las prioridades claves para el vecino país del norte está reducir los que llaman enormes déficits comerciales a fin de procurar reciprocidad y balance adecuado en cuanto al comercio trilateral en América del Norte.

Por parte de México encabeza la negociación el Secretario de Economía Ildefonso Guajardo Villarreal acompañado de un nutrido grupo de colaboradores y asesores entre los que destaca Keneth Smith, siendo junto con la Ministro de Relaciones Exteriores de Canadá Chrystia Freeland, Steve Verheull el funcionario de mayor rango en la negociación de parte de esa nación.

Tras 5 días de sesiones en el Hotel Wardman Park en Washington.D.C., concluyó esa que fue la primera ronda del proceso de revisión y renegociación del TLCAN, que como hay que recordar, tienen establecido desde 1994 los Estados Unidos de América, Canadá y México. El gobierno de Estados Unidos mantiene su exigencia en cuanto al aumentar contenido de productos originarios de su país en automóviles, habiéndose discutido insistentemente por los negociadores las reglas de origen con la exigencia de incrementar el contenido en vehículos de piezas provenientes de Estados Unidos, siendo insistente el principal asesor sobre comercio exterior del Presidente Donald Trump, de nombre, Robert Lighthizer, en cuanto a procurar reglas más estrictas sobre origen para los automóviles, que determinen claramente cuánto del total de las partes de un vehículo debe ser construido en los tres países que conforman el TLCAN y se sabe que los negociadores del vecino país van a exigir nuevas medidas para asegurar un “contenido estadounidense sustancial” para los automóviles fabricados en el territorio del TLCAN. Las empresas que quieran aprovechar el libre comercio en bienes garantizado por el TLCAN, actualmente deben cumplir con el requerimiento de contenido norteamericano de 62.5% en los autos y de 60% para los componentes.

Antes de iniciar las discusiones en lo que fue la ronda inicial, la Ministro de Canadá Chrystia Freeland señaló que ese país no ve el déficit o el superávit como una medida de una relación comercial funcional, que los Estados Unidos de América y su país han tenido un comercio balanceado que ha traído un beneficio mutuo y que sus objetivos en la revisión y consecuente renegociación son proteger el TLCAN pues lo consideran creador de empleo y motor de crecimiento.

A través de Ildefonso Guajardo, México señaló que cree que el TLCAN ha sido un gran éxito para todas las partes y se tiene que trabajar para hacer este acuerdo aún más exitoso, siendo que el tema no es quitar lo que ha funcionado, sino cómo hacer que funcione mejor, debiendo ver hacia el futuro para asegurar que el acuerdo funcione para fortalecer la competitividad, avanzar a un comercio más integrado y tomar ventaja de la economía del siglo XXI.

El Gobierno de los Estados Unidos de América fue el que impulsó y generó prácticamente de manera forzada hacia México y Canadá el proceso de renegociación del TLCAN), el que más allá de nuestro país es más conocido como NAFTA por las siglas de su nombre en inglés, que es North América Free Trade Agrement, debiendo señalarse que los negociadores del gobierno a cargo del vecino país del norte acuden prácticamente parafraseando al patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, que desde el 20 de enero es Presidente de la nación vecina al norte, al asegurar que “el pacto decepcionó a muchos estadounidenses” y que no alcanza con un simple retoque. En contraposición, México y Canadá lanzaron mensajes más conciliadores.

“El Nafta les ha fallado a muchos estadounidenses y necesita importantes mejorías”, señaló Robert Lighthizer, principal asesor comercial del gobierno que encabeza el tal Trump, al comienzo de la primera ronda de conversaciones.

Aunque el gobierno de Estados Unidos reconoció que los tres países asumen que el acuerdo debe ser “modernizado y actualizado”, Lighthizer rápidamente precisó que su presidente no estaba interesado en “un mero ajuste”. “Necesitamos asegurar que los enormes déficit comerciales no continúen y que tengamos equilibrio y reciprocidad. Esto debería ser revisado periódicamente”, agregó.

El responsable de comercio exterior de Donald Trump abrió con una nota combativa, diciendo que el pacto de 1994 había fallado a “innumerables americanos” y hecho que al menos 700 mil personas perdieran sus trabajos. En el sector automovilístico, el vecino país del norte tiene un déficit comercial con México de 68 mil millones de dólares, mientras que con Canadá superó los 365 mil millones en un período de 10 años. Sus homólogos, que quieren modernizar el pacto antes que reescribirlo, han ofrecido un cálculo diferente. El ministro de exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, ha citado un estudio del Instituto Peterson que muestra que el TLCAN sumó 127 mil millones a la economía de Estados Unidos cada año. Lighthizer aborda temas como el de los estándares que los vehículos deben cumplir para el comercio libre de impuestos, son complicados. Busca elevar el actual umbral de que un 62.5% de las partes estén fabricadas en Norteamérica, pero cualquier cambio afectaría a la cadena de suministro global y subir demasiado este nivel puede hacer que los fabricantes se desplacen a Asia.

