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DESAZOLVE #MEZQUINOSyOPORTUNISTAS

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Por: Salvador Cosío Gaona

México vuelve a cimbrarse y nuevamente está a prueba la reciedumbre y fortaleza de la nación. Nuestra tierra volvió a sacudirse por un terremoto de gran magnitud por segunda ocasión en un lapso de aproximadamente dos semanas. Se suscitó un sismo que se dice fue de magnitud 7.1 grados en la escala de Richter y el fenómeno natural sacudió severamente a la Ciudad de México y a muchas poblaciones de diversas entidades del país.

Con ajustes en los datos inherentes a las pérdidas de vidas, heridos, pérdidas y daños materiales y económicos, es fácil estimar que son en amplio número y cuantía. El epicentro del sismo, registrado a las 13.14 horas local, se localizó a 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, situada en el estado de Morelos, cerca de los límites de esa entidad y el estado de Puebla, a una profundidad 57 kilómetros, según el Servicio Sismológico Nacional (SSN).

Las autoridades de los diversos ámbitos de gobierno y la sociedad en los distintos lugares afectados se abocaron al auxilio de victimas además de a la prevención de ulteriores daños y la reactivación de servicios diversos que, lógicamente, se han menoscabaron, así como a tratar de evitar ulteriores severas complicaciones y atenuación de conflictos derivados de la compleja situación que se padece por el desastre natural impredecible.

El fortísimo y destructor sismo ocurrido el martes y sus réplicas en diversa magnitud, se suscitaron justo en el aniversario número 32 de la peor tragedia que ha vivido México, por el terremoto suscitado aquel aciago 19 de septiembre de 1985 que causó cerca de 10,000 muertes y muy importantes daños y pérdidas materiales y económicas.

El fuerte sismo ha retumbado enormemente, con mayor fuerza que el que se suscitó de hace dos semanas y afectó gravemente a poblaciones de los estados de Oaxaca y Chiapas. A diferencia de ese terremoto del que aún se sufren las consecuencias y tanto autoridades como ciudadanos procuran entregar su mejor esfuerzo para aliviar las trágicas secuelas, al parecer las alarmas sísmicas no funcionaron para haber atenuado las consecuencias negativas del terremoto, aproximadamente dos horas después de haberse realizado un simulacro en la Ciudad de México, lo que habitualmente se efectúa cada año desde el magno terremoto del 1985.

Además de en la Ciudad de México, en los estados de Puebla y Morelos se reportaron muchos daños y pérdidas, están activados todos los sistemas de emergencia, alerta, apoyo a desastres, prevención ulterior y vigilancia, las autoridades estatales encabezadas por los Gobernadores Antonio Gali Fayad de Puebla y Graco Ramírez Garrido Abreu de Morelos así como las de los ayuntamientos involucrados, están en labores intensas debiendo hacerlas en coordinación con las autoridades federales emanadas del Poder Ejecutivo Federal a cargo del Presidente Enrique Peña Nieto y debe estar generándose el actuar atingente de Legisladores locales y federales habiéndose activado también la labor altruista de la sociedad mexicana y la comunidad internacional.

El Presidente Enrique Peña Nieto ha estado al frente del Comité Nacional de Emergencias para coordinar todas las acciones, tanto de servidores públicos como del gran número de voluntarios sumados a las tareas de auxilio, siendo impactantes las imágenes de daños y afectaciones en algunas de las principales infraestructuras de la capital de la República ya que incluso el aeropuerto de la capital debió suspender operaciones para asegurar confiabilidad y carencia de peligro.

