Desazolve #OSCURIDADyGOLPES

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Por: Salvador Cosío Gaona

Hay una tendencia clara a resistirse y dilatar lo más posible la develación y entrega de información pública a la sociedad de parte de las entidades públicas obligadas a ello en México y el marco jurídico que regula la Transparencia y la información pública a nivel nacional permite que la información sea negada con cualquiera de estos argumentos: los datos solicitados están bajo reserva, son inexistentes o confidenciales.

Así, la Administración de Enrique Peña Nieto mantiene más de 12 millones de expedientes bajo reserva y permanecen en la oscuridad, entre otros asuntos, el régimen de Peña Nieto se ha negado a mostrar el acta de nacimiento del Presidente, el decreto que avala la pensión vitalicia a exPresidentes y sus viudas, los resultados de sus encuestas, los fundamentos para crear la Gendarmería o los gastos de las fiestas dentro de Los Pinos.

Y así es como se mantendrá la opacidad en relación a los datos inherentes al ilegal espionaje gubernamental, al existir una reserva que caducará en 2027 y que cuenta con la validación oficial del Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública y Protección de Datos (INAI), y de esa forma el Centro de Investigaciones para la Seguridad Nacional (CISEN) mantiene en reserva y no desvelará los datos inherentes a los primeros contratos que signó la Administración de Peña Nieto para realizar espionaje a través de la empresa italiana ‘The Hacking Team’.

El gobierno federal mexicano erogó más de 30 millones de pesos por un software denominado ‘Galileo’, un spyware que ha servido para realizar intrusión en la vida privada de activistas sociales y comunicadores en otros diversos países, más la inversión que efectuó el CISEN fue inservible, ya que según Información almacenada en la plataforma Wikileaks, Galileo tuvo menos de 2 por ciento de efectividad al ser utilizada por funcionarios del CISEN.

Dada la inutilidad de Galileo fue que el Gobierno federal optó por buscar y adquirir el software Pegasus, la famosa herramienta fabricada por la compañía israelí NSO Group, con la que periodistas y activistas señalan haber sido espiados. Como se ha mencionado ya profusamente, tanto el CISEN como La Procuraduría General de la República (PGR) adquirieron y utilizaron Pegasus para infiltrarse y obtener información de equipos de telefonía celular además de en equipos de informática y tener elementos relativos a las actividades y conversaciones de comunicadores y de activistas sociales diversos.

Es así como en los próximos diez años no podrá conocerse en qué condiciones contractuales el CISEN adquirió “Galileo RCS” a The Hacking Team, firmándose
los contratos CISEN 128/13 y CISEN /020/15 ya que los contenidos de esos contratos entre The Hacking Team y el CISEN fueron reservados por este ente gubernamental hasta el año 2027 y el INAI le concedió la razón. Garante del acceso de los ciudadanos a la información, el INAI no sólo avaló la determinación del CISEN de reservar la información del espionaje porque se trataba de información que podría vulnerar la seguridad nacional. En pleno, el instituto instruyó al órgano de inteligencia a modificar la justificación de la reserva. Le pidió que no se basara en el artículo 14 de la antigua Ley Federal de Transparencia –como lo había hecho -, sino en el 13 de la misma ley en aras de dejar claro que la revelación de la información del spyware Galileo podría conllevar riesgos.

Joel Salas Suárez, en ese momento comisionado, ratificó la reserva máxima marcada por el órgano de inteligencia a cargo de Eugenio Ímaz Gispert cuando organizaciones tanto nacionales como internacionales ya habían advertido que los productos vendidos a los Gobiernos por la firma italiana representaban amenazas a la intimidad de los ciudadanos. Así, los ciudadanos mexicanos no pueden conocer en qué condiciones se adquirió el malware, al final inútil en la operación del CISEN y seguramente también se protegerá al gobierno y serán restringidos los datos de las operaciones realizadas y los contratos firmados para la adquisición de Pegasus por el propio CISEN, la PGR y las fuerzas armadas, usando el trillado argumento de ‘razones de seguridad nacional’.