Washington también quiere trabajar sobre un calendario acelerado, empezando con un borrador que serviría de base para la negociación toral, pretende impulsar que el proceso se agilice al máximo ya que el año próximo habrá elecciones presidenciales y legislativas así como de autoridades ejecutivas y de autoridades locales ejecutivas y de integrantes de congresos locales en México, del Congreso Federal en Los Estados Unidos de América y provinciales en Canadá. El voto en México ha generado gran expectativa preocupante tanto para los Estados Unidos de América, como para Canadá, por el hecho de que Andrés Manuel López Obrador continúa puntero en las estadísticas y desde allá lo miran con reticencia, considerando que podría establecer condiciones menos dúctiles para el intercambio comercial interamericano.

Canadá y México están en mejor posición para negociar que en 1990 cuando iniciaron las negociaciones para crear el Tratado, pues ambos países han ampliado sus acuerdos de comercio con Sudamérica, la Unión Europea y Asia, mientras que Estados Unidos se encuentra más aislado y amenaza con guerras comerciales. El déficit comercial, sobre todo con México, que el año pasado alcanzó los 64 mil millones de dólares, fue una de las principales críticas de Trump al tratado. Antes de que el TLCAN entrara en vigor, Estados Unidos tenía un superávit de mil 300 millones de dólares con respecto a nuestro país.

La Canciller canadiense, Chrystia Freeland,ha señalado: “No concebimos el comercio como un juego de suma cero”, pero agregó que su país tiene la voluntad de hacer del TLCAN un pacto “más progresista”, por su parte, el Secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo Villarreal expresó: “No se trata de romper aquello que ha funcionado, sino de mejorar nuestro acuerdo”.

En los primeros días de agosto un grupo amplio de congresistas de Los Estados Unidos de América envió una carta a Robert Lighthizer, solicitándole que amplíe las políticas de transparencia durante la negociación de TLCAN. Los congresistas estadounidenses quieren más información en áreas importantes de la negociación, fundamentalmente acceso a los textos durante todo el proceso, así como a las propuestas de las distintas partes, para ellos y para sus equipos de asesores. En México nadie en el Senado ha realizado una solicitud similar. Sería interesante que lo hicieran; no cabe duda que un mayor acceso a los textos y las demandas precisas de negociación, abonarán a una negociación que beneficie a México.

Desde el primer encuentro se ha vislumbrado que las negociaciones no serán tersas, máxime cuando existe la consigna de los negociadores del gobierno del vecino país para que obtengan el mayor beneficio, habrá que ver entonces la capacidad de los negociadores mexicanos, que estarán a prueba por lo menos durante lo que resta del año.

Tras esta primera ronda de renegociación del TLCAN que recién finalizó, la Secretaría de Economía lanzó una declaración trilateral con Estados Unidos y Canadá donde se informa que en esta primera etapa “los grupos de negociación iniciaron los trabajos para avanzar en la elaboración de textos y acordaron proporcionar textos adicionales, comentarios o propuestas alternativas durante las próximas dos semanas”.

La próxima etapa para renovar el acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá tendrá lugar del 1 al 5 de septiembre. Esto coincidirá con la fecha de entrega del penúltimo informe de gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, la ministra de relaciones Exteriores de Canadá, Chrystia Freeland, y el representante Comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer abarcaron “múltiples temas de negociación”, de acuerdo con lo señalado en el documento oficial, aunque no especificó qué temas se abordaron o a qué acuerdos llegaron.

Los funcionarios interactuaron en paralelo a las negociaciones oficiales “con un gran número de actores relevantes, incluidos representantes del sector privado, asociaciones industriales, representantes de la sociedad civil incluyendo grupos laborales, legisladores y funcionarios estatales y provinciales”, según se dice en el informe oficial.

La agenda de negociaciones incluyó grupos de trabajo de reglas de origen, soluciones comerciales para antidumping y subsidios, transparencia y anticorrupción, protección de la propiedad intelectual, servicios financieros e inversión, comercio transfronterizo de personas, comercio digital, telecomunicaciones, textiles, manipulación cambiaria, empresas propiedad del Estado, buenas prácticas regulatorias, textiles, bienes, telecomunicaciones y entrada temporal de personas.

Expertos en temas comerciales internacionales han dicho en repetidas ocasiones que el cronograma es demasiado ambicioso, dada la cantidad de trabajo y las diferencias que hay en temas claves. Además de que será excesivamente rápido, dado que los pactos comerciales anteriores se negociaron durante años.

Hay que advertir que apenas fue desahogada la primera ronda , que al concluir septiembre se habrán desarrollado solamente otras dos rondas más, las que se efectuarán en La Ciudad de México y en alguna de Canadá, de ahí que estando previsto se deban efectuar al menos en total 9 ó 10 rondas, todo el proceso podría concluir a finales de este 2017 o en enero de 2018, lo que de cualquier modo debiera quizá ser visto como un tiempo corto y podría señalarse que esto será cantado como un éxito de la administración que en el vecino país del norte que encabeza el patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, que es quien desde su campaña electoral y más aún a partir de su arribo al poder, ha venido insistiendo en que debe renovarse o ser anulado el TLCAN del que dice es lesivo para su país.

Ese discurso regresó nada menos ayer, durante la primera visita que Trump hizo a la frontera de Estados Unidos con México. En Arizona acentuó: “creo que probablemente terminaremos el TLCAN en algún punto” al advertir que difícilmente se darán los acuerdos.

Ante esa sentencia, el gobierno mexicano se limitó a decir en la voz de su flamante Secretario de Relaciones Exteriores Luis Videgaray, que solo se trata de una estrategia de negociación. Difícil panorama.

@salvadorcosio1
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