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Entorno natural sano

Por: Salvador Cosío Gaona

El instrumento de política ambiental con mayor definición jurídica para la conservación de la biodiversidad son las Áreas Protegidas. Éstas son porciones terrestres o acuáticas del territorio nacional representativas de los diversos ecosistemas, en donde el ambiente original no ha sido esencialmente alterado y que producen beneficios ecológicos cada vez más reconocidos y valorados.

Se crean mediante un decreto presidencial y las actividades que pueden llevarse a cabo en ellas se establecen de acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, su Reglamento, el programa de manejo y los programas de ordenamiento ecológico. Están sujetas a regímenes especiales de protección, conservación, restauración y desarrollo, según categorías establecidas en la Ley.

Las áreas naturales protegidas en sus distintas modalidades, han sido consideradas como la mejor alternativa para la preservación de los recursos naturales. Su carácter de espacios territoriales sometidos a control estatal supone el mantenimiento y la protección de los recursos naturales ahí localizados. El proceso de su establecimiento en distintos países tiene como antecedente moderno la creación del parque nacional de Yellowstone, a finales del siglo XIX. A partir de ese momento se empiezan a formular en el mundo diversas iniciativas para la protección de áreas naturales con distinta intencionalidad: conservación de flora y fauna, recursos hídricos, o recreación y esparcimiento.

A la fecha, más de 160 países cuentan con al menos un área natural protegida bajo alguno de los regímenes reconocidos por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En México, el proceso de creación de estas áreas se inicia en 1917 con el establecimiento del Parque Nacional Desierto de los Leones.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas administra actualmente más de 170 áreas naturales de carácter federal que representan alrededor de 25,500,000 hectáreas y están divididas en 9 regiones en el país. Las áreas naturales protegidas son lugares que preservan los ambientes naturales representativos de las diferentes regiones biogeográficas y ecológicas, así como los ecosistemas frágiles, para asegurar el equilibrio y la continuidad de los procesos ecológicos y evolutivos y la conservación y el aprovechamiento sustentable de la biodiversidad y de los servicios ambientales, de los cuales dependemos y formamos parte los seres humanos. Estos incluyen, el abasto de agua, el control de la erosión, la reducción del riesgo de inundaciones y la captura del bióxido de carbono, entre muchos otros servicios que recibimos de la naturaleza pero que estamos perdiendo al alterarla. La protección de áreas naturales del Estado es importante no sólo para sus habitantes, sino también para los estados vecinos y otros más lejanos, ya que por su altitud sobre el nivel del mar, es en los bosques y sierras de esta entidad donde se inician las cuencas hidrográficas, además de que se contribuye de manera importante al fortalecimiento de otras. 

La conservación de la naturaleza en la entidad es un esfuerzo activo y constante que se refleja en la protección de nuevas áreas y en el cuidado y mejora de las existentes, con la convicción de que es nuestro deber el asegurar que las futuras generaciones reciban los mismos beneficios de la naturaleza de los que nos hemos beneficiado hasta ahora.

En Jalisco debemos destacar la importancia de implementar medidas y fortalecer programas para proteger y conservar los bosques y la biodiversidad, así como detener el crecimiento desordenado de la mancha urbana que ha afectado estas áreas naturales.

El deterioro de esas zonas se debe principalmente al crecimiento desproporcional de la mancha urbana y a la contaminación ambiental.

Se debe trabajar arduamente para conservar estos espacios naturales, detener los asentamientos irregulares y fortalecer programas y acciones pro conservación del entorno natural a través del nuevo Instituto Ambiental de Jalisco. Y es que a pesar de sus cuidados y leyes existentes para su protección, se han perdido muchos espacios de biodiversidad y zonas naturales en nuestra entidad, de ahí la importancia de intensificar su rescate, además de impulsar el trabajo coordinado de los comuneros y empresarios para implementar una estrategia y generar productos menos contaminantes. Las instituciones encargadas de la creación y la gestión de las áreas naturales protegidas, deben incorporar en su agenda una visión integral. No se plantea la necesidad de crear nuevas instancias organizacionales o normativas; más bien, de lo que se trata es de contar con instituciones que persigan los objetivos sociales y ambientales de las áreas: ser espacios de conservación y protección del patrimonio natural y cultural con beneficio social.

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@salvadorcosio1

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