En lo que puede decirse fue un auténtico ‘machetazo a caballo de espadas’, la empresa The Hacking Team, que está en medio de los señalamientos porque sus productos eran usados para espiar comunicadores y activistas sociales fue hackeada en 2015 y una gran cantidad de elementos documentales como correos electrónicos y documentos distintos, operativos y de administración así como herramientas internas de evolución, desarrollo y evaluación, fueron a depositarse para ser exhibidos en la plataforma informática denominada Wikileaks, donde están almacenados y pueden ser consultados.

Entre esos documentos están las negociaciones que denotan la pugna entre tres empresas por el mercado mexicano: The Hacking Team, Finfisher y NSO group.
La inutilidad de Galileo en el CISEN de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) es inferida en ese cúmulo de correos electrónicos. Una de las comunicaciones, firmada por Philippe Vinci, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de The Hacking Team, archivada con el número 6761, da cuenta de cómo “Galileo” no fue utilizado a cabalidad en México y señala:

“El equipo técnico de CISEN fue capaz de realizar sólo 18 infecciones exitosas durante 2014, esto es menos del 2 por ciento de eficiencia de Galileo. Hay ciertamente varias razones detrás de esto, pero es un hecho brutal viniendo de un cliente estratégico en un país estratégico en América”.

Según esos mismos correos, México fue el principal cliente de The Hacking Team hasta 2014, con compras que llegaron a cinco millones 808 mil 875 euros, unos 105 millones de pesos, pero la baja eficiencia en las operaciones del CISEN los puso en alerta de perder a México como cliente.

Si Galileo tuvo una eficiencia muy baja en las operaciones del CISEN se debió, según The Hacking Team, a la falta de conocimiento y capacitación en el uso y aprovechamiento de estas tecnologías, ello se desprende de los correos electrónicos filtrados por Wikileaks en 2015 de la empresa italiana The Hacking Team, competidora de NSO Group. En un cable puede leerse que Tomás Zerón se quejó de Da Vinci –otro producto de The Hacking Team – en el Gobierno del Estado de México y que había dicho que no lo deseaba en la Procuraduría General de la República (PGR). En uno más, se revela que funcionarios del CISEN preguntaron por qué The Hacking Team no contaba con vectores de infección que no requerían ser instalados físicamente en los dispositivos, como sí los tenía NSO Group.

Un mensaje enviado por Sergio Rodríguez Solís, un ingeniero de la firma italiana quien reportó que en una visita hecha al CISEN el 15 de enero de 2014, se estableció: “ellos explicaron que habían probado por sí mismos un sistema de infección ‘manos libres’ para teléfonos móviles que funcionaba en hasta 80 por ciento de los dispositivos que probaron, incluyendo Android, BB [BlackBerry], iOS y Symbian. Se quejaron de por qué nosotros no tenemos vectores de infección que no requieren de la interacción del usuario como NSO tiene”, en otro correo, fechado en diciembre de 2014, con el número 6180, se cuenta cómo Armando Pérez, integrante de Grupo Tech Bull y subsidiaria de Balam Seguridad Privada le sugiere a Marco Bettini, representante de ventas de The Hacking Team convenza al Gobierno mexicano de adquirir los servicios del malware Pegasus de NSO Group en lugar de Galileo RCS.

O sea que además de ser adjudicaciones irregulares, equipos o sistemas de uso fuera de norma para lesionar derechos básicos de ciudadanos, todo al margen de la ley, se pagaron cantidades enormes y se dilapidaron por ineficientes. Como ya se ha señalado, la información ha sido reservada con el pretexto de ser asuntos de seguridad nacional.

Es México pues, una Nación con gobiernos que espían ilícitamente, intimidad y prohíjan inseguridad a comunicadores y a activistas sociales que les resulten incómodos a funcionarios, políticos y personajes poderosos que no admiten exista exigencia de aplicación de la ley y salvaguarda de los Derechos fundamentales de los ciudadanos. Estamos lejos de afirmar que en México hay imperio de la Ley y estado de derecho con apego a la Constitución. Los ciudadanos estamos a merced de voluntad y caprichos de influyentes y poderosos en base al abuso de autoridad. Lo mismo ocurre en varios municipios y entidades de la Federación.

@salvadorcosio1
[email protected]

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