Es sin duda un muy duro golpe para México, mas habrá que esperar que impere la solidaridad y la ayuda fluya importando orden y adecuada coordinación entre autoridades de distinto orden y diversa ideología, que exista ausencia de actitudes protagónicas o procurando lucrar electorera o económicamente con la tragedia; ojalá no sean demasiados los daños materiales y especialmente las pérdidas humanas, debiendo advertirse que aunque si son evidentemente tan considerables como de lamentarse, no se comparan con el enorme daño causado por el gran terremoto ocurrido hace 32 años que devastó a la capital mexicana y golpeó varias regiones más de México entre ellas al Sur de Jalisco, siendo importante señalar que además de una mayor conciencia cívica y experiencia para trabajar eficazmente ante estos desastres, ya ha habido franca evolución en sistemas constructivos y de prevención.

En mi columna denominada, «Volantín» publicada en el diario EL MERIDIANO que circula perdidamente en la gran región costera norte de Jalisco y sur de Nayarit , el pasado viernes 15 de septiembre del 2017 en curso, comenté en relación a la exigencia social referente a que se les quiten recursos públicos a los partidos políticos, que en opinión casi generalizada reciben cantidades exorbitantes y son una ofensa para el pueblo, pues para el grueso de la población los institutos políticos no son útiles. Con motivo del terremoto ocurrido el pasado martes 19 de septiembre, volvió a encenderse el tema, que fue en esa época tras el terremoto que golpeó Oaxaca y Chiapas tocado y por ello criticado, por Andrés Manuel Lopez Obrador y ahora tanto Agrupaciones Políticas Nacionales como «Confío en México» y muchos líderes de opinión han insistido en que los partidos donen dinero del que reciben via prerrogativas a fin que se destine a palear las consecuencias de los desastres naturales recientes y en general a apoyar la lucha contra la pobreza.

El texto que se publicó aquí y que sigue vigente dice: “La polémica por la actuación presidencial en reacción a lo acontecido en diversas regiones del país por el paso de los diversos fenómenos naturales hidrológicos pesa en el ánimo de una sociedad contrariada ante los altos sueldos de funcionarios y el despilfarro del dinero público en tanto no alcanza el recurso del erario para apoyar a los desvalidos víctimas de los desmanes que han provocado los huracanes y ciclones, pero pesando también negativamente las actitudes y desplantes inadecuados de gobernantes, empezando por el propio Presidente de la República que ha cometido errores graves incurriendo en acciones peyorativas y con tintes discriminatorios provocando reclamo y repudio social, por la mezquindad en cuanto a utilizar los severos problemas que aquejan a los grupos más vulnerables de la sociedad para lucrar políticamente.

Mezquindad es lo que sin duda asomaron varios dirigentes políticos que salieron a criticar acciones como las que ha sugerido el líder del Partido Movimiento de Regeneración Naciónal (MORENA) que haciendo eco a las exigencias sociales profusamente manifestadas en medios y especialmente en redes sociales de información e intercambio de información que plantearon el que del total del amplio presupuesto público del que se dota a los partidos miles de millones de pesos para su manutención y actividades electorales, pudiesen acceder a donar al menos un porcentaje del veinte por ciento de ello para ser canalizado al auxilio de los habitantes desvalidos en las zonas en que más daño se generó por los desastres naturales.

El planteamiento original de López Obrador fue en el sentido que, haciendo eco a la exigencia social plantearía al Consejo Nacional de MORENA el propiciar ese asunto y por más que sin duda el tema causó el adecuado buen recibimiento de gran parte de la sociedad, también fue muy lamentable el acre tratamiento crítico otorgado por muchos políticos de partidos distintos al que lidera López Obrador, a los que sin duda habría que señalar su mezquindad por la acre crítica ya que la profieren solo quizá por ser una acción realizada por a quien aprecian como enemigo político sin advertir que lo que hace el tabasqueño es tan simple como atender la voz del pueblo en un justo reclamo.

Muchos hemos sido reiterativos al expresar e incluso publicitar un posicionamiento en contra del financiamiento público a los partidos políticos, ya que además que pensamos debería de ser cero pesos, coincidimos en que es un gran exceso el abrumador monto de miles de millones de pesos que se destinan desde el erario federal a mantener a los partidos y ello no debería ser. Pero si ya existe, no advertimos sea inadecuado el que se pueda realizar donación de partes de esas grandes sumas a fin que se canalicen a tratar de aliviar las necesidades de los más necesitados, y ante quienes escudados en tratar de encontrar ilegalidad para esconder su mezquindad, que es solo una crítica más a quien sí escucha la voz del pueblo en vez de proceder a sumarse y realizar alguna actividad similar en favor de la población, podría decírseles con claridad meridiana: Si a mí tocare ser dirigente de algún partido político haría lo necesario para donar lo más posible de los recursos federales que se reciben para mantenimiento y campaña electoral a efecto que sirvieran para apoyar a los más desvalidos y de ser eso ilegal, no importaría que por hacerlo así debiera ir a la cárcel. No siempre lo más justo y adecuado para servir a la gran colectividad es lo legal y si se debe decidir entre hacer lo justo y humano o lo legal que raye en lo inhumano, hay que atender el llamado del pueblo, hacer lo mejor para la gente aunque esto quizá sea ilegal pero al ser justo, sea válido actuar en contravención aunque ello signifique deber ser sujeto a proceso penal. Es de encomiar cualquier esfuerzo que se haga por todo ciudadano en favor de los más desprotegidos.

Es mezquina la excusa en cuanto se diga que es ilegal que se done a los más desvalidos y especialmente a los que han sufrido demasiado daño en su pequeño patrimonio o que requieren de apoyo para reconstrucción o lo más elemental para sobrevivir, parte del recurso público que se recibe por los partidos políticos, más mezquino aún es tratar de obstaculizar esa acción o generar penalización o estigma negativo simplemente porque no fueron ellos los que emprendieron esa acción.

El caso es que además de un pronunciamiento público reiterado de «Confío en México» han ocurrido innumerables manifestaciones de organizaciones y personajes de la sociedad a la que ya se están sumando algunos actores políticos como el Gobernador de Jalisco Jorge Aristóteles Sandoval Díaz que plantea que se reduzca el 50% del recurso a los partidos para destinarlo a esta necesidad social urgente.

Plausible es que ya algunos partidos anunciaron destinar parte de esos recursos a los damnificados y que el INE en voz de su presidente por fin haya dicho que existen salidas legales para que así procedan, pero aun es insuficiente.

México es más grande que tragedias y desastres, seguramente habrá unidad para ayudar a superar este complejo momento. No se puede ser inmune al dolor que causan las tragedias y es mucho muy triste y enormemente lamentable lo ocurrido, pero más doloroso será ver prohijar o se toleren y festinen bromas de pésimo gusto además de actitudes mezquinas de quienes puedan ser ajenos a la desgracia y no solo no ayuden a palearla sino que incidan en el acendramiento del caos, buscando lucrar económica o políticamente en medio del dolor y la tragedia efectuando tareas de rapiña.

Es momento de hacer pausa y dejar de lado todo aquello que solo produzca más daño pero también es preciso que, sin descuidar el auxilio urgente a los que sufren y requieren apoyo inmediato para salir de la crisis que provoca el caos por las tragedias, se trabaje en pos de la prevención para evitar ulteriores daños y mayores pérdidas buscando la pronta reactivación socioeconómica de las zonas afectadas, sin que esta trascendental tarea sea excusa para dejar de trabajar por seguir construyendo el México mejor que todos anhelamos y merecemos, la única receta para levantarnos y seguir adelante es el trabajo, la unidad en lo fundamental y el aportar cada día todos nuestro mejor esfuerzo en vez de estorbar y buscar gananciales en medio de la tempestad. México es más fuerte que cualquier desastre y hay que pensar positivamente que tras la peor tormenta siempre debe llegar la calma y el que México se recupere y pueda seguir creciendo, depende del tesón y esfuerzo encomiable de todos los mexicanos.

@salvadorcosio1
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